La perseverancia de Alan Mendoza

Fue hasta este torneo, y a los 23 años, que el canterano pudo cumplir el objetivo de debutar con el primer equipo en la Liga; antes, tuvo que picar piedra en el Ascenso MX

Ciudad de México

A Alan Mendoza le costó mucho trabajo sentirse un jugador de Primera División. Tuvo que picar piedra, redoblar sus esfuerzos, incluso, sentir que esa oportunidad nunca iba a llegar de la mano de Pumas, pero al menos ahora, luego de tanta perseverancia, es uno de los seis elementos inamovibles de Paco Palencia, en esta versión del equipo del Clausura 2017.

Alan suma todos los minutos del torneo pegado a la banda izquierda como lateral. La salida de Luis Fuentes le abrió el espacio que tanto había esperado, y aunque apenas regresaba al club luego de dos años de estar en el Ascenso MX, Palencia decidió darle la oportunidad de ser titular, situación que se ha repetido en estos cinco juegos.

Sí, ahora el lateral disfruta de aquello que no pudo lograr en su primera etapa con Universidad. En 2012 debutó con el primer equipo, pero solo en la Copa MX, y así se la llevó sin mayor relevancia. Y llegó el momento inevitable, en el que el club le dio salida para que tuviera minutos de juego y no se estancara. Ahí comenzó su periplo personal en el Ascenso MX para intentar regresar al club, aunque hubo momentos en los que creyó que no lo lograría.

"Sí, lo pensé (que no regresaría), pensé que el regreso era algo complicado, que a lo mejor ya no estaban pensando en mí, pero si yo mantenía la actitud y el ser positivo, y si corregía mis errores, estaría más cerca de volver. Estaba muy tranquilo porque sabía que estaba haciendo las cosas bien, estaba feliz con lo que estaba haciendo en el Ascenso, de cómo estaba trabajando y resultó que ellos me estaban viendo y decidieron regresarme", dice Mendoza en entrevista para La Afición.

Y es que no fue un camino fácil para Alan. Su primera parada fue el Mérida, donde logró regularidad en el año (2015) que permaneció ahí. Para el Clausura 2016, Pumas lo prestó de nueva cuenta, pero ahora al Necaxa. Ese semestre salió campeón y se ganó el derecho de ascender con el equipo. Mendoza creyó que por fin llegaría su oportunidad en Primera, pero no fue así, aún tenía que pagar su derecho de piso.

"El chiste de ir a Mérida era jugar y tener minutos, y ese objetivo se cumplió; sufres en otros aspectos, porque aquí en Primera tienes todo, no te hace falta nada y allá hay algunas carencias en instalaciones o viajes; luego viene Necaxa porque ahí salí campeón de Ascenso y yo pensé que tal vez la puerta era Necaxa, porque llegaba a Primera, pero de repente por situaciones que no estuvieron en mí, me voy a Dorados y en los primeros días no la vi tan clara, pero Dorados fue la puerta, porque tuve participación, hicimos un torneo muy bueno y fuimos campeones" .

Con Dorados, Mendoza de nuevo salió campeón y fue entonces que Universidad volteó a verlo y decidió regresarlo. Ahora con otra mentalidad, cuajada en los campos del Ascenso: "Regreso a Pumas con unas experiencias muy buenas, en donde me paré fui campeón; como persona te hace mejor, y como jugador sabes que estás para lograr cosas grandes; encuentras en el Ascenso personas impresionantes, entonces te contagias de todo y llegas a un punto que eso te hace madurar, algo que tal vez aquí no veías; maduras en muchos aspectos y valoras más lo que tienes acá".

Cuando llegó por fin la oportunidad de debutar en la Primera División –ante Chivas en la Jornada 1–, Alan solo tenía clara una cosa: "que a partir de ese día era el inicio, que de ahí partíamos para adelante, que no podía conformarme con 'ya llegué, ya jugué este partido de titular', esto es solo la base y el cimiento para todo lo que yo quiero hacer; y sí, estoy pensando en jugar mucho tiempo aquí, si se puede, ¿por qué no?, todos de titular"

Alan Mendoza estuvo cerca de engrosar la lista de esos canteranos que se quedan en el camino, que nunca cumplen el sueño de jugar en Primera División; de aquellos que se pierden en las categorías inferiores. Por eso, valora mucho este momento y sabe que hay una palabra clave que nunca debe de olvidar.

"Responsabilidad; es cierto que se trabaja con humildad, pero creo que hay que tener mucha responsabilidad más allá de todos los comentarios y situaciones que se puedan dar. Hay que tener la responsabilidad de lo que representa Pumas, de lo que representa estar jugando como titular, de responderle a Paco con la confianza que me tiene. Así como no ha sido fácil para mí estar acá, tengo la responsabilidad de trabajar mejor, de ser cada día mejor; si un partido me fue bien, en el siguiente mantener ese nivel o ir más arriba".

LA FILOSOFÍA DE PUMAS

Cuando Rodrigo Ares de Parga llegó a la presidencia de Pumas, prometió que el equipo volvería a tener a su cantera como base del primer equipo. En estos momentos, Universidad empieza a mostrar esa cara, pues en estos momentos es el conjunto que más canteranos utiliza de inicio por partido en la Liga Mx con seis en promedio.

Alan Mendoza, quien tuvo la posibilidad de volver, valora que se haya fortalecido esta filosofía que siempre ha distinguido al equipo auriazul.

"Te mentiría si digo que somos un equipo lleno de figuras o que tiene una gran inversión, pero lo que sí puedo decir es que somos un grupo muy unido, que en el vestidor estamos todos jalando por el mismo objetivo. Da gusto que venga gente de calidad que nos permita seguir creciendo, y que nos den la confianza de jugar como canteranos. Qué bueno que el club respeta esa filosofía que siempre ha tenido, y queda en nosotros responder con actuaciones buenas, con buena actitud y seguir con esa línea. Te llena confianza y seguridad que confíen en nosotros".

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