La revolución del sistema

Con la misma pasión de sus festejos de gol, Paco Palencia espera darle forma al estilo de juego de Pumas; el 4-2-3-1 será su principal opción a la hora de organizar a su oncena idéntica formación que empleaba Guillermo Vázquez


Palencia, nuevo técnico de Pumas
Palencia, nuevo técnico de Pumas (Iván López )

Ciudad de México

E l 24 de mayo marcó una pauta para Pumas. Aquella noche, el Independiente del Valle de Ecuador eliminó a los felinos de la Copa Libertadores en tanda de penales.

 En el Olímpico Universitario, los entonces dirigidos por Guillermo Vázquez quedaron a deber, les faltó sangre, espíritu, amor propio y sucumbieron ante la Cenicienta del cuento. Esta derrota marcó el adiós de Guillermo Vázquez del banquillo, el final a una era de cuatro torneos cortos con Universidad Nacional.

 Seis días más tarde, la directiva que encabeza Rodrigo Ares de Parga nombró a un viejo conocido como el relevo de Memo; entonces apareció Francisco Palencia para ponerle calma a la tempestad de una afición que reclamaba fracasos en Copa y Liga; Paco aguantó el temporal y las dudas, además de la salida de varios eslabones del cuadro titular. Ismael Sosa, la principal baja de esta seguidilla.

Así, Pumas cambió de técnico, pero también de estilo, de forma de juego. Palencia rejuveneció la imagen de un cansado Memo, intolerante a la prensa y a las críticas de su sistema. Paco, en cambio, es más abierto al diálogo, y con su materia prima, los jugadores, incluso con refuerzos criticados, se anima a plantear un panorama optimista, distinto al del último semestre en CU.

“Primero hay que alcanzar la meta que nos puso la directiva (25 puntos) y la Liguilla, ese es un objetivo a mediano plazo, es lo que todos en el plantel tenemos en mente. A mayor tiempo, por supuesto que vemos el pelear por el campeonato dentro de nuestras posibilidades. Pero hay que ser objetivos, la calificación, de momento, es lo primordial por ahora”, establece Palencia. Pese a los cambios, y en contra de las comparaciones, Palencia heredó de Vázquez un sistema que ha revolucionado a su forma de juego: 4-2-3-1.

 Con línea de cuatro defensores, dos contenciones, tres volantes de ataque y creación y un punta, Paco espera darle equilibrio a un cuadro auriazul que combina canteranos, gente de experiencia y foráneos, como antes, como cuando se labraron los mayores éxitos del pasado.

 “Uno es distinto a los entrenadores que tuvo, les aprendes, pero formas tu propio estilo”. El cuerpo técnico de Francisco Palencia bien podría pasar por un cuarteto musical, de rock, por supuesto.

 El entrenador de Pumas, desde su etapa como futbolista dejó en claro su fanatismo por este género y algunos de sus festejos de gol dieron muestra de ello, simulando tocar una guitarra con el banderín de córner; ahora, con Marcos Reina y David Patiño, sus auxiliares y hasta su preparador físico, Sean Buckley, que también son expertos en la materia, es el ritmo contundente de grupos como Metallica o Kiss (los predilectos del entrenador) lo que Paco desea para que sus felinos plasmen en el terreno de juego.

“Quiero a un equipo intenso todo el tiempo, un equipo que no dé un balón por perdido, que siempre intente ir al frente, que sea agresivo al máximo; aquí trataremos de apretar al rival todo el tiempo, sin dejarlo jugar, sofocándolo. Cuando tengamos la pelota, lo que deseo es que mis jugadores vayan al frente y si no se puede, sí mantener la posesión del balón la mayor cantidad de tiempo posible. Buscaremos merecer la victoria en todos los juegos”.

Cabello largo, pero ya sin el esmalte oscuro en las uñas; caminar tranquilo y una voz ronca de tanto gritar, ese es Paco Palencia. Tipo de trato sencillo, que lo mismo habla de la Eurocopa y sus fases decisivas, o del futbol español, que de la evolución de su querido rock: “Ha cambiado mucho, pero hay agrupaciones que se mantienen; HIM es de lo que más he estado escuchando últimamente; me gusta bastante”.

A un mes de haber sido nombrado técnico de Universidad Nacional, Palencia mantiene el semblante alegre, sereno, consciente de que será el trabajo diario el que arrojará resultados una vez que inicie la Liga; Paco ve como meta cumplida, pero también como el inicio de su verdadero sueño, el ser el encargado de dirigir a sus Pumas y quiere darle a su afición, que lo arropó como jugador, alegrías desde su posición. “Estoy muy contento en el equipo, muy entusiasmado. Espero aportar lo que he aprendido a lo largo de los años. Deseo traerle alegrías a la afición, devolverles un poco de lo que a mí me dieron. Me siento bien dirigiendo, entrenando, es lo más cercano que uno tiene cuando se retira, para estar cerca del césped. Disfruto mucho ahora de este lado. Le debo mucho a esta institución”.

Para algunos, el comienzo del siguiente semestre, con Chivas y Cruz Azul en las primeras dos jornadas es un cheque al portador debido a la inexperiencia de Palencia en el banquillo, pero para Paco, esto no es más que un aliciente, una motivación extra para un debut, a su parecer, soñado: “Estoy muy feliz con el inicio que nos tocó. Un debut motiva aún más con un cuadro antagonista como Chivas en frente. Ni imaginándolo hubiera estado cerca de un inicio similar”.

Y si el morbo inunda la prensa por saber el resultado ante Chivas, este aumenta en la segunda fecha, cuando Cruz Azul, equipo que formó a Palencia, se encuentre frente al que fuera su hijo pródigo; Paco minimiza el tenor individual y prefiere centrarse en lo colectivo. “En Cruz Azul no he pensado, estoy muy enfocado en lo que es Chivas, en lo que viene de manera inmediata. Desde que dejé el futbol, he vuelto un par de veces al estadio Azul para ver partidos, así como lo hice aquí con Pumas y bueno, todos saben que trabajé con Chivas”.