Ni calificación, ni goleador, ni triunfo para Pumas

El conjunto de la UNAM cerró el Clausura 2017 con un nuevo descalabro en casa, esta vez ante Puebla; Nicolás Castillo, que podía terminar como campeón anotador, pasó desapercibido

Pumas cayó en la Jornada 17 ante Puebla
Pumas cayó en la Jornada 17 ante Puebla (Imago7)

Ciudad de México

Pumas completó su peor torneo en cuanto a cosecha de puntos en los últimos cuatro años. Universidad perdió, una vez más, esta ocasión frente a un Puebla propositivo, que se envalentonó y tuvo en Emilio Orrantia a su principal promotor de juego ofensivo. Con una diferencia mínima en el marcador, La Franja exhibió los peores yerros y versiones de los del Pedregal y ante su afición, los volvieron a propiciarles un nuevo descalabro.

Un primer tiempo, en líneas generales, muy apegado a lo que Pumas fue durante el Clausura 2017, insistiendo para abrir el marcador, peleando por crear llegadas, pero insuficiente a la hora de definir frente al arco rival. Francisco Palencia montó a lo mejor que pudo y tenía a disposición, sobre todo en ataque, con Nicolás Castillo cono eje de su aparato ofensivo, pensando en que sus goles no solo le beneficiarían al colectivo, también, de algún modo, le entregarían como recompensa mínima el título de goleo.

Durante todo el semestre, Pumas careció, además de la efectividad frente al enemigo, de un once base. La confianza sobre los canteranos implicó rotaciones en diferentes sitios del campo, y hoy, con la baja de Darío Verón por suspensión, la zaga volvió a tener movimientos en ella. Luis Quintana disputó su primer duelo del torneo al acompañar a Gerardo Alcoba en la central, mientras que José Antonio García se convirtió en el relevo de Alan Mendoza en la lateral por izquierda.

El complemento parecía la oportunidad idónea para que Universidad tratara de recomponer su imagen, endeble, en casa. No fue así. Apenas habían transcurrido unos cuantos segundos, cuando Emilio Orrantia, antiguo canterano puma, desdobló por la izquierda, lo hizo a placer y máxima velocidad, se quitó a su más cercano marcador y sirvió para Francisco Torres, que remató con facilidad para abrir el marcador. 0-1 y cuesta arriba para los felinos.

Lo de Orrantia tuvo la complacencia desde el banquillo de Pumas. Para el reinicio del encuentro, pidió a Jesús Gallardo que se incorporara como lateral por izquierda, cambiando a José Antonio García al sector opuesto y adelantando a Van Rankin como extremo por derecha. La jugada cayó por el lado de Chucho, que ha acusado recibo de falencias defensivas en todo el semestre; esto lo aprovecho el atacante poblano, rapidísimo y consciente de las fallas de su oponente.

El gol trajo como consecuencia que Puebla se adueñara de la pelota, que se refugiara en el traslado del esférico como bandera para sacar adelante la empresa que implicaba vencer a Universidad en el Pedregal… La mejor jugada de los de casa llegaría al 63’, justo cuando Gallardo logró subir unos metros, pisó línea final y sirvió para el centro, donde Matías Britos dejó pasar y Javier Cortés, que recogió la pelota, se acomodó y golpeó, pero su intento salió desviado.

El partido se esfumaba con la presión de su gente, que ya les silbaba algunas acciones, y con el cronómetro en contra. Puebla atacaba cuando podía y lo necesitaba, no se empleaba a fondo, pero sí insistentemente. Universidad trataba de desahogar por sus costados, ya con Omar Islas por derecha y Gallardo de fijo por el otro sector. Insuficiente. El futbol de Pumas, no solo ante La Franja, a lo largo de toda la competencia, careció de estabilidad, de una identidad, de una esencia y esa, sin duda, fue el gran porqué de su fracaso.

El juego se extinguió entre abucheos de cierto sector y algunos Goyas de parte de la afición universitaria. De los 26 puntos que presupuestaba la directiva auriazul, el plantel solo pudo obtener 18, colocándose como en el penúltimo lugar de la tabla general, acumulando cuatro derrotas al hilo, seis juegos sin ganar, y en esta racha 13 goles recibidos… La Liguilla se les fue de las manos y colocó al equipo en una crisis que podría arrojar movimientos internos en las próximas semanas.