Reporte McLaren, la 'gota que derramó el vaso'

El texto del canadiense que tiene a Rusia en riesgo de participar en Río, es solo el último eslabón tras años de investigación sobre el dopaje en el deporte ruso

Richard McLaren
Richard McLaren (Reuters )

Ciudad de México

La participación de la delegación rusa en los Juegos Olímpicos de Río 2016 está en duda luego de que el abogado canadiense, Richard McLaren, reveló el sistema de dopaje que utilizó Rusia para dominar en los Juegos Olímpicos de invierno Sochi 2014.

Dentro del texto publicado, además de explicar cómo a través de su ministro de deportes, Yuri Nagornij, en Rusia se encubría a los deportistas que resultaban positivos, se resalta también el metódico proceso en el que se sustituían las pruebas de orina antes de ser analizadas en Sochi.

La revelación de McLaren que tiene a Rusia en la mira mundial no es más que la 'gota de derramó el vaso', pues las acusaciones de dopaje tienen su origen en diciembre de 2014, cuando la televisora alemana ZDF/ARD publicó el documental "Secreto oficial dopaje. Cómo Rusia crea a sus ganadores", y desde entonces, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) puso en marcha una comisión para investigar el caso, presidida por Richard Pound y en la que participa McLaren.

El inicio del 2015 continuó turbulento para el deporte ruso y en sus primeros meses, Valentín Maslákov, jefe del equipo nacional del equipo de atletismo y Valentín Balájnichev, presidente de la federación rusa de atletismo, renunciaron al cargo. Pero fue el 13 de noviembre cuando Rusia sufrió el primer golpe, luego de que la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) determinó su suspensión

Diez días más tarde, Vitali Mutkó, ministro de deportes ruso, suspendió las actividades de la agencia antidopaje rusa, con el argumento de no actuar en contra de las acusaciones de dopaje.

A pesar de que Rusia llevaba dos años en la mira, fue este 2016 cuando las acusaciones realmente comenzaron a tomar peso. En enero, la Comisión Independiente de la AMA señaló directamente a la federación Intencional de Atletismo por ocultar los casos de dopaje en Rusia, específicamente en el periodo en el que se encontraba a cargo del senegalés Lamine Diack, pero eso solo fue el inicio.

Entre febrero y julio, el deporte ruso se ha visto golpeado de manera importante, el primer caso que refuerza las sospechas fue el del ciclista Eduard Vorganov, quien en febrero fue suspendido por la UCI, tras dar positivo por Meldonium.

Un mes más tarde, la tenista Maria Sharápova salió a dar una conferencia de prensa en la que anunció su positivo por la misma sustancia durante las pruebas del Abierto de Australia, y a pesar de apelar a una cuestión de salud, la ex número uno fue suspendida por la WTA.

La caída de estos íconos y las previas acusaciones, llevaron al Comité Olímpico a analizar nuevamente pruebas realizadas en Pekín 2008; el resultado luego de retomar 454 muestras, 31 casos positivos, entre ellos atletas rusos.

Del mismo modo se retomaron muestras de Londres 2012 y Rusia quedó nuevamente en evidencia, 23 deportistas arrojaron un resultado positivo por dopaje, ocho de ellos eran rusos.

Tras lo anterior, la Federación Rusa decidió dar un golpe de autoridad en el que anuncia que modificará sus criterios y ningún deportista dopado podrá asistir a Río 2016, al mismo tiempo que el Comité Olímpico dejó en mano de las federaciones la decisión de aceptar o no a los deportistas rusos en Juegos Olímpicos, pero esto significó un escándalo más. Luego de lo de acordar lo anterior, la IAFF rechazó la solicitud de 76 deportistas rusos que pedían participar en Río.

A 16 días que arranque la competencia en Brasil, la Federación rusa se encuentra más que nunca en el 'ojo del huracán', y a pesar de que el reporte McLaren no señala con exactitud el número de deportistas dopados en Sochi, lo ocurrido en los Juegos Olímpicos de invierno es sólo una más de tantas revelaciones que apuntalan a Rusia para estar ausente en Río 2016.