La solución por izquierda

En este sector, Guillermo Vázquez había utilizado a 12 futbolistas desde su regreso a CU; la actuación de Quiñones ante Dorados confirmó su titularidad

Quiñones celebra su gol ante Dorados
Quiñones celebra su gol ante Dorados (Mexsport)

Ciudad de México

Si hubo algo que le costara definir a Guillermo Vázquez en el inicio de su proceso actual en Pumas –regresó en agosto de 2014–, fue el encontrar al jugador correcto que se adaptara a lo que él esperaba como volante interior por el sector izquierdo.

Cuando tomó al equipo, Memo dejó en los experimentados botines de Leandro Augusto la responsabilidad de un ida y vuelta constante en esta parcela, pero las lesiones le impidieron consagrarse. Dentro de la baraja que le ofrecía su plantilla, y con el correr de los juegos, Vázquez probó a Dante López, Daniel Ludueña, Ismael Sosa, Diego Lagos (que jugaba más en Copa), e incluso a Javier Cortés por este sector. Ninguno cumplió con las especificaciones que el entrenador esperaba.

El timonel esperaba un futbolista que no le costara llegar a línea de fondo, se quitara a un par de rivales y encima tuviera gol. Para el Clausura 2015, a petición del timonel, la directiva invirtió en el mercado de traspasos y le trajo a Jonathan Ramis, mediapunta uruguayo, que también se desempeñaba indiferentemente por las bandas. Sin embargo, luego de 12 encuentros disputados, con 425 minutos sobre el césped, el charrúa dejó en claro que su nivel no correspondía a las expectativas; al término de aquel certamen, abandonó las filas de Universidad.


Ese mismo semestre, Memo utilizó, de nuevo, a Dante López ante la inoperancia de Ramis por izquierda, rotando la titularidad con Jesús Gallardo, canterano del equipo, debido a las bajas constantes del paraguayo. Pero la falta de kilometraje del volante surgido en CU, también fue factor para que el estratega se mantuviera en la búsqueda de un interior que cumpliera con lo que esperaba.

Experimentos como subir a Luis Fuentes, con labores más ofensivas, trasladar a Omar Islas de la derecha a la izquierda e incluso recargar a Matías Britos por este espacio, fueron parte de las rotaciones que Vázquez integró en un torneo en el que los felinos se quedaron al límite de la clasificación. Con mayor calma, para el Apertura 2015, la dirigencia de Antonio Sancho y el cuerpo técnico del equipo compraron lo que necesitaban y llevaron al Pedregal a Fidel Martínez, con todo y sus cortes de cabello extravagantes, para que completara las funciones que urgían en el desempeño de Pumas.

La conexión del ecuatoriano y sus características le abrieron un lugar en la titularidad y en el gusto de la afición. Fidel completó 22 partidos, registró mil 678 minutos sobre el campo, marcó cinco goles y brindó nueve asistencias, desde el comienzo del torneo, hasta la final en la que erró su tiro penal ante Tigres. Pese al yerro decisivo, Memo mantuvo la confianza sobre Alegría, como dice su jersey, pero el '11' acusó recibo de sobreprotección y escaso sacrificio en el inicio del Clausura 2016.

A Martínez, por algunos lapsos de los encuentros pasados en la vigente competencia, se le recriminó son silbidos desde la grada su baja de nivel. La poca paciencia de Vázquez y el apremio de los resultados adversos, hicieron que se fijara en una solución dentro de su propio plantel.

Sobresalió el aporte de Luis Quiñones, un delgado futbolista al que se le facilita driblar rivales, con velocidad considerable y que en campo abierto ha explotado de manera favorable sus condiciones. A partir de la cuarta fecha del torneo, el colombiano saltó como titular en lugar de Fidel y el sábado pasado contra Dorados, con doblete y prefabricación de un gol más, confirmó que, de momento, es la respuesta a la disyuntiva de su DT.