Digna despedida

Poco más de 18 mil aficionados acudieron a despedir a Santos Laguna. Fue el último partido del equipo en casa en este torneo, ante unos Jaguares atorados en el último lugar.

18 mi aficionados esta tarde en el Estadio Corona.
18 mi aficionados esta tarde en el Estadio Corona. (Manuel Guadarrama)

Torreón, Coahuila

Poco más de 18 mil aficionados acudieron a despedir a Santos Laguna. Fue el último partido del equipo en casa en este torneo, ante unos Jaguares atorados en el último lugar de la clasificación, se anhelaba volver a festejar un triunfo.

6 jornadas sin ganar, 4 derrotas y 2 empates, eso es mucho para un equipo que tiene acostumbrada a su afición a pelear por los primeros lugares.

Seis jornadas sin ganar, cuatro derrotas y dos empates, eso es mucho para un equipo que tiene acostumbrada a su afición a pelear por los primeros lugares, a luchar por la calificación, pero que ahora estaba metido en una crisis de resultados.

Aún así hubo una buena asistencia, se sufrió en el primer tiempo, el buen futbol no apareció y las equivocaciones, algunas muy inocentes, comenzaban a desesperar a los aficionados, aunque no perdían la esperanza de que se mostrara un equipo dispuesto a despedirse con dignidad.

En las bancas, tanto Sergio Bueno como José Manuel de la Torre tenían rostros de decepción, desesperados por las jugadas que sus atacantes no culminaban como se esperaba, o por las equivocaciones en pases tan sencillos a simple vista.

Chiapas tuvo en el 'Quick' Mendoza, ex jugador de Santos, a un elemento muy participativo, pero eso no era suficiente, porque tampoco sabía qué hacer con la pelota y en ocasiones terminaba entregándola al rival.

Pero en la segunda mitad todo cambió, hicieron los goles los menos esperados. Primero Gael Sandoval, quien se estrenó en la liga, luego Ulises Dávila, quien ocupó el lugar de Bryan Rabello, luego de haber participado algunos partidos con el equipo Sub 20.

De la Torre pudo respirar tranquilo y es que si no se le ganaba a Chiapas entonces no había esperanza.

Así, con el silbatazo final, el público festejó y el estadio se vació pronto, pues la lluvia hizo su aparición.