Alan Acosta, la solución emergente de Pumas

El juvenil es una de las principales apuestas de David Patiño para el cierre del Apertura 2017; lo conoce desde fuerzas básicas, donde destacó y ahora le confía un puesto en Primera

Alan Acosta
Alan Acosta (Mexsport)

Ciudad de México

Dicen que las recompensas son parte del camino y que tarde o temprano, aparecen. Esto aplica en todos los sentidos, los caminos y las profesiones; el futbol no está exento de dicha premisa y para poner ejemplos sobran nombre propios. Hoy, Alan Acosta comienza a disfrutar de una cosecha de data de años de esfuerzo, tanto suyo como de su familia... Por varios años, cruzó los más de 20 kilómetros que separan el municipio de Ecatepec, Estado de México, para llegar a la capital en transporte público y desde muy temprano, para entrenarse a diario, todo con una meta: ser futbolista profesional.

Su talento brillaba, siempre pegado a la banda, de preferencia a la derecha, con una Tercera División, un equipo llamado Sports Clinic, que desaparecería a mediados del 2013, justo cuando las visorias de Pumas ya le habían detectado; por entonces tan solo se trataba de un prospecto, de un jovencito de 16 años que se integraría a la categoría Sub 17 de Universidad Nacional, para que los especialistas le dieran seguimiento. Desde entonces tenía condiciones: desborde, desequilibrio y sobre todo, gol. Llegó al Pedregal con un registro de 20 partidos y once anotaciones en el Clausura 2013.

El acoplamiento no fue sencillo. Ahora las distancias a recorrer eran mayores, igual que el sueño. Los primeros dos años de Acosta dentro de las fuerzas básicas de Universidad fueron contrastantes; esa esencia de facilidad y dualidad para sumarse en ofensiva parecía ausente, pero la reemplazaba con entrega y disciplina. Muy pronto dejó la Sub 17, para sumarse a la filial de Segunda División y hasta a las filas de Pumas Naucalpan. Fue hasta Clausura 2015 que Alan comenzó a dar avisos de una recuperación de confianza, de mejoras en su desempeño y lo hizo con la Sub 20, siendo vital en cuanto a la elaboración de juego desde su posición. A ese equipo lo dirigía David Patiño.

Por entonces, al cuadro de Primera División lo comandaba Guillermo Vázquez, un entrenador ganador e institucional en CU. Para el Torneo Apertura de ese mismo año, con la encomienda de Antonio Sancho, el vicepresidente deportivo, de darle minutos a La Cantera, Memo llamó a Acosta, así como a otros jóvenes, para verlos más de cerca y los colocó como inamovibles en las oncenas que disputaban el certamen de Copa... A los mejores, les tenía sorpresas en forma de convocatoria. Y sí, como a muchos, la capacidad de Alan sorprendió al entrenador, que el 12 de agosto le hacía debutar frente al Atlas, en un duelo que no implicaba grandes responsabilidades (lo ganaron 5-0). El volante entró en lugar de Matías Britos y disputó 20 minutos.

Por todos es sabido que quizás el peor defecto de Memo Vázquez es la escasa paciencia. Esto se notó con Acosta, al que volvió a llamar para enfrentar a Cruz Azul, en ese mismo torneo; incluso, Alan ingresó los últimos cinco minutos de un juego apretado, con espacios reducidos y entradas fuertes. Nada pudo hacer. En ese certamen, los felinos terminaron como líderes la clasificación general y arribaron sin mayores dificultades hasta la final, donde Tigres les arrebató el campeonato. Los juveniles no tenían cabida para el técnico y debían conformarse con ver acción en categorías inferiores.

Hasta este punto, la historia de Acosta era una más en Pumas, que durante años pasados ha visto desfilar a juveniles prospectos con posible capacidad, pero nulo tiempo de demostrar su talento. Alan volvía para el Clausura 2016 a la disciplina de la Sub 20, con David Patiño como su responsable técnico. Sin embargo, la vida y el futbol le tenían preparada una mayor recompensa. Con la llegada de la directiva actual, la que comanda Rodrigo Ares de Parga, la prioridad para los canteranos fue total, se dio una apertura que desde hace mucho no había.

Se dice que fue Patiño, el mismo que le conoció desde la Sub 20, el que le recomendó a Francisco Palencia considerar a Acosta para el Apertura 2017, dos años después de su debut en el máximo circuito, para tenerlo presente por si se necesitaba la presencia de canteranos, con los cruces de Copa y Liga. Paco le utilizó de titular ante Celaya, en el arranque del primer torneo en mención y frente a Lobos BUAP, aunque apenas cuatro minutos, en el segundo. Su aporte era muy discreto, lo mismo que su rol. Otros, como Brian Figueroa, acaparaban los reflectores.

Acosta fue beneficiado por la rotación en el timón universitario. Esa es la realidad. Ante la inoperancia de elementos que llegaron como una solución para el Apertura 2017, como Néstor Calderón o Joffre Guerrón, Sergio Egea, el director técnico en relevo de Palencia, le tomó más en cuenta, participando hasta en tres encuentros, entre Liga y Copa, aunque siempre como relevo, disputando máximo 20 minutos... Fue el arribo de David Patiño lo que ha desatado todo el potencial de este veloz y encarador extremo.

En la crisis más crítica del primer equipo en torneos cortos, la directiva volteó hacia un entrenador formado en el club, que conoce como pocos a las fuerzas básicas, pues ahí trabajó durante más de tres años. El caso de Acosta es consecuencia del nombramiento de David Patiño. El estratega le ha dado continuidad, poniéndole primero ante Necaxa, donde estuvo presente en la cancha por más de 70 minutos y después, manteniéndolo como titular todo el juego ante León, marcando el segundo gol. "Quiero resaltar lo que hizo Alan, es un chico muy talentoso, un gran futbolista y tiene mucho por dar", dijo el timonel en conferencia.