Gestión de incertidumbre y gozo

La Asamblea del Patronato de Pumas oficializa hoy el reemplazo de Jorge Borja Navarrete; el ingeniero termina una etapa de cuatro años llena de contrastes al interior de Universidad

Jorge Borja Navarrete posa con el trofeo de la Segunda División Premier
Jorge Borja Navarrete posa con el trofeo de la Segunda División Premier (Iván López )

Ciudad de México

Los cuatro años de Jorge Borja Navarrete al frente de Pumas pueden resumirse en dos etapas. En los primeros dos años de gestión del ingeniero como presidente del Patronato del club, Universidad se encontró en el día a día con un escenario complejo. Entre el Apertura 2012 y el Clausura 2014, los felinos sumaron dos clasificaciones a la Liguilla (llegaron hasta cuartos de final en ambas ocasiones) y por sus filas pasaron cuatro estrategas: Joaquín del Olmo, Mario Carrillo, Antonio Torres Servín, en dos ocasiones, y José Luis Trejo.

Y aunque parecía que el inicio del Apertura 2014, con cuatro derrotas al hilo, retornaría a los momentos de oscuridad a Pumas, la directiva apostó por un par de viejos conocidos para renovar líneas vitales en el proyecto.

Con la salida de Mario Trejo de la presidencia de la dirección deportiva y el cese de José Luis Trejo en el timón, Borja encontró en Antonio Sancho y Guillermo Vázquez, respectivamente, el equilibrio que necesitaba.

A mediados de agosto de 2014, en una conferencia de prensa de más de 40 minutos, Borja Navarrete le otorgaba a Sancho y Vázquez la responsabilidad de recolocar a Pumas en los primeros planos del futbol mexicano. No había tiempo para especular, se necesitaban resultados de inmediato y que se encontrara el rumbo extraviado.

El Apertura 2014 terminó con el boleto a la Liguilla y la eliminación a manos del América (a la postre campeón), pero con el equipo demostrando cambios, mejores argumentos en la cancha; el primer semestre de Memo potencializó a sus elementos. Jugadores como Eduardo Herrera, David Cabrera, Javier Cortés y Luis Fuentes encontraron cobijo y minutos con Vázquez como timonel.

Para el Clausura 2015, la directiva de Sancho abrió la chequera y permitió ingresos como el de Gerardo Alcoba, Jonathan Ramis, Silvio Torales y Yosgart Gutiérrez, y pese a que solo el primero se consolidó en el esquema auriazul, los otros tres, en su momento, representaron opciones de refresco y fortalecieron posiciones relevantes. En aquel torneo, el club padeció la falta de más recambios y aunque en parte se refugió en La Cantera, no avanzó a la fase final.

Para mediados del año, a Memo y su cuerpo técnico les llevaron tres engranes más. Salió Ramis del primer escuadrón, pero las incorporaciones de Marcelo Alatorre, Alejandro Castro y Fidel Martínez robustecieron a Pumas. Alatorre se apropió de la lateral derecha con el correr de las semanas; Castro hizo lo propio en la contención, y el ecuatoriano, gracias a su verticalidad, sumó nueve asistencias y cinco goles al término de ese semestre.

El mejor momento del cuerpo técnico y sus dirigidos se vivió en el cierre de 2015, Universidad acabó la fase regular como líder del torneo y amplio favorito al título (sumó 35 puntos). Sin embargo, la cara ofensiva del equipo se fue desdibujando a lo largo de la Liguilla; Pumas sufrió para imponerse a Veracruz en cuartos de final; contra América vivió la luz y la sombra en 180 minutos, lo mismo que en la ida de la final ante Tigres; la vuelta, ofreció un espectáculo digno de recordar. Los del Tuca Ferretti consumaron el campeonato gracias a la tanda de los penales (2-4) luego de que los auriazules equipararan el 4-4 en el global.

El premio para Universidad, por el liderato y el haber alcanzado la final, se reflejaría en 2016. La posición de honor le otorgaba un sitio en la Copa Libertadores vigente y el acceder al duelo decisivo, le brindó también un pase a la siguiente edición de la Concachampions. La afición se ilusionó con el retorno a las vitrinas internacionales del cuadro del Pedregal.

El Clausura 2016, el último torneo de Borja Navarrete como presidente del Patronato, significó un acontecer agridulce. En la Liga, la oncena universitaria dejó en claro que en los momentos relevantes no estuvo a la altura, pero en la Libertadores, hasta ahora con aspiraciones a las semifinales, representó un desahogo.

Así, Borja se despide, con una gestión que en un inicio parecía endeble, pero que después se transformó en un regocijo. En los últimos dos años, Universidad se encontró con posibilidades de pelear el título de Liga, recobró esencia en las fuerzas básicas y puede aspirar con la Copa Libertadores.