Las crisis de Memo Vázquez

Tras la derrota en el estadio Chivas, Pumas se aleja de la etapa trascendental del Clausura 2016 

Guillermo Vázquez
Guillermo Vázquez (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

La dolorosa derrota sufrida ante Chivas, por goleada 4-0, dejó a Pumas con la incertidumbre de conocer si podrán acceder a la fase final del torneo, a falta de 5 jornadas del cierre; además el desempeño de los 'auriazules' denota altibajos en lo que va del Clausura 2016.

Hasta el momento, los dirigidos por Guillermo Vázquez parten en la posición 12 de la general, con 15 unidades y una marca de 3 victorias, 6 empates y 3 descalabros, siendo junto a Puebla, Toluca Veracruz y el reciente rival que le propinó el marcador de escándalo, Chivas, los equipos que más igualadas han conseguido.

En las siguientes líneas y con motivo del tropiezo ante los rojiblancos, repasamos la etapa de Guillermo Vázquez como entrenador, en donde su carrera ha estado marcada por notorios altibajos.

El comienzo como DT en Universidad

Vázquez Herrera comenzó su etapa como director técnico en Pumas como interino; en el lejano Torneo Clausura 2006, 'Memo' tomó las riendas en sustitución de Miguel España que dejaba a un equipo en situación comprometida de cara a las finales del torneo.

Su comienzo era prometedor: de sus primeros 5 juegos como entrenador de aquel certamen, 'Memo' únicamente perdió ante Atlante, en la jornada 14 por 1-0, el resto fueron 2 victorias y 2 empates, dejando la mesa servida para que Ricardo Ferretti comenzara su segunda etapa como entrenador de Pumas.

El ex mediocampista tuvo que esperar su oportunidad en el banquillo como cabeza principal hasta el Apertura 2010, en el cual metió al equipo hasta semifinales, en donde no pudo abatir a un Monterrey del experimentado Víctor Manuel Vucetich.

Pero lo anterior no era más que el preludio del siguiente torneo en el cual los felinos alcanzaron el título de Liga frente a Monarcas; la carrera de Vázquez iba en ascenso.

Sin embargo no todo puede ser perfecto, ya que el torneo subsecuente, el Clausura 2012, 'Memo' no pudo calificar a la Liguilla, dejando a Universidad en la posición 13, la situación fue suficiente para destituir al técnico con una carrera que comenzaba, pero lo hecho con Pumas le dejó las puertas abiertas para tomar las riendas de otro grande.

Su criticado pasó en la Noria

Guillermo Vázquez estuvo 3 torneos en Cruz Azul, en donde dejó más pena que gloria, pues, si hay un partido que los aficionados de Cruz Azul recuerdan es aquella final del Clausura 2013, ante el odiado rival, América.

La final perdida el 26 de mayo se le adjudicó toda a ´Memo'; su falta de carácter, su tardía respuesta para tomar decisiones fueron algunas de las críticas que le terminaron costando el tan anhelado título a Cruz Azul, el cual, se les niega desde 1997.

No obstante le alcanzó para estar en el banquillo de Cruz Azul un torneo más, pero no fue suficiente para llegar a una nueva final y sacarse la espina profunda que le dejo el inhóspito desenlace contra América, únicamente se instaló en cuartos ante Toluca, parámetro insuficiente para las exigencias de Cruz Azul y, posteriormente, su cese.

La vuelta a su Alma mater

El reciclar técnicos en el futbol mexicano se ha convertido en una práctica habitual, y Pumas (ya lo había hecho con Ricardo Ferretti) hizo uso de esta costumbre.

'Memo' volvió para el Apertura 2014, y tras un torneo irregular, pudo calificar de 'panzazo', pero su rival en cuartos era el flamante líder, América, que nuevamente lo dejaría en lo orilla.

Para el Clausura 2015, sus números eran insuficientes para aspirar, siquiera, a la Liguilla; Pumas terminaría en media tabla; durante la fase regular los auriazules perderían ante América, rival con el que a la institución de la máxima casa de estudios le está prohibido perder.

Tras obtener el subcampeonato el torneo pasado al caer en casa ante Tigres, la meta de repetir ese horizonte va quedando lejos en el Pedregal, pues la precaria situación actual por la que pasa Universidad los está relegando de jugar los partidos importantes, que para acceder a ellos Guillermo Vázquez y sus pupilos necesitan un cierre perfecto, sin titubeos.