Armando Ríos, de americanista a puma

El senador del PRD le cuenta a La Afición su gusto por el Futbol y, de paso, su transición de ser aficionado de las Águilas a fiel seguidor de la Universidad

Armando Ríos Piter, senador del PRD
Armando Ríos Piter, senador del PRD (JAVIER RÍOS Y ESPECIAL)

Ciudad de México

En el selecto mundo de la política existen personajes cuyas pasiones rebasan la acartonada imagen de los actores que en dicho ámbito se desempeñan. De vez en vez, los trajes y las corbatas se permutan por playeras, tenis y, como en el caso de Armando Ríos Piter, por su piel dorada al grito de ¡goya!

En entrevista con La Afición, el senador de Guerrero por el Partido de la Revolución Democrática admite ser un Puma, aunque no desde la cuna.

¿Cuál es su afición?

Bueno, así realmente aficionado tal vez, solamente al futbol soccer, especialmente ahora que tengo un hijo que a sus siete años se apasionó realmente con el Mundial, entonces tengo que estar mucho más involucrado ahora con el tema.

¿Qué recuerdos tiene de su primer acercamiento con este deporte?

Tenía un tío que era apasionado del América y él me dijo 'hay que meterte' (a la escuela de futbol) y me metió con un primo. Era mediocampista central por la admiración que le tenía a Brailovsky, aunque no era realmente bueno, pero disfrutaba mucho ir los sábados con mi papá y convivir con él. Estaba en un equipo que se llamaba los Halcones. ¡Fue divertido!, sin duda alguna, ahorita que me estás sacando estos recuerdos (ríe), realmente la pasé muy bien en aquella época.

¿Quién era su ídolo en la infancia?

Me acuerdo mucho del equipo que estaba en aquella época, debe haber sido 84-85, recuerdo a Héctor Miguel Zelada, el portero; me acuerdo de Brailovsky, quien era el medio central, ¡jugadorazo! En esa época era realmente una gran afición la que yo tenía, me gustaba ver todos los partidos, sabía perfectamente cuál era el lugar en la tabla, fue Campeón de Campeones dos veces. Y ahora le voy a los Pumas, le iba al América cuando era chico, pero recapacité, aprendí de la vida y ahora le voy orgullosamente a los Pumas.

¿Qué tanto le permiten sus actividades seguir los partidos de su equipo por televisión o asistir al estadio?

Bueno, entre semana es complicado porque hay sesiones, hay trabajo, tengo que ir a Guerrero, pero cuando hay chance, el fin de semana, me gusta ir al estadio, sobre todo ahora que a mi hijo le gusta el ir, y la verdad, como estudié en la Universidad Nacional regresar a CU es siempre padre, te encuentras amigos, vas con gente con la que me tocó estudiar Derecho; entonces, es bonito poderlo hacer sobre todo con mi hijo que te digo, está realmente interesado y ¡aquí tenemos la playera (muestra su playera) de quienes serán próximamente campeones!, no sé si en esta temporada, mis queridos Pumas.

¿Qué es lo que más le gusta y qué cambiaría del futbol mexicano?

Es una pregunta complicada, si me preguntas del Sistema Nacional Anticorrupción, tal vez te puedo dar mejores referencias (risas). A mí me gustaría tener un futbol como el europeo, realmente a mí me gustan los Mundiales porque te das cuenta de la capacidad de articulación de cada equipo, que los ingleses o los alemanes tienen, esta lógica de conjunto. Muchas veces se me hace que en el futbol mexicano nos pasa lo que en la vida cotidiana: actores personales que tal vez tienen un buen desempeño, pero que como no tienen una coherencia de equipo no logran dar los buenos resultados que podrían dar.

En su gestión, ¿de qué manera contribuye en beneficio del deporte?

Como diputado federal y ahora como senador me ha tocado tener incidencia cuando vienen las negociaciones presupuestales para mejorar la infraestructura en muchos lugares del estado de Guerrero; como gestionar pistas para que los chavos puedan tener atletismo o para que puedan tener gimnasios en varios de los municipios de la zona norte de la Tierra Caliente, en la Costa Grande; sin duda alguna, que nuestra juventud y que nuestra sociedad en general pueda hacer deporte es realmente importante, porque no solamente desestresa, sino que posibilita una lógica de convivencia familiar, comunitaria que hay que valorar mucho.