Pumas se reencuentra con la felicidad

Después de nueve meses, Universidad volvió a ganar en casa, al imponerse a los Xolos de Tijuana de manera clara y contundente; la crisis auriazul llega su punto final

Darío Verón celebra la segunda anotación de los Pumas
Darío Verón celebra la segunda anotación de los Pumas (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Hacía tiempo que Pumas necesitaba un partido así. Hacía tiempo que su tribuna deseaba ver a su equipo regalarle una tarde como la de ayer. Hacía tiempo, en concreto nueve meses y cinco días, que Universidad no conseguía una victoria en Ciudad Universitaria. Doce partidos después —por fin—, el equipo universitario pudo marcharse coreado, vitoreado y aplaudido. El triunfo por 3-0 sobre Tijuana terminó por apagar todo el entorno negativo que se vivió en los últimos meses y también en las semanas más recientes.

El partido de ayer fue el mejor de Pumas en mucho tiempo, quizá el mejor en la administración de Jorge Borja. Universidad fue un equipo con buenas sensaciones, con su portero interviniendo en momentos oportunos. Con la defensa respondiendo en los momentos de apremio para conservar el cero. Con el medio campo recuperando, abriendo el campo y distribuyendo la pelota. Con los delanteros generando las ocasiones y rematando al arco contrario.

La carga moral que se había tomado con las victorias sobre Delfines en la Copa MX y sobre Tigres en la Liga BBVA Bancomer, tuvieron el impacto necesario y solo hacía falta la reivindicación en casa, terminar por reconciliarse con una grada fiel que se ha mostrado muy exigente, porque nunca deja de alentar. Así que el equipo salió por la victoria que les pusiera de lleno en la pelea por los puestos de arriba.

Universidad tuvo momentos de buen futbol, con secuencia de toques de una a otra banda, tejiendo la jugada y sin que los Xolos pudieran tomar la pelota. José Luis Trejo ha encontrado su once, ha repetido la alineación en los últimos tres partidos y el equipo empieza a encontrar identidad y estilo de juego. Además, el despliegue físico de ayer fue como el de las mejores tardes. Relevos a tiempo, ida y vuelta e intensidad hasta el último minuto.

Pumas encontró el gol muy pronto. Bravo aguantó una carga y habilitó a Ludueña y éste tuvo un destello de calidad, controló la pelota, pero en el mismo toque se la acomodó y sacó un tiro con la pierna derecha, toque sutil que entró casi por la escuadra. El lance de Saucedo hizo el gol más estético.

Universidad mostraba garra, coraje, determinación, eran los mejores minutos del torneo. Bravo, a base de pulmones, remató al poste, Velarde cazó el rebote y estrelló su tiro en un defensa. Ludueña tomó confianza y mezclaba con sus compañeros. Pumas terminaba sus jugadas. Tijuana no encontraba un respiro, tomaba la pelota pero no gravitaba en ataque. Fidel Martínez, Hérculez Gómez y Paul Arriola tenían sus cargas de ímpetu, pero no de lucidez en ataque.

Universidad manejaba las revoluciones aceleraba y bajaba según le convenía, apretaba en la salida de los Xolos y el tesón de Dante López le hizo ganar un tiro de esquina. Cabrera cobró y el mediocampista puso la pelota en la cabeza de Verón, el capitán sacó renta de la pésima marca tijuanense y marcó el segundo gol felino a los 35 minutos. El equipo local no bajó la aceleración, hacía tiempo que tampoco se veía esa hambre. Bravo y Dante seguían lanzando tiros que eran controlados por Cirilo Saucedo o bien salían del campo merodeando los postes.

Hasta el segundo tiempo, Tijuana cambió de actitud, mostró más idea para atacar, tomó la pelota y Pumas aguantó bien. Los Xolos se estrellaron una y otra vez, cuando no fue Alejandro Palacios el que evitó el cero, fue su defensa la que se fajó para alejar como fuera posible los arribos del cuadro fronterizo.

El juego pasó a ser un intercambio de golpes. Dante falló en una ocasión cuando Cabrera lo dejó solo en el área. Fidel Martínez puso la pelota en la cabeza de Hérculez, pero Palacios evitó el gol del delantero estadunidense. Cortés y Ludueña exigieron a Saucedo. Arriola filtró de nuevo para Gómez y Alejandro salvó con un manotazo, luego Cortés (casi en la raya) despejó un tiro de Arriola. De un área a otra, golpe a golpe, tiro a tiro. 
Tijuana avanzaba, Pumas replegaba. Trejo movió al equipo para cerrar el partido, esta vez no se podían permitir errores, la película de la Jornada 1 contra Puebla estaba censurada en CU. Y Universidad finiquitó el partido. Bravo —de buena actuación y con disposición para buscar a sus compañeros— desbordó por izquierda y centró para Cabrera, quien remató con la cabeza para sentenciar el partido. Excelente juego del mediocampista que asistió, anotó e imprimió su huella en el centro del campo.

Hacía tiempo, demasiado, que Pumas no salía feliz de su campo, hacía mucho tiempo que su parroquia no se iba en paz y con una mueca enorme de felicidad. La bonanza regresó al Estadio Olímpico, Universidad ya encontró el camino, el mismo grupo que se hizo fuerte en la adversidad tiene en sus manos seguir por la misma senda.