Daniel Ramírez, con ADN de La Cantera de Pumas

El joven delantero se ha convertido en el recambio preferido de José Luis Trejo, quien echa mano de él por encima de los refuerzos extranjeros

Ciudad de México

El 10 de noviembre de 2013 Pumas estuvo a punto de terminar como la peor ofensiva de la historia. Universidad llegó al juego de la Jornada 17, contra Cruz Azul, con apenas seis goles marcados, hasta ese día era el registro más bajo de efectividad que tenía un equipo de Primera División. Aquella tarde el asunto no pintaba nada bien, al medio tiempo el cuadro de José Luis Trejo perdía 1-0 ante La Máquina. Y en el arranque del complemento el cotejo se inclinó aun más a favor de los celestes.

Un gol de Mariano Pavone y otro de Christian Giménez habían desmoralizado al equipo de José Luis Trejo. Pumas no encontraba el camino hasta que el entrenador volteó a la banca y encontró en un joven de 20 años la respuesta a la apatía. Trejo agitó el banquillo, al minuto 69 mandó a la cancha a Daniel Ramírez por Martín Bravo. Funcionó, la irreverencia, el arrebato y el hambre de gloria de Daniel le permitieron a Pumas empatar el partido.

Al joven criado en La Cantera le bastaron cuatro o cinco minutos y un par de balones tocados para revolucionar al equipo. Al 73' recibió la pelota de Javier Cortés, avanzó unos metros, se hizo el espacio y sacó un zurdazo que venció a Jesús Corona. Daniel ya estaba encendido y al minuto 80 se acompañó con Nieto, Ramírez se tiró a la banda derecha, controló la bola y mandó un centro al mismo Nieto, quien remató con la cabeza en el área para vencer a Corona. La tribuna se encendió el arrebato de Daniel le cambió la cara a Pumas.

Y en estos tiempos en los que se suspira porque un delantero de La Cantera tenga presencia en el primer equipo, Daniel Ramírez se ha convertido en la primera opción de José Luis Trejo para intentar cambiar el panorama adverso, el entrenador confía en el chico, le tiene fe y lo ha mandado a la cancha incluso por delante de los refuerzos que llegaron al club como Ismael Sosa y Diego Lagos.

Aquella tarde quedó en la cabeza del entrenador y de la directiva, quienes ven en Daniel la esperanza de gol que se ha extinguido en las entrañas de los jugadores formados en el club. Ramírez también la recuerda, pero sabe que ahora es el momento de formarse un nombre, no hay temor a nada, mucho menos a pelear por un sitio contra jugadores de mayor recorrido.

Daniel relata lo que pasa por su mente cada vez que Trejo lo ha mandado a llamar de la banca para que entre a la cancha. En este Clausura 2014, el delantero de La Cantera ha jugado 111 minutos, ha entrado de cambio en todos los juegos.

"Eso quiere decir que estoy haciendo bien las cosas y saber que si el partido va mal, uno puede ser el que cambie el rumbo del partido, contra Tigres me tocó entrar y estuve en la cancha cuando cayeron los goles, me dio emoción festejar, pero sé que si no me toca entrar en algún partido hay que apoyar desde afuera y si me toca jugar con la Sub 20 hay que hacerlo de la mejor manera para seguir aquí en el equipo".

El joven que se cansó de hacer goles con la Sub 20 —marcó 36 en cinco torneos— no olvidará ese 10 de noviembre, porque marcó su primer gol como profesional, y apunta que el arrebato que mostró ese día es el código genético que poseen los chicos que se forman en los equipos inferiores. "Sí, los chavos estamos para ese tipo de cosas, para cambiar el rumbo. Estar en Pumas es una responsabilidad muy grande y vamos a hacer todo lo posible para que el equipo salga de abajo y esté en los lugares que se merece".

Aunque reconoce que no es sencillo ganarse un puesto en el primer equipo. "No es nada fácil, los delanteros que están son de buena calidad hay que buscar seguir entrando". Pero con seguridad afirma que no hay temor para pelear el puesto.

"No hay miedo, para nada, hay motivación para hacer las cosas mejor y que te puedas ganar un puesto. En el trabajo diario es donde me estoy ganando el puesto y los minutos para ser el cambio recurrente, pero hay que trabajar para que esto siga siendo así".

Daniel es presente y futuro de los delanteros formados en casa, si es capaz de mantener el arrebato, su historia puede acabar con los tiempos oscuros.