La explosión de Jesús Gallardo

El juvenil ofensivo de Pumas se encuentra en su mejor momento; a 10 meses de su incorporación como estelar en el primer equipo, ya asume el rol de cargar con el equipo y es infaltable en la selección nacional

Jesús Gallardo, jugador de Pumas
Jesús Gallardo, jugador de Pumas (Imago7)

Ciudad de México

Después de cada entrenamiento, los juveniles del primer equipo de Pumas se quedan a perfeccionar ciertas jugadas bajo el resguardo de Francisco Palencia, que cuida todo detalle y perfecciona las formas. Bajo el sol incesante de Ciudad Universitaria, Jesús Gallardo simula un desborde, la finta que tiene bien aprendida hacia adentro, con recorte incluido, y de inmediato, el centro. La pelota rebasa al delantero, no llega a él; Paco silba, le pide a Chucho que se acerque para indicarle cómo. Lo intenta nuevo. Esta vez el servicio es el adecuado. La pelota termina en gol… Este es solo un detalle de la fórmula que Universidad emplea a diario con su mejor prospecto.

A Pumas y al propio Gallardo les ha tomado 10 meses comenzar a consolidar su carrera. La llegada de la directiva de Rodrigo Ares de Parga y el cuerpo técnico que encabeza Palencia, blindaron a Chucho; una de las principales disposiciones fue la de darle una plaza en el primer equipo, a la espera de resultados… Y llegaron. En su primer semestre, Jesús heredó el ‘17’ con el que su ahora entrenador dejó su impronta futbolística en la cancha y no solo eso, sentó a Fidel Martínez, convirtiéndose en inamovible como extremo izquierdo. Su primer torneo relevante en Primera División concluyó con 16 encuentros, dos goles y una convocatoria a la selección mayor.

El comienzo serio de su carrera –ya había debutado a finales del 2014– parecía brindarle los dividendos justos un par de años más tarde, desde su estreno. Su repertorio esperanzó a la tribuna del Olímpico de CU, una afición exigente con las camadas de recién ingreso, que reconoció en Gallardo cualidades a destacar: es rápido en la conducción, de perfil zurdo, juega a uno o máximo dos toques gracias a su técnica individual, se asocia fácil en ataque y tiene potente disparo; de hecho, en el pasado mes de enero, los halagos vinieron desde otro continente.

El Diario Marca aseguraba el interés del Celta de Vigo por hacerse de sus servicios para el verano de este año; el rotativo colocaba a Gallardo como la segunda opción de Eduardo Berizzo, ante el sondeo de Hirving Lozano, de Pachuca. En el mismo medio impreso, semanas antes, Abraham González, compañero de Chucho, hablaba de los jóvenes talentos mexicanos con posibilidades de emigrar al Viejo Continente: “Jesús es uno de esos chicos… Yo le veo capacidad para jugar en España o en casi cualquier parte de Europa; en Pumas está consolidándose poco a poco, pero estoy seguro que en algún momento saldrá”.

Con tantos reflectores encima, cualquiera se hubiera desenfocado del futbol. No es el caso de Gallardo. Si bien el Clausura 2017 ha representado para Universidad Nacional un torneo de claroscuros, Jesús es de los elementos que no ha dejado de brillar en cuanto a lo individual, registrando hasta ahora 10 apariciones y cuatro anotaciones; sin embargo, fue la más reciente actuación del extremo lo que le coloca en un escenario diferente al de hace 10 meses, cuando se integró a la plantilla sin nada qué perder y con el futuro en sus botines.

El juego de la jornada 12, frente a Jaguares, con la ausencia de futbolistas fundamentales, como Nicolás Castillo, colocaba a Pumas como víctima de los chiapanecos y más, al disputarse en Tuxtla; los 90 minutos, más el agregado, fueron un concierto de vértigo, goles y pases filtrados de Jesús Gallardo. Chucho, con 22 años, poco más de tres desde su arribo al Pedregal, asumió el papel de cargar con el equipo en ofensiva y no falló; al 44’, ingresó a toda velocidad por su banda, combinó con Bryan Rabello y disparó para conseguir el primer tanto de la tarde; al 67’ asistió a Matías Britos en la segunda anotación, y al 87’ consiguió el tercero de la cuenta, el definitivo.

Gallardo corrió como si se tratara de un desdoble hacia la grada una vez que el árbitro (Miguel Ángel Chacón) pitó el final del encuentro en Chiapas. En la zona baja de la cabecera sur del Víctor Manuel Reyna, Jesús lloraba como de alegría en los brazos de su madre. “Siempre hablo con ella en las horas previas a cualquier juego; me pide que me encomiende a Dios”, la describe Chucho… Su familia, que radica en Tabasco, se desplazó al Zoque para verle en su mejor exhibición, la más completa, desde su irrupción en el máximo circuito. Los últimos 90 minutos y el despliegue del ‘17’ son un aviso serio para el conjunto auriazul: la piedra angular del actual de proyecto ha madurado.  

ES PLURIFUNCIONAL

Hace unos cuantos torneos, cuando Guillermo Vázquez le brindaba sus primeras oportunidades en el cuadro estelar, Gallardo fue empleado como lateral izquierdo, ante el sobrecupo de foráneos en las posiciones de ataque; aunque le cuestan las coberturas de marcación, sobre todo en contragolpes, esta no es una mala opción en un esquema de línea de cinco defensores, pues Chucho puede acarrear la pelota, conectar con el extremo y ahí hacer daño. Palencia ya lo ha utilizado ahí, pero sin tanto éxito: “Es algo que Paco me ha pedido, pero me cuesta un poco”, ha dicho.

Y es como lateral, que el propio Juan Carlos Osorio, entrenador de la selección nacional, también ha empleado a Gallardo. Desde sus primeros partidos como titular, Jesús fue objeto del deseo del colombiano, que desde octubre del año pasado le ha incluido en prácticamente todas sus convocatorias, ya sean de amistosos o eliminatoria; será este verano cuando el jugador felino pueda ser considerado para cualquiera de los dos torneos en puerta, con la Confederaciones y la Copa Oro encima: “A cualquiera de las dos, yo soy feliz jugando para la selección y para mi equipo; si haciéndolo bien sale algo más… Ya Dios dirá”, define.

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