Atleta argentino superó el cáncer y ganó oro a los 54 años de edad en Río

Santiago Lange ganó la presea áurea en la clase Nacra 17 de vela, en sus sextos Juegos Olímpicos, después de superar la extracción de un pulmón

Santiago Lange
Santiago Lange (Reuters )

RÍO DE JANEIRO, Brasil

En los Juegos Olímpicos de Helsinki de 1952, el padre de Santiago Lange, el regatista argentino que junto a su compañera Cecilia Carranza obtuvo la medalla de oro en la clase Nacra 17 de vela, fue cuarto en una competición de vela.

Hoy estaba en la playa de la bahía de Guanabara junto a sus nietos Klaus y Yago, que se clasificaron para disputar el jueves la "Medal Race" en la clase 49er. Tres generaciones juntas para disfrutar y emocionarse con una de las gestas más notables de todas las que se hayan dado en Río 2016.

No es común ganar el oro con 54 años en una especialidad donde el físico juega un papel muy importante. Mucho menos lo es hacerlo apenas once meses después de sufrir la extirpación de un pulmón luego de un diagnóstico de cáncer.

Por más de una razón, el día previo a la regata decisiva, Lange decía: "Estar acá es un regalo de la vida, soy muy afortunado de tener esta oportunidad". Y por más de una razón, hoy con la medalla ya colgada del cuello, afirmó: "Alguien desde arriba dijo 'se la merecen'".

Cientos de hinchas argentinos, con sus banderas y sus cantos, se acercaron a Guanabara para acompañar el intento de su compatriota por alcanzar el sueño que perseguía casi desde que comenzó a navegar.

Y asistieron a una regata complicada y confusa, en la cual Lange y Carranza recibieron dos penalizaciones, en la que largaron mal y en algún momento se pusieron terceros, y en la que cruzaron la meta sin saber a ciencia cierta si eran campeones o se les había escapado la gloria en el último minuto.

Eran demasiados condimentos como para mantener el protocolo. Cuando la ceremonia de premiación terminó y aunque la norma indique que los atletas deben retirarse en fila, Lange salió corriendo hacia el lado opuesto para abrazarse con esa familia que se apiñaba detrás de la valla más cercana al mar. Las autoridades del Comité Olímpico Internacional (COI) lo miraron con complacencia.

Antes y después le llovieron los abrazos. El "viejo león de mar" bajó de su catamarán y ya le esperaban amigos y adversarios, rivales que saben quién es, que conocen su historia, pero sobre todo que reconocen su valía. Porque en el universo de la vela el nombre de Santiago Lange tiene un peso que va más allá de las medallas.

"Navegar con Santi es jugar con Messi", señalaba sin vueltas su compañera Carranza, y por las dudas aclaraba: "Porque es uno de los mejores navegantes del mundo". La afirmación es muy fácil de comprobar. Le costó a Lange recorrer los pocos metros que van desde la playa donde desembarcó hasta la zona de descanso de los tripulantes. Todos querían saludarlo, felicitarlo, manifestarle su admiración y la alegría de que por fin se le hubiera dado el triunfo.

Lange respondió con emoción a cada saludo. "Para mí ya eran unos Juegos muy especiales. Nunca lloré tanto como acá. En la ceremonia inaugural, después de la ceremonia, la mañana siguiente cuando estaba solo, viendo navegar a mis hijos, en las entrevistas. Imagínense ahora", decía en la conversación con los periodistas.

Sin embargo, no se le vio soltar ni una lágrima durante la ceremonia de medallas, todo lo contrario que a su compañera, quien apenas si podía hilvanar dos frases sin que sus ojos se pusieran vidriosos.

"En septiembre, cuando operaron a Santi, solo pensaba en que él estuviera bien", recordó la regatista de Rosaria, la misma ciudad de Messi. "Pero en noviembre, cuando volvió a navegar y lo primero que pensó fue en recuperar el tiempo perdido, ahí empecé a pensar en que podíamos lograrlo", añadió Carranza.

Lange lo explica todo con una frase muy sencilla: "Amo lo que hago". Pero su compañera cree que hay algo más: "Todos los que son los mejores del mundo en algo tienen un poco de locura".

Sabio, loco, o como él mismo se define, "obsesivo y perfeccionista", Lange ya puede agregar otros ítems en su currículum. Desde hoy es campeón olímpico. Desde hoy también es leyenda. Con 54 años y un solo pulmón.