Gerardo Galindo: El futbol como solución

Hace un par de años, Jerry superó el cáncer que lo obligó a retirarse; hoy, ya como auxiliar técnico, disfruta de una nueva etapa

Gerardo Galindo, con Gallos Blancos de Querétaro
Gerardo Galindo, con Gallos Blancos de Querétaro (Iván López)

Ciudad de México

En la recta final de su carrera, Gerardo Ga­lindo enfrentó el mayor inconveniente de su trayectoria. Cuando militaba con el Altamira de Sergio Egea (2013), lo que parecía un problema mínimo, derivó en un cáncer de laringe, que de golpe lo retiró de los campos y lo obligó, como en su formación, a poner empeño, disciplina y paciencia para no perder en el intento. El Jerry, como le dicen los que lo conocen bien, formó parte de los Pumas bicampeones en el 2004. Era volante de contención.

"Se me presentó un incidente en una cuerda bucal, que resultó en un cáncer; dejé de jugar por seis meses para atenderme, al final del tratamiento me encon­traba bien, pero no me sentía al máximo. Pasó tiempo y cuando me volví a revisar medicamente, el tumor ya se había extendido a toda la laringe, por lo que se decidió hacer una laringectomía (extirpación total de este órgano). No había otra alternativa si yo quería vivir. Para poder hablar, necesitaba ahora de una prótesis".

Galindo, identificado como un jugador pundonoroso, luchón, de sacrificio permanente, tuvo que trasladar sus atributos futbo­lísticos, como herramientas de un día a día diferente al que se había acostumbrado. Comenzó de cero. No fue fácil, pero contra todo pronóstico, derrotó a un adversario complejo e inició una nueva etapa, de la mano de su familia y de los amigos que el balompié le ha dejado.

"Para mí fue una experiencia muy dura, difícil, pero todo lo que había vivido antes me ayudó, me sirvió para poder salir adelante. Todo lo anterior me sirvió para convencerme de que podía ga­nar esta batalla. Ahora que sigo con vida, me doy cuenta que se debe disfrutar cada momento, cada instante; mi mujer juega un papel fundamental, es mi apoyo, mi principal motivación, es la persona que más amor y paciencia me ha demostrado a lo largo de este proceso".

Hoy, al lado de Jaime Lozano, como lo hacían en la media cancha de Universidad Nacional, Gerardo disfruta de una experiencia con la que soñaba desde futbolista: entrenar a algún equipo. De mo­mento, Galindo es auxiliar técnico de un entrañable en su vida, de alguien con quien compartió formación desde los 14 años en las filas de Pumas y que con el tiempo han reforzado sus lazos. Con el Jimmy, comandan las riendas de los Gallos Blancos, el líder Sub 20 del Clausura 2016.

"Estoy en una transición im­portante, todavía jugaba cuando empecé mi formación como en­trenador. Ahora entiendo otras cosas; me siento muy contento con la oportunidad que me da Gallos Blancos, Jaime Lozano de ser su auxiliar y con Dios por mantenerme con vida. Los resultados son mérito de los muchachos. Éste ha sido un camino muy padre, tanto Jaime como yo, estamos disfrutando al máximo; son los primeros pasos de un sueño".

La dupla técnica del Querétaro Sub 20 mantiene a los juveniles Gallos en la cima de la clasifica­ción, con paso perfecto y luego de 270 minutos disputados en el CL16. Y no solo eso. El torneo pasado, pese a sucumbir en los cuartos de final del certamen, también concluyeron líderes de la fase regular. Este presente ilusiona a Galindo, que de la mano de Lozano, desea, en un mediano plazo, retornar a Primera División, donde el límite serían instancias mayores.

"Quiero seguir en el proyecto de Gallos Blancos, mantenerme acá y ayudar desde mi puesto para que las fuerza básicas del Querétaro sigan creciendo. Me gustaría volver a la Primera División, qué mejor si es al lado de Jaime. Él lo tiene muy claro, quiere dirigir en el máximo nivel, quiere dirigir a la selección, un Mundial, y yo espero que pueda seguir siendo útil, como en los viejos tiempos, como siempre".

CONSEJOS DE POR VIDA

Si hay algo que Gerardo Galindo no olvida, son las arengas que Hugo Sánchez le daba al plantel de Pumas durante su estancia como timonel. Las palabras del Pentapichichi son consejos que el ahora entrenador sigue al pie de la letra, y no solo en lo que respecta a las canchas; la filosofía ganadora es algo primordial para el Jerry.

"Lo que más atesoro del futbol, es lo que me dejó fuera de las canchas. Los amigos, las expe­riencias y la gente que sigue en mi vida. De los técnicos, me quedo con todas las vivencias que me dejó Hugo Sánchez".