Ismael Hernández: del drama del dopaje al podio olímpico

El pentatleta mexicano tuvo que sobreponerse a diversos problemas para lograr una histórica hazaña y alcanzar el podio en Río 2016

Ismael Hernández Uscanga, pentatleta mexicano
Ismael Hernández Uscanga, pentatleta mexicano (Reuters)

Ciudad de México

Ismael Hernández Uscanga hizo historia al conquistar una histórica medalla de bronce en el pentatlón moderno, disciplina que combina el tiro deportivo, la equitación, la carrera, la natación y la esgrima, y en la que ningún mexicano había podido subirse al podio.

El pentatleta de 26 años terminó por debajo de Alexander Lesun (oro) y el ucraniano Pavlo Tymoshchenkolleva (plata).

El originario de Cuautla lleva 17 años de su vida practicando este deporte, si bien sus inicios se dieron practicando disciplinas como futbol, natación y basquetbol.

Sin  embargo, fue el pentatlón moderno el que logró llamar su atención, al grado que se integró al equipo de la Secretaría de la Defensa Nacional gracias a la ayuda de su mamá, quien se desempeña como médico militar.

Su primera gran prueba llegó en 2010 cuando participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2010, los cuales se desarrollaron en la urbe venezolana de Mayagüez.

En esta competición destacó su habilidad al ganarse la medalla de plata de forma individual y la presea de bronce en la prueba por equipos.

Sin embargo, no todo fue fácil en el camino del morelense. En 2011 fue expulsado por un año por la Agencia Mundial Anti-dopaje (WADA, por sus siglas en inglés) al dar positivo en dopaje por tomar medicamentos a la gripa.

Esta situación fue clave para su desempeño, pues durante la final del Mundial de 2012 sufrió una lesión durante la equitación, por lo que quedó marginado de los Juegos Olímpicos de Londres.

Fueron estos hechos los que marcaron una pauta en su carrera, por lo que doblegó sus esfuerzos para retomar su nivel. Prueba de ello fueron los dos metales áureos que obtuvo en los Centroamericanos de Veracruz (2014) y la medalla de plata en los Panamericanos de Toronto (2015), presea que le sirvió de boleto para la justa veraniega de Río de Janeiro, ciudad que fue testigo de su histórico logro.