Pumas: ¿Dilema ofensivo?

En los primeros 270 minutos del Clausura 2016, Universidad sigue en la búsqueda de los retoques necesarios para que su ataque erradique los altibajos; los refuerzos ya se van adaptando

Luis Quiñones
Luis Quiñones (Mexsport)

Ciudad de México

El inicio del Clausura 2016 no ha sido lo que Pumas esperaba. Con dos derrotas y una victoria, el cuadro que dirige Guillermo Vázquez sigue en la búsqueda de su mejor oncena y sobre todo, de los recambios que le brinden estabilidad a su aparato ofensivo.

Aunque mantiene su once base, el timonel ha sufrido para hallar en los relevos a los jugadores adecuados para mantener el ritmo en ataque, el vértigo y sobre todo, revertir marcadores adversos. Pese a que solo se han disputado los primeros 270 minutos del torneo, la escuadra universitaria padece un dilema en su ataque. Sus ocho ofensivos nominales apenas registran tres dianas y una asistencia.

Los refuerzos recién llegados van poco a poco tomando el ritmo de competencia, pero los resultados deben mejorar en el Pedregal cuanto antes, o la presión comenzará a llegar hasta el timón.

Ante Monterrey, en la primera fecha, con el marcador en contra, Memo terminó el juego con su habitual línea de cuatro defensores (Marcelo Alatorre, Gerardo Alcoba, Darío Verón y Luis Fuentes), pero modificó de la media para adelante: Javier Cortés y Daniel Ludueña se apropiaron de la contención y la creatividad; Mathías Vidangossy, Matías Britos e Ismael Sosa completaron el tridente que desequilibra y Dante López, ante la suspensión de Eduardo Herrera, fue el '9' del esquema. El resultado no fue el esperado, perdieron contra Rayados (1-0).


Una semana después, en la cancha del Olímpico de CU, frente a un rival complejo como Toluca, las modificaciones volvieron a hacerse presentes en la oncena que concluyó el encuentro. La línea de los cuatro defensores habituales se mantuvo, pero de la media cancha hacia adelante, Memo cambió: Castro y Cabrera cerraron el duelo como contenciones; Sosa, Ludueña y Quiñones fueron los encargados de integrar el tridente ofensivo y Eduardo Herrera, el eje de ataque.

El cotejo favoreció a los felinos por 3-2. Las circunstancias fueron muy distintas ante el Puebla de Pablo Marini. Desesperado y con un gol en contra, Memo Vázquez mandó todo su arsenal ofensivo durante el complemento del juego.

Incluso, su línea de defensores, inamovible antes, sufrió cambios. Cortés fue habilitado como lateral por derecha; Alcoba y Verón, centrales; Quiñones, lateral por izquierda. Estos cambios le daban salida desde la zaga, sobre todo por las bandas. La contención la integró Alejandro Castro, con Ludueña unos metros más adelantado; Vidangossy, Sosa y Britos formaron el triple engrane ofensivo de Pumas y Eduardo Herrera quedó en solitario en la punta. Es la versión más vertical de Universidad Nacional, que se olvidó de medias tintas y exhibió todo su poderío.

Los auriazules generaron llegadas por racimos, pero las imprecisiones y los oportunos lances de Cristian Campestrini, el arquero enemigo, impidieron el gol del descuento.

"En el primer tiempo, en un descuido, nos hicieron el gol. En el segundo tiempo intentamos reaccionar, tuvimos mucha gente ofensiva en el campo, pero nos falló terminar adecuadamente las jugadas, tuvimos los deseos la iniciativa, pero no logramos concretar ninguna oportunidad. No hubo claridad y eso debemos corregirlo", relató Memo después del encuentro ante el Puebla.

Vázquez seguirá buscando y este sábado deberá hacer lo propio ante el Atlas, en Guadalajara.

COMIENZOS INCIERTOS

Estos tres primeros encuentros han sido parámetro para probar estrategias y planes a futuro inmediato, tanto en la Liga como en la Copa Libertadores venidera, a la vuelta de la esquina. Sin embargo, la estadística de Vázquez Herrera en el banquillo –únicamente dirigiendo a Pumas, y siempre que ha comenzado un torneo– indica irregularidad en su temprano desempeño, incluso, con coincidencias en su cosecha.

A estas alturas, en el torneo pasado, tenía la misma cantidad de puntos e idéntica numeralia; un semestre antes, contabilizó cuatro unidades en paridad de circunstancias. En su primera etapa al frente de Universidad, lo mínimo que contabilizó en sus primeros tres duelos fueron cuatro puntos (Clausura 2012), y en su mejor registro logró nueve.