Matías Britos, cabeceador por herencia

El goleador de Pumas confiesa que aprendió de su padre el duro oficio de anotar, rematando la pelota con la frente

Matías Britos, delantero de Pumas
Matías Britos, delantero de Pumas (Mexsport)

Ciudad de México

Como todo niño, Matías Britos creció admirando a su padre, que jugó en la época amateur, en Atenas de San Carlos, en Uruguay, pero lo que más se le quedó grabado fue la forma en la que remataba con la cabeza, a balón parado, y vencía al arquero en turno; en la actualidad, convertido en un hombre, el ariete de Pumas trata de emular a su progenitor, teniendo su recuerdo como el ejemplo a seguir: "Veía a mi papá hacer muchos goles así y pensaba que cuando fuera grande, quería ser como él".

Aunque mide un metro y setenta centímetros, Britos Cardoso es un especialista en el remate de la pelota con la frente; tres de sus cinco goles, hasta el momento, los convirtió de esta manera, ganándole, incluso, la posición a rivales de mayor envergadura; el charrúa considera que es un rasgo genético, que además ha tratado de perfeccionar a lo largo de su carrera, desde su debut con Atenas de San Carlos, de su país (2007), la escuadra donde brilló su progenitor.

"Es muy importante que el equipo tenga buenos ejecutantes a pelota quieta. Los remates con la cabeza son una costumbre, algo que practiqué desde muy chico y que perfeccioné con el tiempo.

En la imagen: abajo, con el balón en las manos, John Freddy Britos, padre de Matías; en la derecha: el goleador y su progenitor.


También hay algo de genética, porque mi padre realizaba muchos goles así y trato de explotarlo. Para mí es muy especial cuando llego a marcar así, es una jugada que me encanta".


De espíritu luchador, el '20' de Pumas vivió un 2014 fatídico en muchos aspectos. En 20 encuentros de Liga sumó apenas dos goles, tanto en las fi las de León como de Universidad, y en el cierre del año, una lesión de cervicales supuso un traspié en su trayectoria; el tesón y la paciencia, además del cariño de los suyos, lograron que se sobrepusiera de un futuro que parecía colocarlo lejos de su nivel más rentable.

"Veía a mi papá hacer muchos goles rematando así y pensaba que cuando fuera grande, quería ser como él"

"Estuve mucho tiempo lesionado y esperando mi oportunidad. Pero el futbol siempre da muchas oportunidades y así fue conmigo; considero que hay mucho por trabajar, uno se ha tratado de ganar un lugar en el equipo con goles, que es lo mío, lo que me toca hacer. Se siente bien el cariño que me muestra la gente en cada partido".

SIN ASPAVIENTOS

Pese a que el cuadro que dirige Guillermo Vázquez es el segundo lugar general (15 puntos cosechados), en el interior de la plantilla valoran el ir despacio, aunque de reojo, vislumbran la alentadora racha con la que deambulan: cinco victorias en siete cotejos; por la estadística favorable, Britos solicita incrementar el esfuerzo colectivo y no conformarse con lo conseguido.


"Al principio del torneo, sabíamos que teníamos que marcar muchos goles y tratar de conseguir puntos lo más rápido posible, pero no pensábamos que sería sencillo, nada en el futbol lo es; nos ha costado bastante tener regularidad. Sin embargo y pese a los puntos hasta ahora logrados, no podemos relajarnos, ni bajar los brazos, porque nos resta bastante torneo por enfrentar".

Sin ponerse metas futuras, de plazos largos, Matías se concentra en un presente alentador, que por ahora, lo ubica como un consentido de la afición auriazul y con la responsabilidad de seguir anotando. Sí, con la cabeza.