Campuzano y la obligación histórica de ganar medalla

La ciclista mexicana carga sobre su espalda una responsabilidad que abanderados anteriores han solventado

Daniela Campuzano
Daniela Campuzano (Mexsport)

Ciudad de México

El hecho de portar el lábaro patrio durante la ceremonia inaugural de unos Juegos Olímpicos enviste, además para México conlleva una constante para los atletas que han tenido el honor de desfilar con la bandera tricolor: algunos abanderados nacionales han tenido la fortuna que regalar una presea a la delegación.

La historia nacional en los Juegos Olímpicos no es fructífera en cuanto a obtención de medallas se refiere, no obstante los encargados de partir frente al contingente nacional durante la ceremonia inaugural, ha determinado que ese atleta parta de la justa con alguna presea.

La abanderada para los juegos de Río 2016 fue Daniela Campuzano, ciclista de montaña que entrará en acción el próximo sábado y se ha fijado culminar dentro de la 10 mejores, pero la historia la obliga a ubicarse en la cumbre olímpica.

El ciclismo de montaña no es una de las cartas fuertes de México para obtener medalla, incluso hay caras nuevas cada cuatro años en el podio en esta modalidad. La alemana Sabine Spitz es la única competidora que ha conseguido medallas de forma consecutiva, en Beijín y Londres, bronce y plata respectivamente, por lo que la misión de Campuzano está en suspenso.

Repasamos a algunos atletas nacionales que siendo abanderados en unos Juegos lograron obtener una presea.

Joaquín Capilla

Considerado como uno de los mejores atletas de México de todos los tiempos, Joaquín Capilla fue abanderado durante dos ceremonias consecutivas: Helsinki 1952 y Melbourne 1956, en ambas ediciones el clavadista logró conseguir una medalla. De la capital finlandesa trajo una plata de la plataforma de 10 metros, mientras que de la ciudad australiana regresó a México con un bronce del trampolín de 3 metros y un oro desde los 10 metros.

Carlos Girón

Pese al conflicto entre rusos y estadunidenses, México asistió a Moscú 1980 en un entorno de tensión y fue una de las 80 naciones que desfiló en el extinto Estadio central Lenin. En aquellos Juegos el oriundo de Mexicali llevó la bandera nacional, la experiencia de las justas pasadas en Múnich 72 y Montreal 76 le dieron el derecho a la distinción. Carlos Girón obtuvo plata en el trampolín de 3 metros.

Fernando Platas

Nuevamente los clavados serían una disciplina que le darían a México medallas, ahora en Sídney 2000. De la mano del capitalino, Fernando Platas, México volvía a ser protagonistas de la plataforma de 3 metros, una especialidad en la que ha existido el protagonismo tricolor. Por su puesto, Fernando fue el encargado de llevar la bandera nacional en el coloso de Sídney.

Paola Espinosa

Luego de 16 años los juegos regresaban al continente asiático, Beijín fue la sede de la vigésima novena edición de los Juegos Olímpicos. Tras dos apariciones consecutivas de Fernando Platas al frente del contingente nacional, la oportunidad llegó para Paola Espinosa, quien se convirtió en la primera mujer de esta disciplina en desfilar con el estandarte.

Espinosa Sánchez obtuvo el bronce junto a Tatiana Ortiz en la plataforma de 10 metros sincronizado, una de las tres medallas obtenida por los aztecas en China.

Marías del Rosario Espinoza

La taekwondoín llegó a Londres 2012 para romper una constante en la historia de México durante el desfile que inaugura la magna justa; un clavadista no sería el portador, vino la hora del Taekwondo.

El nombramiento de María del Rosario viene precedido por un gran logro, pues se colgó la medalla áurea en los juegos previos, en la categoría de los 63 kilogramos. Su cometido era revalidar en oro en la categoría, era la carta de presentación nacional más fuerte en la capital de Inglaterra, y no desentonó, pero el color del metal fue distinto; un bronce en el Taekwondo se sumó a las otras seis obtenidas, manteniendo una tradición que deja a un abanderado con una labor extra al resto de los connacionales.