Necaxa le propina una noche amarga a Pumas

Con superioridad numérica casi todo el encuentro y ventaja en el marcador, Universidad sucumbió frente a un Necaxa incansable en ánimo y embates, para quedar fuera de la Copa

Ciudad de México

Era una noche para recordar, por más que se aminorara con decir que era la Copa. Pumas se jugaba el pase a una semifinal, a la máxima instancia disputada por la plantilla, cuerpo técnico y hasta la directiva de Rodrigo Ares de Parga. Se requería de un triunfo bajo cualquier circunstancia y más, ante su afición, en su estadio. Hasta el rival, el Necaxa, proponía que se le atacara desde el comienzo del encuentro. Pero no sucedió. Aunque Universidad se adelantó en el marcador y hasta tuvo superioridad numérica en el campo, los Rayos supieron aguantar y se impusieron por 1-2 en 90 minutos.

Y sí, ambos conjuntos se lo tomaron en serio, colocaron a su mejor oncena disponible en el terreno de juego, incluidos estelares exclusivos para la Liga. Muy pronto, a los tres minutos de juego, esto inclinó la balanza en pro de Universidad Nacional. Jesús Gallardo desbordó por el sector izquierdo, sirvió de primera y encontró en el área a Nicolás Castillo, que remató como venía. El júbilo y el gol arribaron muy temprano al Pedregal. Los de casa daban un golpe contundente ante un rival sorprendido por la eficacia ajena.

De manera sorpresiva, David Patiño había modificado su esquema tradicional (4-2-3-1), lanzando un 4-4-2 con Nicolás Castillo, autor del gol, y Érick Torres en el frente de ataque. Ni en Liga ni en Copa había empleado a dos puntas de arranque. Además, la oncena le servía de ensayo de cara al enfrentamiento ante Cruz Azul, este fin de semana. Era un ganar-ganar para los de azul y oro. De paso, con titulares en la cancha y el triunfo como consecuencia, recobraban sensaciones positivas.

Poco qué contar. Al 22', un pase filtrado de José Carlos Robles dejó correctamente posicionado a Castillo que tiró de primera y el disparo apenas pasó por encima del arco de Yosgart Gutiérrez. Dos minutos más tarde, Érick Torres tuvo el segundo tanto en sus botines, pero cruzó demasiado su intento, luego de combinar adecuadamente con Pablo Barrera,  velocidad. Pumas era superior, amenazaba con furtivos contragolpes cuando así lo decidía y acortaba espacios al rival para impedirle extenderse en ofensiva.

En el cierre del primer tiempo, cuando parecía que se fraguaba la reacción del cuadro que dirige Ignacio Ambriz, ya con un par opciones generadas, una durísima entrada de Dieter Villalpando sobre Nicolás Castillo le costó la tarjeta roja al necaxista. Los Rayos se quedaban con 10 elementos y restaban muchísimos minutos en juego y el marcador les jugaba en contra. Producto de la falta y a modo de prevenir cualquier incidente mayor, Patiño sustituyó al chileno con el argentino Matías Alustiza.

 Pese a la desventaja numérica en la cancha, Necaxa apretó el acelerador, se empleó a fondo y comenzó a hacerle daño a Pumas al reinicio del encuentro. Cambios de ritmo a máxima velocidad y conexiones entre el medio campo y la delantera fueron una constante. Al 56', como premio a la insistencia, llegó un cobro de tiro libre desde los linderos del área de Bernabé Magaña, que a base de potencia y colocación, Matías Fernández transformó en gol. Universidad Nacional había cedido el esférico, la iniciativa y hasta el empate; el momento le pertenecía al sinodal.

El cronómetro seguía su curso. Restaban 20 minutos de tiempo regular y la ofensiva de Pumas no carburaba, carecía de sociedades ofensivas y algunos elementos que tendrían que ser fundamentales, como Alustiza, Gallardo y hasta el 'Cubo' Torres, deambulaban sobre el terreno de juego sin grandes propuestas. David Patiño, intenso como el que más, brindaba indicaciones al por mayor, dejando la garganta en los linderos del campo. Necaxa aguantaba, consumía el reloj y lucía ordenado en la zaga. Faltaban 10 minutos para saber qué procedería.

Otro desdoble del Necaxa... Esta vez atacan por la izquierda, pero antes de llegar al área, prácticamente sin marca, Luis Pérez disparó cruzando a Bernabé Magaña, con la distancia precisa para vencer al cancerbero. Adiós al torneo que funcionó de fogueo para distintos prospectos, despedida amarga entre abucheos y reclamos que exigen cambios en el timón del club y más allá. El peor escenario para medirse a Cruz Azul se convirtió en realidad para Universidad. La crisis se mantiene.