Barrera volverá a lucir en CU

Miguel España, antiguo entrenador de Pumas y quien debutara a Pablo en 2005, espera que el retorno del mediocampista le revitalice su esencia desequilibrante y le devuelva su picardía


Pablo Barrera, con la playera del equipo donde debutó
Pablo Barrera, con la playera del equipo donde debutó (Mexsport)

Ciudad de México

Fue el sábado 19 de noviembre de 2005, cuando Miguel España decidió que era momento para probar a Pablo Barrera, para saber si estaba listo; lo debutó en Primera División.

 El volante ofensivo contaba apenas con la mayoría de edad. Disputó 61 minutos. Era la penúltima jornada del Apertura de aquel año y el entonces timonel le brindó confianza para jugar de inicio y le sustituyó más tarde por Ismael Íñiguez.

 Después de 90 minutos, Tigres, el rival, derrotó a los auriazules por 3-1. Con el ‘41’ en el dorsal, el nacido en Tlalnepantla (21 de junio de 1987), mostró su técnica.

 “Desde que vi a Pablo con una filial, no recuerdo en qué categoría exactamente, me llamó muchísimo la atención por sus características, por su regate, por su velocidad; tenía desde muy chavo una proyección importante. Solo le faltaba un poco más de capacidad física, pero el talento lo tuvo desde muy niño. Es difícil entender por qué un futbolista se va perdiendo; supongo que el entorno influye”, detalla España vía telefónica.

Barrera Acosta era considerado como una perla dentro de La Cantera, un prospecto a seguir y un diamante al cual darle cuidados, llevarlo despacio. España lo cobijó como pudo y lo mantuvo en la nómina del primer equipo hasta el final de su gestión, pero fue con Ricardo Ferretti, que encontró la regularidad deseada y pese a una lesión de ligamentos cruzados, en 2008, Pablo se sobrepuso, mantuvo la presión para consolidarse y lo consiguió en escasos torneos.

 En el Clausura 2009, particularmente, Barrera lució como nunca, fue pieza fundamental para la consecución del título de aquel certamen y un gol suyo, en tiempo de compensación, le brindó a Pumas la sexta estrella de su firmamento.

Con una jugada típica de él, los felinos derrotaron a los Tuzos en Hidalgo, luego de imponerse por 3-2 global; Pablo tomó la pelota en los linderos del área de Miguel Calero, antes de desbordar algunos rivales y cruzar el tiro para vencer al arquero colombiano (QEPD).

“Pablo fue determinante para aquel título, alcanzó un nivel muy importante a una edad temprana. En Pumas era realidad y eso lo llevó a la selección; quizás entonces le faltó mayor preparación para encarar el éxito, para mantenerse ahí. Después vino un poco una especie de debacle, hasta ahora”, dice España.

Sus actuaciones le colocaron en la órbita de la selección nacional y en poco más de un año logró convertirse en un indiscutible para Javier Aguirre, entonces estratega del Tri; en la justa mundialista de 2010, con 22 años, dio muestra ante Francia y Argentina, sobretodo, de su potencial. Después de la Copa, por casi cinco millones de libras, el West Ham United hizo oficial su fichaje. Parecía el escenario idóneo para explotar su talento. En Inglaterra no tuvo continuidad y se adaptó poco al clima de Londres, así como al idioma.

Al término de su primera y única campaña en la Premier League, con los Hammers descendidos, Barrera encontró acomodo con Javier Aguirre en el Real Zaragoza, donde además coincidió con Efraín Juárez, y aunque participó bastante en la primera vuelta de la Liga, el cambio de timonel lo sentenció al banquillo para el complemento de la temporada.

 Mediados del 2012 marcaba su retorno a la Liga Mx. Regresó con Cruz Azul y sus declaraciones previas a su primer enfrentamiento ante Pumas cayeron mal para la afición. Pablo dijo tener recuerdos amargos de CU, por la forma en la que abandonó, con engaños de una prima económica, su alma mater para partir a Europa.

 Barrera cumplió sus tres años de contrato en La Máquina, sin muchas glorias, más allá del título de la Concachampions en 2014 y el subcampeonato de Liga, así como el título de la Copa Mx.

 Dio esbozos de su capacidad pegado a la línea de cal y alternó entre la titularidad y la suplencia. Pasó los últimos 12 meses en Monterrey. “Creo que las cosas en Cruz Azul y Monterrey no le salieron del todo bien, de hecho, desde su regreso de Europa ha venido a menos. Su carrera dio un vuelco, pero lo conozco y sé que se esforzará al máximo; tendrá que apretar porque las oportunidades van desapareciendo”.

 Ahora, de vuelta en casa, el hombre que le debutó hace casi once años, ve posible que Barrera regrese al nivel que le hizo partir, con la proyección que pocos o nadie tenía; Pablo retorna al Pedregal con una revancha personal, para reivindicar su nombre y acrecentar su legado como ofensivo de Universidad Nacional.

Suplirá a Ismael Sosa. “Me sorprendió la noticia de su regreso, su presente no es el mejor, arrastra algunas lesiones, pero sin duda que es un futbolista con unas cualidades tremendas. Pablo es un jugador relativamente joven, a los 29 años le falta dar lo mejor de sí, aunque, está cerca su curva descendente. Su carrera profesional quizás se ha estancado, pero está en un momento preciso para recuperar el tiempo. Francisco Palencia lo conoce bien y estoy seguro que le motivara lo suficiente para regresarlo a lo que fue”, analiza con fe Miguel España.