Palencia, el examen de graduación

El ex jugador afronta su primera gran prueba como DT de Pumas; hoy se mide al ‘Tuca’ Ferretti en la vuelta de la serie ante Tigres. Aquí, algunos rasgos de su personalidad


Francisco Palencia, entrenador de Pumas
Francisco Palencia, entrenador de Pumas (Mexsport)

Ciudad de México

Pumas enfrenta este sábado una prueba mayúscula, sin duda. Pero será Paco Palencia el que tenga que librar un escenario hostil como el Volcán, y superar, sí o sí, con una victoria, en caso de querer estar en semifinales, a su maestro futbolístico: Ricardo Ferretti. Sin importar hasta dónde llegue Universidad, el imponerse al estilo del Tuca y eliminarlos cerrando de visitantes, sería una especie de graduación y recompensa para el joven técnico y sus dirigidos.

Con seis meses y medio al frente de Pumas, Palencia ha tenido que lidiar con todo un poco. Desde la crítica inicial de su gestión, por la inexperiencia y luego por un indefinido estilo de juego, hasta las mofas por el cuidado personal excesivo de su apariencia, Paco se ha mantenido ecuánime, hasta respetuoso de aquellos que difieren con la forma de apreciar el futbol y sus formas extra cancha.

A 90 minutos de conocer su veredicto, intentamos acercar la personalidad de Paco, la que hoy, tendrá que medirse a todo tipo de complejidades, desde un tipo que le conoce a la perfección en el banquillo rival, hasta una gama de futbolistas ofensivos, como los eslabones de Tigres, hambrientos de un triunfo que sepulte toda esperanza para Pumas, y más en un estadio como el Volcán. En caso de salir bien librado, Palencia se habría graduado, pasando con honores el examen final.

Su nueva faceta

 Fue en la recta final de su trayectoria cuando a Palencia le entró la curiosidad por convertirse en entrenador. Los últimos años con Pumas sirvieron de curso para aprender constantemente de Ricardo Ferretti, y después de Memo Vázquez, a la par que acreditaba su formación académica como director técnico; tras su retiro, se refugió en España, donde comandó a un equipo juvenil en Barcelona, no sin antes experimentar como director deportivo en Chivas, algo de lo que aprendió, pero que no repetiría. Paco está en lo suyo, en lo que deseó desde que defendía los colores de Universidad sobre la cancha.

La preparación

Es un entrenador metódico, no al grado de Juan Carlos Osorio, de apuntar cualquier resquicio de su equipo en la cancha, pero sí, de forma práctica. Palencia, en su versión de entrenador, se toma confianzas, sin excesos, con sus dirigidos, ya que coincidió con varios como profesional, manteniendo una línea de respeto en todo momento: “La charla técnica comienza desde el martes (por lo regular les da el lunes libre, ganen o pierdan), cuando llegamos al vestidor, momentos previos a cualquier juego, solo son precisiones las que comentamos entre todos, para entrar enfocados”.

La música

Gusta del rock, de las agrupaciones clásicas de este género. Su afición por las guitarras eléctricas y las melodías fuertes surgió desde la adolescencia, escuchando la música que ponía su padre en el taller mecánico que estaba afuera de su casa. Los años mozos de Paco fueron transcurriendo con este tipo de música. “Escuchaba de todo esto cuando mi papá trabajaba, y ponía canciones de los Rolling Stones, de Kiss, de The Creedence; con el paso del tiempo, ya se fue formando más mi estilo en este sentido. Ahora, Metallica es mi banda favorita, la que me inspira”.

La vestimenta

Desde jugador, Palencia eligió romper con lo establecido en el futbol mexicano. Paco se pintaba las uñas en un tono oscuro, se dejaba la cola de caballo y, por supuesto, utilizaba el mismo estilo en su forma de vestir. Hoy en día, como responsable técnico, de traje y corbata, ha encontrado la manera de ser distinto. La vestimenta es casi entallada, muy al estilo juvenil, lejos de lo que pudiera esperarse de otros entrenadores, como Tomás Boy o el propio Ricardo Ferretti, por mencionar a los más conservadores. Cuando deja el saco, elige un suéter ligero, pero siempre lleva camisa y corbata.

Como jugador

 Palencia, que inició en Cruz Azul, pero con paso por Chivas, Chivas USA y Pumas, dejó siempre la estampa de futbolista sacrificado. Poseedor de una técnica depurada, con los años se fue retrasando en cuanto a su posición original. En sus comienzos, ejercía como centro delantero; más tarde, en la etapa final de su carrera, fue empleado hasta de mediocampista o volante, pero sin perder el gol de su ADN. Dejó las canchas con tres títulos, dos con los felinos y uno más con La Máquina, además del recuerdo de aquella final de Copa Libertadores, en 2001, perdida ante Boca Juniors.

El ejercicio

Siempre fue de un físico atlético, desde muy joven, pero lo que sorprende es que hasta ahora, a sus 43 años, sigue decantándose por entrenarse, antes de valorar las horas de sue- ño o días de reposo. A las prácticas de Pumas llega muy temprano, justo para cumplir con la rutina de gimnasio de Sean Buckley, el preparador físico: “Soy muy disciplinado y lo era desde jugador. Siempre me gustó el ejercicio, y ahora me entreno en ese sentido como si siguiera en activo o más. A lo largo de la semana, mínimo en cinco días hago ejercicio, me hace sentir bien”.