Asesoria para octavos

Antiguos protagonistas de Pumas, en la edición de la Copa Libertadores del 2003, analizan las posibilidades del vigente plantel y alaban su potencial ofensivo 

'Kikin' Fonseca, Jaime Lozano y José Luis Parejita
'Kikin' Fonseca, Jaime Lozano y José Luis Parejita (Mexsport)

CIUDAD DE MÉXICO

Era 24 de abril del 2003, cuando el ex viceprimer ministro de Irak, Tarek Aziz, se entregó a las tropas estadunidenses, Washington abandonó la negociación nuclear con Pyongyang, en Corea del Sur, tras denunciar amenazas y en la Ciudad de México, en el estadio Olímpico de CU, Pumas caía ante el Cobreloa de Chile.

Era la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Con gol del argentino José Luis Díaz (al 49'), los auriazules fi niquitaban –aunque restaba la vuelta– sus aspiraciones en el certamen continental. Aquella noche fue oscura para los del Pedregal.

El 8 de mayo, en el Desierto de Calama, los felinos enfrentaron con temple a un cuadro andino replegado, con opciones a la ofensiva, pero el marcador final arrojó un 0-0 insuficiente.

Universidad terminaba así su participación en la Copa, dirigidos por Hugo Sánchez, y luego de una fase grupal digna, en la que calificaron como segundo del sector cinco (con nueve puntos), al lado del Gremio, Peñarol y Bolívar.

Ganaron sus tres duelos en casa. “Teníamos mucha ilusión de seguir avanzando, de hacer algo en la Libertadores. En el grupo había jugadores importantes; la ida marcó mucho la pauta de lo que pasó, de la eliminación. En Chile les dimos pelea, intentamos y tuvimos un par de posibilidades para irnos al frente. No lo logramos. La Copa la recuerdo con mucho entusiasmo; hicimos un torneo dignísimo, pero quizá nos confi amos demás a la hora buena. Espero que esta vez no suceda”, relata Francisco Kikín Fonseca, un bastión ofensivo de Pumas por entonces.

Hace trece años, además del Pentapichichi en el banquillo, la plantilla de Universidad Nacional lucía a pilares como Sergio Bernal en el arco, Joaquín Beltrán en la zaga, Leandro, Gerardo Galindo o Jaime Lozano en la media y adelante contaba con el desequilibrio de José Luis Parejita López o Aílton Da Silva; Francisco Fonseca, era el encargado de los goles.

“En 2003 tuvimos una buena fase de grupos, pero no se compara con la que han librado ahora; este equipo, el actual, tiene posibilidades de llegar, incluso, a la final”, arremete el antiguo ‘26’.

Ahora, para acceder a instancias mayores, los pupilos de Guillermo Vázquez deberán, en dos duelos, imponerse al Deportivo Táchira de Venezuela, situación que, por lo desplegado en la primera fase (sumaron 15 puntos y quedaron como el segundo lugar general), Jaime Lozano ve viable, a consideración de lo que el sinodal inmediato conquistó en la misma instancia; el ‘Hecho en CU’, aunque ahora ejercer de entrenador Sub 20 del Querétaro, le desea éxito a los viejos conocidos del Pedregal y comparece al respecto.

“El viaje es desgastante hasta Venezuela y lo importante es sacar un resultado positivo allá, para que aquí, en CU, logren hacer valer su localia. A los sudamericanos les pesa jugar en la Ciudad de México. En 2003 me parece que hicimos un buen papel en primera fase, pero después nos encontramos con un rival que sabe jugar estos torneos; a nosotros nos faltó experiencia para encarar esta instancia; ahora creo que es diferente, a la plantilla de Pumas le sobran futbolistas de calidad”.

Jimmy, quien en 2003 comenzó a consolidarse bajo el timón de Hugol y que torneos como la Libertadores sirvieron para ejercer su técnica y despliegue en el campo, evalúa como acertada la rotación de Guillermo Vázquez al presente cuadro azul y oro y resalta los engranes del mediocampo con los que cuenta Pumas, tanto para marcar diferencia y la creación ofensiva, como para cortar los ataques enemigos, en la contención.

“Conozco bien a los cuatro que integran este sitio, algunos fueron incluso mis compañeros, pero sí creo que Alejandro Castro es un futbolista sumamente rentable en este sitio. Le da circulación al balón y equilibrio a la línea defensiva. David Cabrera, sin duda, podría estar jugando en cualquier club europeo; Javier Cortés es ida y vuelta, dinamismo y técnica; Híbert Ruiz se ha adaptado muy bien”.

Se distinguía en la cancha por la sonrisa sencilla, por su humildad en el trato con la afi ción y la velocidad para conducir el balón. Así era José Luis Parejita López.

Garantía de desequilibrio por las bandas para Pumas, un futbolista ligero, pero determinante. Hoy, a la distancia de los años y siendo protagonista de la participación del equipo en el 2003, alaba el aparato ofensivo de Universidad y espera, únicamente, resultados relevantes para los octavos.

“Veo un muy buen grupo y lo demostraron en la fase anterior; de locales han sido los mejores del torneo. Cuando a mí me tocó disputar la Copa Libertadores del 2003, en el vestidor se vivió intensamente, lo disfrutamos, pero nos faltaron algunas situaciones, que veo que el plantel actual tiene porque cuentan con hombres determinantes en todas las líneas. En este torneo todo importa, y pese a que el viaje a Venezuela los haya desgastado, estoy seguro que de allá traerán un buen resultado y califi carán hasta cuartos de final”.