Pumas, sin pólvora seca

El ataque de Universidad suma 286 minutos sin marcar gol en el Clausura 2015, poco más de tres encuentros de sequía en la Liga; la crisis del equipo pasa por la producción ofensiva

Eduardo Herrera, delantero de Pumas
Eduardo Herrera, delantero de Pumas (Clasos)

Ciudad de México

El aparato ofensivo es primordial en cualquier equipo de futbol. Cuando la línea de ataque no carbura, difícilmente se obtendrán buenos dividendos en la cancha, como le está pasando a Pumas en el Clausura 2015, con cuatro derrotas en fila. Los delanteros de Universidad acumulan 286 minutos en el torneo de Liga sin festejar anotación alguna; la crisis del cuadro del Pedregal, sumergido en el sótano de la clasificación general, pasa por la falta del gol.

Lesiones y bajas de juego, las principales causas de que la ofensiva auriazul no funcione como se esperaba. Durante las primeras ocho jornadas de la competencia actual, Pumas apenas si suma siete goles marcados; Ismael Sosa, el máximo anotador hasta el momento (con tres conquistas), no registra un tanto desde la fecha tres, cuando anotó un doblete contra Toluca, mientras que Eduardo Herrera (con dos dianas), no moja desde la quinta jornada, ante León. Los restantes dos goles auriazules son del zaguero Gerardo Alcoba.

"Uno es el primer responsable cuando las cosas no se nos dan arriba. No perdemos la fe y seguimos trabajando como en el principio de torneo, con la misma intensidad, para que las cosas cambien. Al grupo le hace falta un triunfo para salir de la mala racha. El funcionamiento no ha sido tan adverso como se pinta, pero los goles no han caído", determinó Eduardo Herrera esta semana.


El plantel es corto para la escuadra de CU y las opciones se reducen con la crisis ofensiva. En el último encuentro de Liga, Guillermo Vázquez probó a Matías Britos como punta, acompañado por Omar Islas y Jesús Gallardo, jóvenes canteranos, por las bandas, ante la ineficacia de Jonathan Ramis y la lesión muscular de Dante López; esta fórmula tampoco entregó los resultados esperados. Por el momento, los juveniles parecen no estar a la altura de las circunstancias y los refuerzos no han marcado diferencia en el campo.

"En el torneo hemos tenido algunas bajas de juego, hay uno que otro refuerzo que no se ha adaptado a lo que esperábamos y ha habido jóvenes en los que yo pensaba que podían dar más, a los que les cuesta trabajo; hemos tenidos lesiones y suspensiones.

Nos ha costado mucho este torneo. Ha habido jugadores muy por debajo de su nivel y otros que desaparecen en momentos importantes", advirtió Memo Vázquez el lunes.

Mañana, con el apremio del despertar en el ataque, Pumas enfrentará un rival gitano, del que todavía se desconoce su capacidad en la cancha, como lo es Morelia, pero en el que la zaga es custodiada por un viejo conocido, Marco Palacios. El Pikolín vuelve este domingo a CU, con sed de revancha y tratará de evitar a toda costa, que su nueva escuadra sea el punto de partida de los delanteros azul y oro.

ASUMEN LAS CULPAS

El mejorar el ataque es el gran pendiente de Pumas en el torneo e Ismael Sosa, en este sentido, reconoció su grado de culpabilidad; el ariete argentino habló sobre las obligaciones que tendrán este domingo, ante su nuevo sinodal en CU, Morelia.

"Hemos tenido reuniones para hablar al interior del grupo, para sacar esta situación adelante. Sabemos que los únicos responsables somos nosotros. Pumas no se merece esto por ser un equipo tan grande; Memo hace su trabajo, la responsabilidad es de los jugadores y es difícil respaldarlo así, pues cuando no se da el resultado se te acaba el discurso. El domingo tenemos que ganar para salir adelante y comenzar a olvidar esto", comentó ayer Ismael Sosa.


LE SIENTA BIEN EL MORELIA

Guillermo Vázquez le sabe ganar al Morelia. El entrenador de Pumas mantiene una supremacía estadística contra el rival con el que podría jugarse la continuidad en su puesto. Dirigiendo a Universidad, Memo ha enfrentado en siete encuentros a los purépechas (en Liga y Liguilla), registrando seis victorias y apenas un empate. Este domingo, el timonel se refugia en los números para evitar una catástrofe en la cancha del Olímpico Universitario.

Con apenas una victoria en el semestre, Vázquez ha trabajado a lo largo de la semana la manera en la que sus dirigidos mejoren, a fin de que el resultado no sea otro que un triunfo en casa.

"Viene el partido de este domingo y es muy importante ganarlo. Esperamos que las cosas nos salgan bien, mejor.

Desconozco qué vaya a pasar si no conseguimos un resultado positivo; estoy enfocado en el rival y en sacar el triunfo. A nadie le gusta estar en esta situación, pero sabemos que debemos levantar la cara y ver para adelante".

Sobre la crisis de resultados que azota al equipo, el entrenador es consciente de los males que los aquejan; Vázquez sabe que este domingo se juegan más que tres puntos: "la crisis se dio por una combinación de muchos factores, distracciones, sobre todo; quizás no hemos hecho las cosas suficientemente bien, pero ya no tenemos margen de error".