El guardián del campo

Con 43 años trabajando para Pumas, en dos etapas, Gerardo Bernal realiza una labor esmerada a diario para que el primer equipo entrene con tranquilidad y en las mejores condiciones

Ciudad de México

Las manos de Gerardo Bernal re­flejan las jornadas de ardua labor, toda una vida brindada a trabajar con escaso tiempo para el descanso y la relajación. Es jardinero de profesión y le ha dedicado 43 años (en dos etapas) al cuidado de los campos de juego y entrenamiento de Pumas. Pocos le conocen, pero él es feliz y se entrega sin miramientos a un oficio que lo ha recompensado; su caminar es lento, pero irradia energía sobre el césped.

La historia de Bernal Orozco, de 79 años, es una más que enriquece los anales del equipo auriazul. Gerardo es un guardián de confidencias, anécdotas, secretos y, sobre todo, de la grama de prácticas de Pumas, donde se perfecciona la estrategia y la táctica; lo que antes hacía en el Olímpico de CU, ahora, lo replica con cuidados a la superficie verde de Cancha Dos.

“Pumas tiene un sitio muy especial en mi vida, es un equipo al que le he entregado mi juventud”

"Regresé hace 18 años a trabajar al equipo, antes estaba en el estadio Olímpico, igual, de jardinero. Ahí pasé 25 años, hasta 1995. Mi día a día consiste en estar al pendiente del campo, en podar los arbustos, e incluso quitar y poner las porterías en las que practica el primer equipo.

Mi labor empieza desde las 7 de la mañana; estoy al pendiente de cualquier detalle, porque a veces viene Toño (Sancho) para observar el entrenamiento".

De las épocas pasadas, Bernal vivió de cerca los títulos de campañas como la de 1976-77 y en la de 1980-81; además de ver de cerca el rendimiento de –guras de antaño, como Cabinho, Hugo Sánchez o Bora Milutinovic, desde el banquillo; el paso del tiempo y una jubilación hace 20 años, lo obligaron a alejarse por un corto lapso, pero está de vuelta desde 1997, y hasta ahora, ha gozado de más éxitos junto a la primera plantilla, siendo un cómplice de éstos.

"Cuando estuve en el estadio, me tocó conocer y vivir con el equipo grandes cosas. Tuve relación con Cabinho, que siempre era muy atento, hasta con Luis García (Postigo), que estaba todavía muy chamaco... Trabajando únicamente en el estadio, duré 25 años, hasta que me jubilé (1995). Pero no aguantaba estar así, por eso volví poquito después (en 1997). Se puede decir que me llamó la cancha y sé que ahora pasaré haciendo mi trabajo hasta el último día de mi vida".

 
“Mi labor empieza a las 7 de la mañana; estoy al pendiente de cualquier detalle del terreno de juego”
 
GERARDO BERNAL
Jardinero de Pumas


Sobre el presente alentador de sus Pumas, Bernal habla poco; no le gusta animarse más de la cuenta, y como los jugadores, prefiere ir despacio con los números que ponen a los felinos como uno de los favoritos de la Liga; del plantel actual mantiene una relación de respeto con sus integrantes, y aunque parezca difícil de creer, debido a la seriedad y forma de ser del paraguayo, es en Darío Verón en quien ha encontrado a un confidente.

"Para mí, todos los jugadores son unas personas muy sencillas; conmigo tienen un trato extraordinario, de mucho respeto, y yo hago lo mismo con ellos. Convivimos en paz. Con el que más relación tengo es con (Darío) Verón. En cuanto llega, me saluda. 'Qué pasó, viejito; vamos a darle', me dice siempre; tenemos mucho tiempo de conocernos, él lleva, igual que yo, mucho tiempo aquí".

DE HERENCIA Y TRADICIÓN

Su paso por la estructura del cuadro de la UNAM también le ha dejado múltiples satisfacciones personales a Bernal; los dos hijos de Gerardo laboran, como su padre, en el equipo del Pedregal; Isaías es utilero en el primer equipo, hombre de confianza de Guillermo Vázquez, mientras que Jorge, al igual que su progenitor, heredó el amor por la manutención al terreno de juego; es el jardinero del estadio Olímpico, puesto que tomó en relevo de su papá.

"Imagínate lo que siento por este equipo, si prácticamente me lo ha dado todo, desde un trabajo, hasta la oportunidad de ver a mis hijos ejercer una profesión; me siento orgulloso de ambos. Pumas tiene un sitio muy especial en mi vida, es un equipo al que le he entregado mi juventud, mis fuerzas; le debo mucho al equipo y le agradezco todo el tiempo que he acumulado aquí".

Aunque pareciera sencilla, la función de Gerardo Bernal implica disciplina y constancia. Orgulloso, se dice parte de una institución que le debe más de lo que le ha otorgado; don Berni, como lo llaman en el vestidor, es pieza clave en el engranaje de un equipo que por ahora marcha en los primeros planos; y es que, las victorias, los goles y las alegrías constantes de este semestre, también son gracias a el jardinero más antiguo en la historia del club.

Nadie como él, ha disfrutado de los siete títulos del equipo, tan cerca. Hoy, se ilusiona con algo más en el Apertura 2015.