Pumas, respiro en Libertadores

Universidad se olvidó de la inestabilidad del arranque en la Liga e impuso condiciones, con 10 hombres, ante el Emelec de Ecuador, por 4-2 en su debut en la Copa

Ciudad de México

Se respiró un ambiente distinto al cotidiano en Ciudad Universitaria, diferente al habitual. El Pedregal se vistió de gala para recibir al Emelec, en la primera jornada de la Copa Libertadores para Pumas y el cuadro ecuatoriano; los felinos regresaron al torneo de manera triunfal, luego de 10 años ausentes y lo hicieron con una victoria por 4-2 bien trabajada y por lapsos muy sufrida.

La tribuna se hizo sentir desde el primer instante de juego. La afición universitaria apretó y logró, en comunión con su equipo, que la visita padeciera las consecuencias. El "goya" sonó más fuerte de lo normal y el colectivo le respondió a su gente con entrega; corría el minuto uno, el segundo 16, cuando Ismael Sosa abrió el marcador, gracias a un remate con la pierna izquierda, a centro Luis Quiñones. CU retumbó con más fuerza.

Universidad se dedicó a trasladar la pelota y, a partir de entonces, a economizar sus recursos, aguardando que la desesperación del rival le obligara a abrir espacios sobre el césped.

Al 19', un remate con la cabeza de Gerardo Alcoba avisó que en cualquier momento el marcador podría seguirse incrementando. Emelec, con su propuesta, estaba listo para demostrar lo contrario.

Apenas un minuto después, Ángel Mena aprovechó un despiste de la zaga auriazul, para introducirse en el área enemiga y, ante la salida tardía de Alejandro Palacios, definir con un toque sutil por encima del arquero. Era el 1-1. El partido recobró la vida con el tanto de los sudamericanos y obligó a Pumas a arriesgar, a irse al frente de nuevo.

Al 25', Darío Verón puso el ejemplo al resto, se lanzó al frente para ser referencia en una pelota detenida y permaneció en la intimidad del área del ballet Azul un poco más de la cuenta prevista; el paraguayo recibió ahí un centro a la medida y con la testa empujó el balón al fondo del arco de Esteban Dreer. La tribuna volvió a ser una fiesta y a la cancha retornó la calma para el local.

El resto del primer tiempo, Pumas se mantuvo en la inercia de administrar su juego, más allá de un par de embates serios ante el marco enemigo que terminaron en nada; Emelec hizo lo propio, pero insuficiente, en cada acercamiento siempre encontraron respuesta a su ofensiva con alguna intervención de Palacios. El descanso llegó entre aplausos para los de casa.

En el segundo tiempo, Universidad Nacional mantuvo su base pero modificó a uno de sus escudos de contención: Alejandro Castro dejó su lugar a David Cabrera. Guillermo Vázquez pensaba también en el encuentro ante Santos Laguna de este domingo. Emelec saltó con los mismos once hombres y el hambre desmedida por empatar el juego.

Y si Pikolín fue factor a favor de Pumas, Esteban Dreer fue pieza clave para que los de CU no incrementaran la cuota parcial durante el inicio del complemento. El arquero del Emelec evitó, hasta en tres ocasiones consecutivas, que los auriazules gritaran gol. Lució como figura de un combinado que jugaba de tú a tú.

Con el riesgo de algún descuido por parte de sus pupilos, Omar de Felippe, timonel visitante, mandó al campo al argentino recién incorporado Denis Stracqualursi. La modificación era ofensiva, aguardando que se materializara en el resultado. Y el entorno se complicó aún más, cuando al 65', Diego Haro, el árbitro, le mostró el cartón rojo a David Cabrera, por una fuerte entrada en el mediocampo. Pumas se quedaba con 10.

Pasaron tan solo unos instantes cuando Ángel Mena, de nueva cuenta, se materializó en el marcador. Golpe anímico para los felinos. Emelec consiguió el 2-2 con la ventaja numérica de jugadores y el entorno se encrudeció para el subcampeón del futbol mexicano. Fue entonces cuando la tribuna volvió a hacer su parte y se metió de lleno al partido alentando.

La respuesta fue inmediata de Pumas. Al 69', con la especialidad de la casa, Gerardo Alcoba marcó el 3-2 gracias a un potente remate de cabeza; el 4-2 final llegó solo unos instantes después, por cuenta de Sosa, que cerró una triangulación en el área enemiga. Universidad había culminado con la esperanza ecuatoriana en cuestión de muy pocos minutos. CU pesó como debía y le dio a Universidad sus primeros tres puntos en la Copa.