Pumas: El juego pasa por Ludueña

El 'Hachita' anotó una de las anotaciones en la victoria de Pumas 3-0 a Tijuana; en todos los partidos de Universidad ha sido titular

CIUDAD DE MÉXICO


Daniel Ludueña es el refuerzo de Pumas que más minutos registra y el que mejores sensaciones ha arrojado. El Hachita se estrenó el domingo con un golazo, técnica en estado puro, golpeó la pelota de manera sutil, nada de potencia, sino colocación y una comba que superó el lance de Cirilo Saucedo.

Desde sus primeros días, Ludueña conectó con la grada y con sus compañeros, asumió el peso que debe tener en el equipo. Es verdad, ya no es el mismo de años atrás, las piernas van perdiendo potencia, pero la calidad técnica no se agota, esa se trae hasta el último día y Ludueña empieza a ofrecer destellos de esa clase en Universidad. Además del gol ante Xolos, Ludueña ha dejado pases al hueco, toque de balón, nada de pelotas arriesgadas. Claridad en ataque y la pausa para encontrar la mejor salida.

386 minutos suma Daniel Ludueña en el Clausura 2014


Ludueña es un tipo que tiene claro para qué llegó a Universidad. El Hachita se muestra, pide la pelota, levanta la cara, encuentra al compañero. Claro, también hay ratos en los que no pinta, pero cuando el balón llega a sus pies hay que tener los ojos abiertos porque puede ofrecer un chispazo de brillantez.

Ludueña se hizo en las inferiores de River Plate. Llegó a México en el Clausura 2005 para jugar con Estudiantes, ahí estuvo un par de años. Se mudó a Torreón y con Santos vivió su mejor época futbolística, ganó dos títulos, pero perdió tres finales. En Pachuca su carrera perdió luz. En los años que vivió en La Comarca se especuló mucho sobre su posible salida, se decía que América, Cruz Azul y otros más lo pretendían, pero fue hasta el Clausura 2014 cuando recaló en un equipo grande: Pumas.

“Venir a un club grande era algo pendiente que tenía, me llegó y no lo quiero dejar pasar, quiero hacer historia aquí. Son de esas situaciones que el futbol te da una oportunidad y no la quiero desaprovechar. Venimos a ayudar para que la institución vuelva a estar en los primeros planos como todos queremos. ¿Qué puedo aportar?, sacrificio, jugar al futbol, buscar la pelota, estar siempre para ayudar al equipo, con ayuda de mis compañeros se pueden hacer cosas buenas. Sabemos lo que significa vestir una playera de un equipo grande y estamos comprometidos con eso”, dijo Ludueña el día de su presentación.

El argentino ha jugado como titular los cinco partidos, pero en todos ha salido de cambio


Arrancó el torneo contra Puebla ofreciendo buenas cosas, contra Querétaro se contagió del momento del equipo. Con Toluca careció de peso, pero en la Jornada 4, ante Tigres, puso dos balones de gol a Bravo, en el primero, Martín definió mal, pero en el segundo Ludueña dejó solo a su connacional y éste marcó el segundo tanto de Universidad que les dio su primera victoria. Un acercamiento a lo que estaba por venir.
Ludueña estaba ansioso de ofrecer una buena actuación en CU y el domingo cumplió con sus palabras. Buscó la pelota y conectó con sus compañeros. Encontró a Bravo, a Dante, a Cortés; se asoció con Romagnoli y Cabrera.

El Hachita se movió siempre cerca de la pelota, pisó el área, disparó desviado, marcó un gol, pidió que descargaran la bola en él. Desahogó cuando debía hacerlo. Filtró para Dante, se colocó en la barrera, cobró un tiro de esquina, exigió a Cirilo con otro tiro raso, pero el portero le robó el doblete.

A los 73 minutos, después de 42 balones tocados, 30 pases acertados, 10 pases fallados, 1 balón perdido, 2 faltas recibidas, 3 tiros a gol (uno desviado, uno anotado y otro salvado por el portero), Ludueña se marchó del campo ovacionado, porque el público de CU ya le quiere y Daniel ha encajado bien. 

A los 31 años, Ludueña ya no corre como en Santos, no necesita hacerlo, porque entiende el recorrido de la pelota y a su lado tiene compañeros que empiezan a encontrarle habitualmente y él a ellos. El juego ya pasa por Ludueña.