En el Pumas contra Atlas, se impone la muralla

Universidad empató como local ante los rojinegros, un partido en el que los tapatíos anotaron su gol y después se replegaron; a los felinos les faltó claridad en ataque

CIUDAD DE MÉXICO

Pumas vio frenada su racha de triunfos al empatar con Atlas, un resultado justo porque los rojinegros hicieron muy poco para merecer algo más y porque a los universitarios les faltó una pizca de lucidez a la hora de atacar. Un punto que a Universidad —que buscó hasta el final la victoria—, lo mantiene en los puestos de Liguilla. Y a los de Tomás Boy les vale para seguir poniendo tierra de por medio con Atlante en la lucha por no descender.

Desde el inicio del partido quedaron claras las intenciones de uno y otro. Atlas se juega la vida semana a semana y no iba a volverse loco, la cautela es la bandera que ondea en cada partido de los rojinegros, por ello no le incomoda ceder la iniciativa y parapetarse delante de su portería, amontonar jugadores y cerrar los espacios, exigiendo que el rival muestre su capacidad de abrelatas.

Pues bien, la mayor parte del juego Universidad tuvo la pelota, intentó por varias vías, pero en la mayoría fracasó a la hora de buscar conexiones en ataque, porque Atlas edificó la muralla en su terruño, defendió su trinchera como pudo, puso hasta diez hombres detrás de la pelota y apostó por encontrar fortuna en un contragolpe. 

Pumas movía la pelota, pero sin chispa en ataque, sin profundidad y sin amplitud en el campo. Universidad, que no jugó con sus centrales titulares (Palacios suspendido y Verón lesionado), echó mano de García y Velarde como centrales; la defensa tuvo lapsos de apremio, pero en general lució bien.

Sin embargo, el cuadro visitante se adelantó en el marcador con una genialidad de Arturo González, quien controló la pelota en las afueras del área, vio que Alejandro Palacios estaba un poco adelantado y sacó un tiro con la zurda que superó el lance del Pikolín, al minuto 20. 

Universidad asumió el papel de buscar el juego, mantuvo el balón, pero no dio con el camino que le acercara a Federico Vilar. Todos los espacios los cerraban los rojinegros que solo dejaban a Ortigoza o Leite por delante del balón, el resto a defender con uñas y dientes la ventaja.

Cortés habilitó a Bravo y el argentino estuvo apenas adelantado y sobre el final del primer tiempo Martín cayó en el área, pero el árbitro, Jorge Isaac Rojas, no vio falta de Óscar Razo. Fue lo más lúcido de Pumas en el primer tiempo, pues Bravo, Dante, Ludueña y Cortés carecían de peso. 
Por Atlas, Maikon Leite tuvo un par de llegadas, en una Alejandro Palacios desvió su tiro y en la otra Van Rankin lo desarmó antes de que disparara; luego Palacios le atajó un tiro a González.

Para el segundo tiempo, José Luis Trejo movió el banquillo mandó a Sosa por Dante, pero la tónica se mantuvo. Universidad con la bola, pero sin espacios. Atlas bien junto atrás. Entonces Trejo mandó a Lagos y el argentino revolucionó al equipo, se pegó a la raya y empezó a desequilibrar, tuvo un centro que Sosa no alcanzó a rematar. La insistencia universitaria no encontraba premio hasta que Ismael vio la luz. 

Romagnoli ganó un rebote, Daniel Ramírez peleó la pelota en el suelo y habilitó a Sosa, Ismael aguantó la barrida de Gastélum, se hizo el espacio y disparó con derecha lejos del alcance de Vilar, la pelota se fue al fondo para emparejar el juego al 75’.

El empuje de Pumas no le alcanzó para ganar el juego, Lagos estuvo cerca de marcar un golazo, pero Vilar lo impidió con un manotazo. La muralla rojinegra se mantuvo hasta el final. Universidad vio el freno a su inercia, pero lo hizo apretando hasta el último segundo. Lo de ayer también sirve para mejorar. Ahora viene América.