Las segundas oportunidades en Pumas

Para el siguiente semestre del año, Universidad Nacional apostará por elementos que en su momento no se consolidaron; la columna vertebral será de jugadores con una revancha

Los Pumas de la UNAM, apostarán por elementos que en su momento no se consolidaron
Los Pumas de la UNAM, apostarán por elementos que en su momento no se consolidaron (Carmen Castro)

Ciudad de México

El próximo Apertura 2017 será un torneo diferente para Pumas; el equipo enfrentará el torneo con mayoría de elementos de casa, siendo el tercero bajo la gestión de Francisco Palencia y Rodrigo Ares de Parga. Pero de igual manera, la plantilla auriazul tendrá tintes distintos por una premisa: la columna vertebral registrará a futbolistas que en su momento tuvieron la oportunidad de brillar, pero que no se consolidaron dentro del escuadrón estelar... La actual directiva, con el aval del cuerpo técnico, tratará de brindar una nueva posibilidad a varios de los jugadores que en el pasado vieron interrumpidos sus procesos.

Para empezar, el arco contará, por fin, con la titularidad de Alfredo Saldívar, un egresado de La Cantera, que desde el Apertura 2010 debutó bajo las órdenes de Guillermo Vázquez, y que paulatinamente, sobre todo en los años recientes, tuvo mayor continuidad en cuanto a minutos en la cancha. Siempre bajo la sombra de Alejandro Palacios, el Pollo se tuvo que conformar por varios años con la suplencia en la meta, pero desde la llegada de Francisco Palencia, y aún más en el semestre anterior, comenzó a figurar con más frecuencia.

Palencia rotó a Saldívar y Palacios durante el comienzo del CL17 y también, gracias a ciertas fallas de Pikolín en partidos que a Pumas le costaron puntos de por medio. "Tengo a dos muy buenos porteros y los movimientos son parte de esto; no hay un titular fijo", dijo el DT sobre el puesto en la portería. Sin embargo, para el cierre de la justa, fue Alfredo el que disputó el resto de los encuentros, ante la molestia de Álex, que por distintas vías, manifestó su sentir. Ahora, el experimentado guardameta espera colocarse en el Régimen de Transferencias, mientras que el Pollo tendrá su primer torneo como inamovible.

La salida de Darío Verón supuso un detrimento dentro de Pumas. La experiencia y el amplio recorrido en la propia institución, hacían pensar que la baja del antiguo capitán debilitaría la zaga. Pero la realidad dista de los supuestos; el guaraní tenía algunos torneos siendo el eslabón que menor recorrido realizaba en las coberturas, sobre todo en los contragolpes, pues los años no pasan en vano. Hoy, su posible vinculación con un equipo que no sea el del Pedregal, también abre el espacio para que algún canterano tome su lugar. Dentro de la baraja de elementos que levantan la mano para suplir a Verón, José Antonio García aventaja al resto; Toño, que volvió hace un año a Ciudad Universitaria, parecía que difícilmente tendría cabida y más, como inamovible; no obstante, el adiós del paraguayo y que a Pablo Jáquez, otro prospecto en defensa, le falte camino suficiente para consolidarse, complican las pretensiones de que sea otro quien se haga cargo, junto a Gerardo Alcoba, de suplir a Darío: "Uno está aquí para esperar su oportunidad y aprovecharla cuando se presente", comentó el posible nuevo dueño de la central.

Si bien cerró con actividad, ante las lesiones y suspensiones de Verón, García sabe a la perfección lo que es estar del otro lado. Toño tuvo un proceso en el que quemó etapas a gran velocidad, pues debutó a mediados del 2011 y a principios del 2014 ya era un bastión indiscutible para Pumas; una lesión de cervicales en la espalda baja y la reiteración de la misma algunos meses después, cuando se pensaba que ya todo estaba olvidado, fueron la tónica de su carrera durante los más recientes años. Ahora, tendrá una nueva encomienda, con tintes de una posible revancha.

Uno de los casos más frustrantes de algún canterano con talento, pero que nunca pudo consolidarse, es David Cabrera: un fino contención zurdo, con disparo desde fuera del área y una técnica envidiable, pero muy propenso a las lesiones, que a sus 27 años aguarda por la confianza de otro entrenador, en el papel Palencia, que le brinde los minutos suficientes para demostrar su valía, y es que a mediados del 2015, una lesión de clavícula y la irrupción de Alejandro Castro le alejaron de los primeros planos del club, convirtiéndose en más un recambio que un titular.

Después de un año cedido en Morelia y con escasa participación como purépecha, ahora volverá a vestirse de auriazul, esperanzado en recuperar lo que en algún momento lo colocó como un posible jugador franquicia, pues una de las directivas anteriores de Universidad veía en él a un prospecto para llegar a la Copa del Mundo del 2014 y seguramente, que después del torneo intercontinental las propuestas por sus condiciones, no faltarían del futbol europeo. Las cosas fueron muy distintas.