La pesadilla de Nico Castillo

A casi un año de su llegada a Pumas, el chileno ha acarreado lesiones, bajas de nivel y constantes ausencias por expulsiones; se desconoce si se mantendrá en CU o saldrá del equipo

Nicolás Castillo
Nicolás Castillo (Imago7)

Ciudad de México

Corría el minuto 74 en el estadio Cuauhtémoc, Pumas perdía por 3-0 ante un Puebla que ha recuperado el rumbo con Enrique Meza en la dirección técnica, mientras que del lado universitario, David Patiño esforzaba la garganta para dar instrucciones y reacomodar a los suyos. Mauro Formica filtra la pelota para Nicolás Castillo, que choca con Alonso Zamora. El árbitro, Adonai Escobedo, marca falta en favor del local, mientras que el chileno levanta el brazo, incrédulo y vocifera un par de insultos para el silbante; acto, seguido, el nazareno le mostraba el cartón rojo. Esta acción escenifica perfecto la estancia de Nico en CU.

Si bien su calidad es indiscutible, Castillo ha padecido de todo, en poco más de 10 meses como futbolista de Pumas y eso sin contar la crisis de resultados por las que atraviesa el primer equipo. Constantes e imprevistas lesiones, bajas de ritmo competitivo y por supuesto, las ausencias por las expulsiones, son la cotidianidad de Nico, que aun así, ha logrado demostrar su talento dentro del área enemiga, marcando goles en favor de Universidad; sin embargo, por lo menos ahora, pareciera que su presencia beneficia de poco a los del Pedregal.

Las estadísticas de Nicolás reflejan lo poco productivo que ha sido su semestre en México. El viernes pasado, Castillo volvió a las canchas luego de 26 días de ausencia, pues su anterior compromiso había sido frente a Cruz Azul, en La Corregidora, debido a la situación que atravesaba la Ciudad de México por el sismo del 19 de septiembre. En dicho cotejo, el andino abandonó el campo al minuto 28’, debido a que se resentía de una lesión de tobillo, misma que le ha mermado en todo el Apertura 2017. Su partida restaba presencia ofensiva y el juego terminaría con un 1-4 en favor de los celestes; el resultado finiquitaría la era gestión de Sergio Egea.

Previamente, habría que remontarse hasta el 10 de septiembre, la fecha del último encuentro completo de Castillo, en una nueva derrota de Pumas, ahora ante Xolos (0-2) y en casa. De hecho, el ariete chileno registra setenta días sin anotar, más de dos meses sin hacerse presente en el arco rival, siendo la última vez que lo lograra, ante Morelia, en otro descalabro azul y oro a domicilio, solo que aquella noche entre semana (22 de agosto), el que dio un paso de costado fue Francisco Palencia, que abandonó la dirección técnica horas más tarde y dejando al equipo sumergido en un letargo del que todavía no sale. La efectividad del goleador también se marchó frente a los Purépechas.

El torneo no había comenzado mal para Castillo, pues en sus primeras seis fechas acumulaba cinco anotaciones, generando dos triunfos directos para Universidad Nacional, primero, en la inauguración del certamen, ante Pachuca (1-0) y en la fecha cuatro contra Lobos BUAP (2-0), consiguiendo su único doblete. Su otro tanto se lo hizo al América, en una derrota dolorosa para Pumas, consumada en el estadio Azteca (2-1). Hoy, la realidad es muy diferente, el andino ha dejado de ser referencia, realidad y con ello, los de CU han perdido gran capacidad ofensiva. “Es un estupendo jugador, pero él no es Pumas”, comentó en su momento David Patiño.

El gran dilema para el conjunto azul y oro y hasta los tres responsables del timón que han tenido a lo largo de este semestre, ha sido ubicar a un sustituto que cumpla, por lo menos, con la mitad de la cuota que entregaba Nico en su mejor momento. Con las lesiones de Castillo, Palencia padeció de nulidad en ataque; Sergio Egea, semanas más tarde, improvisó con el juvenil Bryan Silva, al que un par de partidos no le fueron suficientes para mostrar du calidad; ahora, Patiño ha preferido jugar sin un nueve fijo, colocando a Mauro Formica como lo más cercano a esta posición.

CARÁCTER VOLÁTIL

Las tres ocasiones que Castillo se ha marchado expulsado, incluyendo la que vivió frente al Puebla, ha sido por emplear un lenguaje ofensivo hacia el árbitro y luego de una falta innecesaria, sí, como ocurrió ante La Franja. En su segundo encuentro con Universidad, Nico se marchó expulsado por una entrada a destiempo a Julián Velázquez, peleando una pelota sin sentido, con los felinos ganando (1-0) y al minuto 81… Difícil de creer. La segunda roja directa se la ganó en la J15 del Clausura 2017, contra Veracruz, justo a su vuelta de otra lesión, cuando los Tiburones vencían en el Olímpico a los de casa y cuando se disputaba el 88’.

Han sido este tipo de reacciones y situaciones, las que desde su país cuestionaran a mediados del 2017, las convocatorias de Juan Antonio Pizzi a Nicolás. Además, su carácter también ha dado muestra de publicaciones en sus redes sociales, como cuando Pumas perdió ante América este semestre, el chileno no dudó en criticar la capacidad de los árbitros mexicanos, poniendo en tela de juicio el resultado; ante Cruz Azul, con la recaída de una nueva lesión, no dudó en postear: “Para los que no saben y me critican, llevo meses con el tobillo destruido”. Así es Castillo, eficaz, polémico y en el presente, viviendo una pesadilla.