Cómplices en la zaga

Sin importar quiénes sean titulares, la defensa de Pumas se ha sobrepuesto a la inestabilidad de años atrás, y hoy es la segunda que menos goles recibe


Alejandro Palacios, uno de los lideres de la zaga
Alejandro Palacios, uno de los lideres de la zaga (Mexsport)

La defensa de Pumas es una de las más solidas del torneo. Con apenas 19 tantos en contra, a lo largo de las primeras 16 fechas disputadas, la zaga auriazul es la segunda que menos anotaciones ha recibido, solo superada por Tigres (con 16 dianas recibidas). Pero la mejora en esta zona va más allá de los propios números.

Y es que es en esta línea donde Universidad ha consolidado una de sus principales fortalezas. Aquí, Guillermo Vázquez ha utilizado hasta seis jugadores, debido a las rotaciones o lesiones de los habituales. Los únicos inamovibles son Luis Fuentes (lateral por izquierda) y Gerardo Alcoba (central).

Darío Verón sigue siendo duda para enfrentar al América este i n de semana, ya que al capitán lo han perseguido las molestias musculares, impidiéndole estar al ciento por ciento a nivel físico; su lugar lo ocuparía Luis Quintana. Josecarlos Van Rankin, el lateral por derecha, ha visto disminuida su participación debido a las convocatorias a la selección olímpica; su sitio ha estado en botines de Marcelo Alatorre.

Pese a las rotaciones y variantes en la zona, en la defensa de Pumas se mantiene el orden táctico y la intensidad en la marca sea quien sea que salte a la cancha de inicio; centrales como Alcoba y Quintana le dan salida al equipo y son peligro para los propios rivales en balones detenidos por su juego aéreo; lo mismo pasa cuando Verón está en el campo.

Otro factor de la seguridad conseguida es el momento que atraviesa Alejandro Palacios, quien, pese a ausentarse un par de jornadas, logró reivindicarse en este semestre y erigirse como estandarte de su arco. Pikolín ha vuelto a ser referencia para su zaga central. Es seguro bajo los tres postes y tiene voz de mando para acomodar a sus defensores.

BARÓMETRO AURIAZUL
El medio campo de Universidad es, al igual que un barómetro, la principal herramienta para indicar qué momento atraviesa el equipo. Aunque se esperaba que fuera David Cabrera quien acompañara a Alejandro Castro en la cintura de la cancha, el bajo nivel que el ‘8’ exhibió en las primeras fechas, aunado a una lesión de clavícula, le otorgaron su puesto a Javier Cortés. Esta dupla, en principio improvisada, combinó adecuadamente y le ha dado estabilidad a Pumas.

 Castro llegó apenas este semestre al Pedregal, precedido de su paso por Cruz Azul, donde también fue dirigido por Guillermo Vázquez (2012-2013). Fue en La Noria donde técnico y dirigido entablaron una relación de confianza hacia las labores de uno y otro. Memo no dudó en llevar al Capi a CU, debido a las constantes lesiones de Silvio Torales e irregularidad de su juego; el paraguayo había arribado en enero para ser titular en la media, pero no ha logrado consolidarse.

 Javier Cortés ha sido el complemento ideal de Castro. La recuperación física y futbolística se debe al cambio de responsabilidades del ‘7’. Ya no tiene la velocidad de antes, de cuando empezaba, pero conserva intacta la técnica, sigue siendo el cobrador de tiros libres y al ubicarse más como un orquestador, sin tanto vértigo en sus botines, tiene mayor tiempo para tomar una determinación adecuada. Hasta el momento, sus tres goles y dos asistencias así lo reflejan.

Este sábado, presumiendo estabilidad, Pumas llega al duelo frente al América.