Río 2016, inauguración sin excesos

Ante el "mal momento histórico" de Brasil, los organizadores de los Juegos Olímpicos presentaron una ceremonia sencilla, apelaron a la creatividad y a los iconos de su cultura para mostrar una cara alegre al mundo

Río de Janeiro

No es tiempo para fiestas en Brasil, el futuro del país está en juego, pero tenían que cumplir con este compromiso, adquirido desde que Lula Da Silva era el presidente.

Presentaron una ceremonia de inauguración acorde, discreta, sin grandes despliegues y enfocada en los atletas, sin olvidar todas las cosas buenas que tiene su cultura ni las razones por las que Río de Janeiro es una de las ciudades más visitadas por turistas en todo el mundo.

La primera parte fue sencilla, como lo habían prometido los directores creativos. Aprovecharon la gran pantalla colocada sobre el césped del estadio para proyectar un video con la evolución de Brasil hasta ser una nación.

Desde el momento en el que se formó la vida en el bosque, que cubría casi todo el territorio, hasta que llegaron los conquistadores europeos, pasando por toda su historia como país independiente, hasta los tiempos modernos y sus grandes metrópolis.

Esa parte del espectáculo fue apoyado por centenares de bailarines que, primero, hicieron un mosaico con papel metálico y luego empezaron a hacer el despliegue de tela, que el director creativo Andrucha Waddington había adelantado.

La solución fue efectiva ante el limitado presupuesto y dejó buena impresión en el público, que se involucró de manera mucho más prudente que en Beijing o Londres.

Comenzó el despliegue de algunas de sus figuras más representativas como la supermodelo Gisele Bündchen, quien recorrió la totalidad de la cancha como si fuera una pasarela al ritmo de la popular 'Garota de Ipanema', interpretada por Daniel Jobim.

Hubo un breve momento dedicado a Oscar Niemeyer, uno de los arquitectos más reconocidos en todo el mundo y responsable de la planeación de Brasilia, la capital federal, así como algunas de las obras más representativas del país.

Desde el himno, en la voz de Paulinho Da Viola, pasando por el bossa nova y la samba, nos recordaron todos esos ritmos que se han convertido en parte de la cultura global. Música de Gilberto Gil, Antonio Carlos Jobim y Caetano Veloso apareció en diversos momentos, así como 12 de las escuelas de samba que participan en el carnaval.

Pero el enfoque de la ceremonia fue la sustentabilidad, cerraron con una representación de los aros olímpicos en verde, formados por plantas de papel; cada delegación fue comandada por un niño o niña que cargaba una pequeña maceta. Todos los atletas recibieron semillas que serán sembradas en Deodoro para formar el Bosque Olímpico.

El desfile de las delegaciones tuvo momentos, grandes ovaciones, como la de Michael Phelps al entrar con la bandera de Estados Unidos o para Rafael Nadal con la de España, pero fue muy extendida para el recién formado equipo de refugiados y su abanderada Rose Lokonyen Nathike, quien tuvo que salir de Sudán del Sur.

Daniela Campuzano, encargada de comandar a los poco más de 60 atletas mexicanos que pudieron participar, apareció en las pantallas gigantes disfrutando el momento.

El público recibió de pie a su delegación y mostró un poco de la entrega que veremos durante los juegos; antes del encendido de la flama, la gente ya esperaba a Gustavo Kuerten y coreaba 'Guga' al unísono.

El ex número uno del mundo en la ATP entro a Maracaná con la antorcha y cedió el relevo a la basquetbolista Hortencia Viado, quien a su vez lo dejó en el maratonista Vanderlei de Lima, quien encendió el pebetero y este ascendió unos 20 metros para quedar frente a una estructura metálica que se mueve con el viento y será trasladada al centro de la ciudad.

El mensaje del presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, fue bien recibido; "este es el momento de una ciudad maravillosa. Hicieron en siete años algo para todas las generaciones. Estamos orgullosos de ustedes", leyó el alemán en su discurso.

La reacción de los asistentes creció cuando reconoció la grave situación política que se vive en el país sede. "Manejaron esto en un momento muy difícil de la historia de Brasil, siempre confiamos en ustedes".

Ante tal clima, la participación del presidente interino, Michel Temer, fue mínima y solo declaró los Juegos Inaugurados ante un breve abucheo. La parte de la motivación vino desde el presidente del Comité Organizador, Carlos Nuzman, responsable del gran éxito del voleibol brasileño, "Nosotros nunca desistimos, es la fuerza del pueblo".

Río 2016 comenzó en una ceremonia sin excesos, con mensajes claros y pasaron una primera prueba. Restan dos semanas para mostrar la misma cara al mundo.