La mala fortuna de Pumas

La contundencia se aleja de Ciudad Universitaria, el equipo de José Luis Trejo pierde en casa ante Monterrey con un autogol de Darío Verón

CIUDAD DE MÉXICO

La bonanza que Pumas alcanzó la semana pasada se acabó de golpe y porrazo. Universidad sigue siendo un equipo de entreguerras, que una semana se da un baño de contundencia y a la otra la falta idea para carburar juego. Más allá de la ausencia de Martín Bravo, al equipo de José Luis Trejo la fortuna le volteó la moneda, la muestra más clara es la jugada que genera el autogol de Darío Verón. Al final, Universidad no pudo ir a remolque y cayó 1-2 ante Monterrey, en un partido en el que los locales tuvieron poco volumen de juego para aspirar a ganarlo.

Contra Atlante, Pumas sacó ventaja de la necesidad de los Potros; ayer, Rayados no fue un equipo que saliera a bayoneta calada, con el corazón descubierto. El partido arrancó con un aviso de Lucas Silva, un tiro que se fue por un costado, acciones similares se repetirían a lo largo del primer tiempo. Rayados cerró los caminos. Universidad trataba de armar sus jugadas, pero no lograba conexiones en la última zona porque los regiomontanos se repartían bien las tareas defensivas.

Monterrey desprendía a velocidad, jugaba sin referencia en el eje de ataque y apostaba a la velocidad y el desequilibrio. Pumas seguía con sus buenos deseos, tenía la bola, pero no la certeza para hallar la ruta del gol. Cuando buscaba acercarse al arco rival lo hacía más a trompicones.

Sobre el minuto 19, César Delgado desbordó por la derecha, centró raso, pero una barrida oportuna de Luis Fernando Quintana impidió el gol rayado. Velarde respondió con un tiro dentro del área, pero la bola se fue por encima del travesaño. Los locales cargaban con el mando, algunas llegadas con sensación de peligro, sobre todo un tiro de Cortés que fue rechazado por la defensa y otro disparo de Ludueña que se fue arriba del larguero.

Dante López, quien jugó en lugar de Bravo, careció de peso, el paraguayo fue voluntarioso, pero no logró conectar de buena forma con Ludueña y Sosa, le faltan los automatismos que tiene más y mejor trabajados el argentino.  

Entonces Monterrey cazó una acción tal y como lo pensaba. Una pelota filtrada de Zavala sorprendió a la zaga universitaria, Arellano entró por el centro, Velarde apenas y lo incomodó, Omar, al que la pelota le quedó arriba la pelota, tuvo el tiempo del mundo para esperar a que cayera y rematar de media vuelta con la pierna derecha 0-1 al minuto 41.

Sobre el final del primer tiempo Cabrera acarició el empate en el cobro de un tiro libre. Fue hasta la vuelta de los vestidores cuando Pumas encontró la igualada. En un tiro de esquina cobrado por Ludueña; Verón se levantó en el área y cabeceó con fiereza para vencer el arco de Orozco al 48’.

Otra vez las buenas intenciones de Pumas, Daniel Ramírez, quien relevó a Dante, sacó un disparo que exigió a Orozco. Universidad apretaba, buscaba, se estrellaba e iba de nueva cuenta, hasta que vino el infortunio. En una pelota larga, cobrada por Jonathan Orozco, el balón llegó hasta el área, Verón se levantó y lo peinó, el desvió tomó adelantado a Alejandro Palacios y acabó en la red al 72’.

No hubo capacidad de reacción de Pumas, un equipo al que las circunstancias le marcan su capacidad para enchufarse y desenchufarse de una semana a otra. La constancia le hace falta más que Martín Bravo.