Victoria que sirve de bálsamo

Pumas encontró un resultado positivo ante el humilde Deportivo Progreso de Honduras y se mantiene en ascenso dentro de la Concachampions; Eduardo Herrera Y Saúl Berjón marcaron los goles del encuentro

Así fue el gol de chilena de Eduardo Herrera
Así fue el gol de chilena de Eduardo Herrera (Iván López)

Ciudad de México

La Concachampions volvió a Ciudad Universitaria y lo hizo después de cuatro años de ausencia por cuenta de Pumas. Anoche, el Deportivo Progreso fue el sinodal de un cuadro felino plagado de jóvenes, pero con la encomienda de siempre en casa: ganar como fuera posible. En un duelo repleto de fallas en ofensiva, pero fueron Eduardo Herrera y Saúl Berjón quienes encontraron el camino al gol, para darle a los dirigidos por Francisco Palencia la tranquilidad en la Copa, a la espera de un fin de semana difícil en la Liga, ante Monterrey.

Faltando media hora para el inicio del duelo, Pumas saltó al campo al ritmo de U2 (Beutifull day), una de las bandas predilectas del entrenador. Los pocos aficionados que se dieron cita aplaudieron la presencia de los suyos en la cancha, aunque solo fuera para calentar. Ya en el encuentro, no le tomó mucho tiempo a Universidad para hacerse cargo de las mejores acciones. Al 9’, Kevin Escamilla estrelló un balón en el larguero, luego de un cobro de tiro libre.

Instantes más tarde, Alfonso Nieto exigió al arquero Pastor Martínez para evitar el gol. Deportivo Progreso aguantaba aunque metía fuerte la pierna, dejaba en claro que no se iban a conformar con ser espectadores. No generaban en ataque, no inquietaban a Saldívar, pero guardaban las distancias en defensiva. Lo de Pumas solo quedaba en avisos, en leves destellos, porque los hondureños aglomeraban hasta nueve hombres para evitar el gol ajeno.

Los de casa intentaban por las bandas, siendo la derecha la que más generaba, con Omar Islas. Fidel Martínez también amagaba en asociarse con Eduardo Herrera o Saúl Berjón, sin conseguirlo. Al 35’, un nuevo embate, en el que el extremo español desbordó, centró y una vez más no encontró quién pudiera tocar la pelota para inaugurar el marcador. Palencia gesticulaba, desesperado, y el reloj seguía su marcha anunciando el final del primer tiempo.       

Los minutos finales de la primera parte mostraron a un Pumas bien asociado en la media, que intentaba, pero que carecía de profundidad, de un centro preciso y un remate certero. La lluvia arreció sobre el Olímpico, mientras que la afición, ávida de entusiasmo y emociones aguantaba por algo que les hiciera mejorar su jueves. Con el silbatazo del panameño José Kellys, que anunció el camino a los vestidores, llegó el abucheo general del público, descontento por lo mostrado, pero con la esperanza de que cambiara el panorama para el complemento.

Palencia modificó para el segundo tiempo. Pablo Barrera ocupó el lugar de un sacrificado Omar Islas, que bajó a defender y se incorporó al ataque en los primeros 45 minutos. La intención de Paco era proyectar aún más las bandas y aprovechar los espacios que dejaba Progreso, pese a que fueran pocos. Y apenas a los cinco minutos del complemento, Herrera y Fidel se asociaron por fin. El ecuatoriano quedó solo en área, pero su remate fue deficiente.

Universidad Nacional ya apretaba más, se esforzaba por abrir el marcador.  El rival no suponía complejidad, aunque poco a poco fue arriesgando más, tratando generar.  Más de lo mismo. Los minutos pasaban y Pumas se conformaba, además de mostrarse incapaz, ante un sinodal inferior, cuyo mérito era un planteamiento defensivo efectivo. La ofensiva del Pedregal mostró, ahora en Concachampions, la escasa cohesión que ha mantenido en la Liga y ni el Olímpico consiguió marcar diferencias. Concierto de errores.

El tránsito de centrales y yerros se acabó al 65’, cuando Pablo Barrera se quitó de encima a su marcador, levantó la cabeza y localizó a Eduardo Herrera dentro del área hondureña; el ‘15’ no tuvo mejor manera de conectar la pelota que con una chilena en el aire y así, inaugurar un marcador que parecía imposible de abrirse. Lo gritó con furia, debido a que el año no ha sido sencillo y que su cuota en distintos torneos ha dejado mucho qué desear. En los últimos suspiros, Berjón amplió el marcador a 2-0. Triunfo y bálsamo para Pumas y tres puntos más en la Concachampions.