Un amor como premio

Luego de padecer y equivocarse en el camino de su trayectoria profesional, un año en Pumas fue suficiente para que Gerardo Alcoba se afianzara y convenciera; hoy, ya es un inamovible


En uno de los palcos del estadio, Alcoba analiza su pasado como jugador y el presente de Pumas
En uno de los palcos del estadio, Alcoba analiza su pasado como jugador y el presente de Pumas (Michel Trevilla)

CIUDAD DE MÉXICO

Gerardo Alcoba le tomó algunos años comprender la esencia de ser un futbolista profesional. Los errores de su pasado le dieron forma a un carácter indomable, que hoy le mantiene vigente y con un presente sólido dentro del futbol mexicano. A Pumas llegó hace poco más de un año y vestido de azul y oro ha dado muestra de su calidad y entrega; algunos recuerdan que el uruguayo arribó en diciembre de 2014 en calidad de préstamo, al lado de Jonathan Ramis, con la mente puesta en que cada encuentro delimitaría su futuro. Ahora, es referente.

En ese entonces, el defensor vino a la Ciudad de México con una maleta repleta de ilusiones, de sueños y aspiraciones. Delante tendría 12 meses para afianzarse y un hueco que suplir: Gerardo Alcoba reemplazó al querido y polémico Marco Palacios. Cumplió su misión con creces.

“Hasta los 24 años era un barrilete, llegaba tarde a entrenar, salía mucho de noche; todo lo que no se debe hacer, yo lo hacía. Me exponía demasiado… Por todos esos errores, la vida me dio una segunda oportunidad y me mantiene hoy aquí. Cuando a mí me avisaron la posibilidad de quedarme como jugador de Pumas, después de un año, yo lloraba en mi casa, junto a mi mujer y le decía: ‘lo merezco, lo merezco’. Me tomó seis años comprenderlo, obtener una recompensa como esta”.

Su día comienza a las 7 de la mañana; hora y media después, es el primero en llegar a los campos de entrenamiento (inician toda actividad a las 10). Y es que Gerardo Alcoba madruga por una buena razón: “Pertenecer a un club como Pumas no se repite dos veces en la vida, es algo que te pasa de manera única, es algo que se atesora de por vida”, refiere. Al arribar a Ciudad Universitaria, está al pendiente de cualquier detalle del campo, del clima; habla con los trabajadores del club y se siente, como ellos, uno más.

Luego de dos semestres y medio, un subcampeonato de Liga y disputar la parte inicial de la Copa Libertadores, Alcoba Rebollo sabe y asegura que pertenecer a Pumas es algo distinto a lo que había vivido en su trayectoria. Y aunque jugó para el Peñarol de su país (2007-2012), entre otros, el club del que siempre ha sido aficionado, el central charrúa resaltó su presente y espera, primero, cumplir con el contrato vigente —tres años— y luego, concluir su etapa como profesional en las filas de Universidad.

“Este es, sin duda, el mejor equipo en el que he estado, y eso que compite contra Peñarol, que es el club de mi infancia, al que le iba desde niño. Pumas es el equipo en el que mayores ilusiones he tenido. Así puedo resumir todo. Mi corazón pertenece a esta institución; cuando finalice mi contrato habré cumplido 34 años, es una eternidad de tiempo. Ojalá que entonces me mantenga con posibilidades de seguir aquí. Yo creo que me resta entregarle mucho a esta escuadra”.

La forma de juego, de comunicarse en la cancha y el hacerle comparsa a Darío Verón, ha colocado a Gerardo Alcoba en una plataforma similar; incluso, sus festejos de gol, pese a ser pocos, eufóricos, le han hecho pensar a la afición, que escasos integrantes del equipo sudan la camiseta como él: “La palabra líder es muy fuerte… Me gusta y trato de serlo, pero hay que predicar diario con el ejemplo. De todos los compañeros aprendo, de la humildad de Ludueña y Verón, del sacrificio de Cortés. Aquí me he nutrido de todo lo positivo del plantel”.

Sobre el cierre del torneo nacional y la posible clasificación a la Liguilla, el ‘3’ auriazul es claro, consciente de que con once puntos la situación luce compleja, que Pumas tendría que comenzar a sumar de tres en tres, a partir de este sábado, ante Tigres, para poder aspirar a los primeros puestos de la tabla general: “Justo ahora estamos Gerardo viste sencillo y se expresa fácil; va al grano algo lejos de lo presupuestado; hemos dejado ir puntos en casa y acumulamos muchos empates, que no ayudan del todo. Este fin de semana, no tenemos mucho margen, hay que ganar”.

ESTÁ EN CONTACTO

De perfil bajo, Alcoba cumple a rajatabla con sus funciones, pero no gusta de excentricidades fuera del campo. Gerardo se detiene cada vez que un aficionado le solicita un autógrafo o una foto, pero no es de dar declaraciones polémicas.

“No tengo redes sociales, no se me da, pero estoy al pendiente de lo que me dice la afición; los jóvenes que se cruzan en mi camino y me piden un saludo, unas palabras, todo lo valoro. Mi manera de devolverles el cariño es entregándome en la cancha. Nunca me imaginé tener la posibilidad de jugar aquí”.