Razones de una pasión ‘azul y oro’

Seguidores de Pumas fueron retratados por La Afición previo a la Final de vuelta, dando los motivos por los que consideran como el mejor a su equipo

Grecia Hernández, aficionada de Pumas
Grecia Hernández, aficionada de Pumas (Iván López )

Ciudad de México

Previo al duelo de vuelta de la gran final del futbol mexicano, algunos seguidores de Pumas expresaron a La Afición los motivos por los cuales defienden a capa y espada los colores de su equipo. 

Aquí las once razones por las que se definen como "pumas de corazón":

1 El pertenecer a la UNAM crea un sentido afectivo hacia el equipo de futbol, ayuda a convertirse en aficionado de Pumas.

2 Gran parte de la plantilla del equipo surge de La Cantera, donde se pule el talento y se fomenta el nivel futbolístico; aquí radica una de sus fortalezas.

3 La ideología del equipo es la de constante lucha, la de vencer a la adversidad, un aliciente atractivo para sus fanáticos.

4 En torneos cortos, Pumas es de los equipos que más títulos acumula (4) y eso ha hecho que varios se sumen a su causa.

5 Por su rica historia, Pumas acumula trofeos y copas de tantos años de gloria, así como imágenes de ídolos de antaño como Hugo Sánchez o Cabinho.

6 El Olímpico de CU es otra de las razones; el inmueble albergó los Juegos Olímpicos de 1968 y es uno de los estadios más simbólicos del futbol mexicano.

7 Los colores. Aún con el cambio de patrocinadores deportivos, Universidad mantiene el azul y el oro en el uniforme, un toque elegante a simple vista.

8 Gente de casa. Un distintivo de Pumas es que solo entrenadores formados en club son bien recibidos por la afición auriazul.

9 El horario. Pese a que este domingo jugarán en la noche, es una tradición que Pumas dispute sus partidos al mediodía, con el sol sobre la cabeza.

10 Orgullo, los aficionados de Pumas presumen sus preferencias con playeras del equipo, bufandas y demás, cuando hay partido, vayan o no al estadio.

11 El himno. Antes de cada encuentro en el Olímpico, se entonan las estrofas que a la mayoría de los presentes hacen que se les enchine la piel.