Sosa y Fidel, velocidad y precisión

Los volantes de Pumas representan dos válvulas de escape, que lo mismo definen que generan volumen de juego; juntos, peligro garantizado para cualquier enemigo


Alegría y osadía. Fidel Martínez e Ismael Sosa, las dos 'flechas' del líder general
Alegría y osadía. Fidel Martínez e Ismael Sosa, las dos 'flechas' del líder general (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

El paso del líder general tiene en Ismael Sosa y Fidel Martínez a dos pilares de su buena racha. De condiciones similares, estos volantes de ataque generan juego ofensivo para Pumas al por mayor; son cómplices de una plantilla que ha decidido evolucionar en su desempeño, que ahora goza de un escuadrón combativo y funcional. El argentino y el ecuatoriano, ambos, por sus características, fundamentales.

Juntos, suman 8 de las 22 dianas que tiene el cuadro de Guillermo Vázquez. Los números dan fe de la importancia de su labor, y por si fuera poco, colaboran en la manufactura de algunos tantos más; Fidel, por ejemplo, es el asistente con mayor cantidad de trazos que acabaron en gol (6), mientras que a Sosa solo lo supera Matías Britos en cuanto a festejos se refiere (5). Este sábado, su desempeño tendrá las miradas de la afición, pensando en el siguiente rival: Cruz Azul.

Entre limitantes

Surgido de las fuerzas básicas del Independiente de Avellaneda, donde compartió créditos con Sergio El Kun Agüero, Sosa tiene en su amplio repertorio: técnica, toque preciso y sobre todo, velocidad; con una educada pierna derecha El Chuco ya ha dado muestra de su contundencia como referente del aparato ofensivo, desempeñándose como media punta y también partiendo de la banda derecha, como interior.

Ismael suma en el Apertura 2015 su cuarto semestre en las i las de Universidad Nacional, a donde llegó a principios del 2014. Con 60 encuentros de Liga y 19 anotaciones, el sudamericano se ha ganado a una tribuna exigente como la de Pumas y en especial, este torneo, su desempeño ha sido fundamental para que los del Pedregal se encuentren en la cima de la clasificación.

Cinco anotaciones y dos pases para gol, la sumatoria del ‘18’ en lo que va de competencia; Sosa es consciente que en el momento que vive el equipo no hay espacio para otra cosa que no sea el óptimo funcionamiento colectivo, por eso minimiza los halagos en cuanto a lo individual: “Me siento bien y espero seguir aportando para el club, con goles, asistencias y dejando todo en la cancha”.

La historia del nacido en San Martín, Buenos Aires, Argentina (18 de enero de 1987), es una más que ofrece el futbol sobre esfuerzo y recompensas; creció entre limitantes y pobreza, pero eso no impidió que su talento le convirtiera en profesional. Antes de su llegada a los Pumas pasó por el Gaziantepspor de Turquía y la Universidad Católica de Chile. Sus experiencias en ambos países hicieron que marcara su piel con tinta, situación que quiere repetir, pero esta vez con un título en México.

Con alegría

Una actitud desenfada, abierto con la prensa y accesible con los aficionados, así es Fidel Martínez; en poco tiempo se ha hecho de un lugar en el conjunto de CU. Durante ocho cotejos en lo que va de competencia en el máximo circuito, el ofensivo ecuatoriano mantiene un ritmo difícil de seguir: tres anotaciones y seis pases que culminaron en gol. La actual versión de Universidad, ya depende de lo que su nuevo ‘11’ genere sobre el campo.

“Habíamos perseguido el objetivo del liderato desde hace unas jornadas; venimos haciendo muy bien las cosas y espero que Pumas siga de la misma manera. En el vestidor estamos felices porque en casa hemos sido un equipo que no deja ir puntos. Contra Cruz Azul será un duelo fundamental, será un clásico y como tal quiero vivirlo, disfrutarlo al máximo”, dijo después de la victoria ante Veracruz.

Pasó por un par de escuadras en su natal Ecuador (15 de febrero de 1990), antes de llegar al Cruzeiro de Brasil en el 2009, para culminar su formación; en 2010 retornó a su país con el Deportivo Quito, en el que brilló intensamente. Le bastaron un par de años para dar el salto de nuevo, esta vez a México, donde recaló con los Xolos de Tijuana que dirigía Antonio Mohamed.

En la escuadra fronteriza salió campeón (Apertura 2012), pero siempre ocupó un rol secundario; tiempo después, ya con los Leones Negros, vivió la decepción del descenso y la incapacidad de dar la cara por un escuadrón condenado por malos manejos directivos. Hoy, las condiciones son distintas y enfrenta de mejor manera su desafío: “Pumas es un reto que anhelaba en mi carrera, que necesitaba, es el mejor equipo en el que he estado”.