Luis Quiñones: Superación y velocidad

Para convertirse en futbolista profesional, Luis Quiñones enfrentó carencias económicas en su niñez que lo marcaron de por vida; hoy, está listo para jugar su primer clásico con Pumas

Ciudad de México

Entre la necesidad y una inquebrantable voluntad por salir adelante, siempre refugiado con el balón bajo el brazo, Luis Quiñones (26/junio/1991, Cali, Colombia) superó la adversidad, se sobrepuso a las carencias económicas que enfrentó en su niñez, además de un entorno duro y violento, para ser, hoy en día, uno de los bastiones ofensivos de Pumas, incluso, mandando a Fidel Martínez al banquillo de suplentes.

“Mis inicios fueron complejos, no había muchas oportunidades para que pudiera ejercer como profesional. No tenía para los pasajes, para ir a entrenar, para encontrar la manera de desarrollarme; conté con la bendición de Dios para que se dieran las cosas a mi favor. Nadie me regaló nada, pero sí hubo gente que me apoyó; poco a poco me fui ganando un puesto en mis equipos”.

Llegó apenas este semestre a Ciudad Universitaria, proveniente del Independiente de Santa Fe con un contrato que lo liga a Pumas por los próximos tres años y se adaptó rápido. Las cualidades del colombiano, ubicado como extremo por izquierda, le llenaron el ojo a Guillermo Vázquez, que le brindó confianza de inmediato y lo llevó poco a poco, hasta comprobar que la velocidad, el regate y el gol, no eran casualidad, sino, engranes permanentes de su repertorio sobre el campo.

“He tratado de adaptarme rápido a lo que es el futbol mexicano, al día a día, a la ciudad, a la alimentación, también a la gente. Creo que se ha reflejado eso en la cancha. Aquí se trabaja de otra manera, los partidos se viven así. El profe se caracteriza por hablarnos poco, así lo hace conmigo. Tiene detalles, desde una sonrisa, hasta algún halago, que te hacen sentir que cuentas con su apoyo. Es importante”.

SU PRIMER CLÁSICO

En lo que va del Clausura 2016, Quiñones García registra 375 minutos de juego, repartidos en siete encuentros y dos goles; en la Libertadores, ha colaborado con un tanto y desequilibrio suficiente para generar o participar en más dianas; sin embargo, será hasta este domingo, cuando se enfrente a su primer rival antagónico, como Cruz Azul. Luis acepta que el ambiente es distinto, pero sabe de la obligación por un triunfo.

“Es un clásico, no podemos verlo de otro modo. No hemos conseguido en casa, en la Liga, las victorias que se necesitan para tener puntos suficientes y ahora nos llega este partido, que intentaremos ganar; va a ser un duelo totalmente difícil, pero nuestra obligación es crecernos en confianza y derrotarlos aquí”.

Y en la Copa, Quiñones sabe la importancia de competir por esta clase de torneos, por lo que resaltó la estabilidad con la que el cuadro auriazul marcha con paso ascendente en la fase de grupos del certamen: “Vamos por buen camino en la Libertadores, con dos victorias valiosísimas y estamos en el primer lugar del grupo. Tenemos un plantel amplio, lleno de variantes; la realidad es que los viajes no nos han afectado tanto como pensábamos”.

MOTIVACIÓN EXTRA

Para hacerse de un sitio en las filas de Universidad, y de a poco, en el balompié nacional, más allá de lo futbolístico, Quiñones tiene en casa la motivación necesaria; hace unas semanas, desde Colombia arribó a México Thiago, su pequeño hijo, que en abril cumplirá un año de nacido. El volante se inspira en su primogénito para dar lo mejor de sí sobre el campo.

“El ver sonreír a Thiago es algo que me llena, que me motiva para ser mejor futbolista, para entregarme al máximo que pueda; despertar y verlo a mi lado, es el impulso necesario. Deseo ser un padre ejemplar para él y trato de demostrarlo en la cancha, es un reflejo de lo que siento”.