Jesús Gallardo, el símbolo de la transformación

El atacante es la piedra angular del nuevo proyecto en Universidad; a sus características les ha acompañado la confianza de Paco Palencia

Jesús Gallardo, delantero de Pumas
Jesús Gallardo, delantero de Pumas (Iván López)

Ciudad de México

Como en la vida misma, el futbol tiene diferentes caminos para sus protagonistas, sobre todo cuando éstos comienzan su andar. Este es el caso de Jesús Gallardo, la mayor y actual promesa de La Cantera de Pumas... A sus 22 años, este extremo zurdo ya es inamovible en el once de Paco Palencia, ha sido considerado para el proceso mundialista con Juan Carlos Osorio y su talento le brinda proyección suficiente para pensar que en un futuro a mediano plazo, podría emigrar a Europa. Hoy, su presente le entrega los resultados de arduos sacrificios y de años de luchar por conquistar sus sueños.

La historia de Jesús comenzó al sureste del país, a más de 700 kilómetros de la Ciudad de México. Corrían los primeros años de esta década, cuando Gallardo ya militaba en una filial tabasqueña de los Jaguares de Chiapas, en la Tercera División, pero fue hasta que el destino puso a Pumas en su camino, por una visoría, cuando materializó aun más sus metas: "Soy una persona normal, un tipo muy familiar, que disfruta seguir haciendo lo mismo que hacía antes de ser profesional; previo a los partidos hablo con mi mamá para recordar de dónde vengo", comenta para La Afición.

Vestido con la ropa de concentración de Universidad Nacional, Gallardo Vasconcelos nos recibe en la cancha principal de La Cantera, para conversar a profundidad de su progreso, de su actualidad y de lo que viene en su trayectoria; Chucho, como le dicen en su casa, es tímido, no habla mucho con los medios, prefiere hacerlo sobre el césped, a máxima velocidad y con el balón pegado al pie, pero atiende atento cada cuestionamiento, respondiendo con sonrisas de por medio: "Cuando no estoy con el equipo, me gusta pasar tiempo con mi familia, no alejarme de los míos; en la concentración también mantengo mucha comunicación con mis hermanos", define.

Ha sido en la gestión de Palencia como entrenador del primer equipo, y desde que Rodrigo Ares de Parga asumió en la presidencia del club, que se le han brindado mayores oportunidades a los jóvenes de extracción auriazul, siendo Jesús el mayor beneficiado, pero no le han regalado nada; en el campo ha demostrado su valía, y tan solo el semestre anterior, dejó en el banco de suplentes a Fidel Martínez, convirtiéndose en titular por la parcela izquierda. Incluso, su rendimiento causó el interés del seleccionador nacional.

"Estoy muy agradecido con Paco Palencia por darme la oportunidad, me arropa muchí- simo, me aconseja; gracias a él me está yendo muy bien... Me siento contento de pertenecer al primer equipo, pero sé que me falta mucho, que hay un largo camino para recorrer. Quiero seguir siendo considerado en la selección y consolidarme con Pumas en Primera División".

El camino no ha sido sencillo. Jesús Gallardo, como cualquier otro joven, ha tenido que aprender de sus errores, para resarcir oportunidades y después gozar de lo dulce que es la recompensa y es por ello que valora su estancia en el cuadro del Pedregal: "Pumas significa muchísimo, estoy agradecido con todos los que han formado parte de mi camino; este equipo es algo que no puedo explicar con palabras. Tengo que seguir en la misma línea, con paciencia, pero siempre pensando que se puede mejorar".

Los orígenes humildes en Tabasco le enseñaron que todo se gana con el sudor de su frente, y ahora, comparte el comienzo de su éxito con sus más allegados, los familiares y amigos que le recuerdan quién es, de dónde viene y cuál es la ruta que debe seguir para convertirse en quien aspira ser: "En mi mente siempre tengo a Dios, a mi familia, a toda la gente que me ha ayudado para salir adelante; trato de seguir siendo el mismo de siempre y de tener presente todo lo que deseo hacer en esta carrera: trascender".

Además de pulir su talento futbolístico, Gallardo ha aprendido de todo un poco en La Cantera, pero sobre todo, valores. Jesús cuenta una de muchas anécdotas que le marcaron la ruta a seguir en sus inicios con Universidad: "En Segunda, después de un partido, nos dieron un fin de semana libre y decidí irme a Tabasco, pero regresé hasta el miércoles y como lección, tuve que hacer servicio comunitario, trabajando en el área de sistemas, de limpieza de equipos de cómputo; así estuve seis meses y también ayudaba a los jardineros. Cuando acabó ese torneo, ya pude reincorporarme al equipo".

UN SOCIO EN EL BANQUILLO

Si hay alguien que conoce a Jesús Gallardo, ese es David Patiño, quien le tuviera a su cargo en la Sub 20 y de quien potencializara sus mejores recursos; ahora auxiliar de Paco Palencia en el escuadrón estelar, alaba el momento que vive Chucho: "Me ha tocado presenciar todo su proceso, desde que llegó y hasta ahora, que forma parte del primer equipo. Desde sus inicios llamaba mucho la atención por su fuerza física, por su disparo y por la velocidad; su potencial es lo que lo ha llevado hasta donde está ahora, pero todavía no conocemos su techo".