El obrero de la central

Marco Palacios se definió como un futbolista con temperamento, pero no un provocador; dijo respetar al Maza Rodríguez, a quien incluso defendió de la crítica

Marco Palacios defiende al Maza Rodríguez

Ciudad de México

A Marco Palacios se le pueden reprochar muchas cosas, encontrar una infinidad de detalles esto, lo otro; se puede decir que es un jugador poco ortodoxo, que en muchas ocasiones se desubica para ir en apoyo de sus compañeros, que cuando se suele ir al ataque y el equipo rival genera un contragolpe regresa de forma descompuesta para resguardar su arco. 

Pero lo que nadie puede poner en entredicho es que Marco representa un central en estado puro, coraje y gallardía, un tipo que es capaz de adaptarse y cumplir con la causa que le encomienden, que se lanza como flecha para alejar la bola, que se barre sin concesiones, pero buscando la pelota siempre, que en el campo es un obrero, que se bate junto a Verón por evitar que su hermano sufra.

Marco Antonio Palacios Redorta tiene un ADN especial que Ricardo Ferretti, Guillermo Vázquez, Joaquín del Olmo, Antonio Torres Servín, Mario Carrillo y José Luis Trejo han confiado en su trabajo. Ese tipo espigado que defiende la playera como pocos, que se compromete con la causa.

El sábado, en el minuto 49 del partido entre América y Pumas, Marco Palacios marcaba a Francisco Rodríguez en un tiro de esquina; el Pikolín apretaba al Maza como suele hacerlo, el americanista se desesperó y le propinó un rodillazo, Marco cayó al suelo. El árbitro Marco Rodríguez se percató de la agresión y expulsó al mazatleco, quien el lunes aceptaba su error y admitía que el universitario le hizo perder los cabales.

“No pude mantener la cabeza fría con un jugador como el Pikolín, me hice rudo y ahora soy el malo de la película. Por ahí sí (Palacios) le echó mucha crema a sus tacos y el árbitro le ayudó bastante”, dijo el lunes el Maza en la concentración de la selección mexicana. 

Pues bien, ayer llegó la respuesta de Marco Palacios; el Pikolín no se enganchó, al contrario, ofreció una conferencia con varios comentarios picarescos y hasta salió en defensa del Maza, al que incluso tiene como amigo fuera de la cancha.

“Ustedes me conocen, soy un jugador apasionado, que tiene un temperamento heredado y que ha forjado su carácter día con día, pero lo que pasa en la cancha, se queda ahí; no hay que hacer cosas grandes, ni chismes de cosas insignificantes, que si dijo esto, que si me picó acá… al Maza mis respetos, es un jugadorazo, les pido que lo dejen tranquilo, ayer varios medios ya le estaban cortando la cabeza; somos amigos, está en la selección es un jugador que por algo está ahí, tiene todos los méritos, jugó en Europa, hay que dejarlo tranquilo, parece una campaña contra el pobre Maza, él ha demostrado, ha sido campeón”, dijo Palacios.

Después, Marco se definió a sí mismo: “soy jugador que marca fuerte, voy a cada balón con mucha decisión, eso me ha caracterizado y, como lo dije hace tiempo, el día que no vaya con determinación a una pelota, me retiro”, pero entonces aclaró que “para nada soy provocador” y que él y el Maza “somos amigos, ahí queda la pasión, no hay que trasladarla fuera, no hay por qué, afuera nos saludamos, hasta he coincidido en fiestas infantiles con jugadores de América”.

Y aunque el mismo Maza señaló que a veces el Pikolín parecía jugar a la lucha libre y no al futbol, Marco conservó el tono. “Las luchas solo las de la tele, soy futbolista, un aguerrido y un futbolista obrero, yo respeto la opinión de él, estaba el mejor árbitro de México, Marco Antonio Rodríguez, y a él no se le escapa una, si yo hubiera hecho cosas indebidas con la mano en la cintura me expulsa, entonces, estoy tranquilo, mi conciencia está tranquila, no amarren navajas no pasa nada, somos amigos, es un jugadorazo y lo admiro mucho”, reiteró.

Así es Marco, un tipo jocoso que no se toma muchas cosas a pecho, fuera de la cancha es bromista, pero dentro del césped  se convierte en un jugador capaz de hacer perder los estribos a más de uno.  La