El muro cafetalero

La defensa de Pachuca la han solidificado Stefan Medina y Óscar Murillo, que a lo largo del Clausura 2016 apenas permitieron 16 anotaciones; para la vuelta de la Final, Aquivaldo Mosquera asumirá la titularidad

Óscar Murillo, Stefan Medina y Aquivaldo Mosquera
Óscar Murillo, Stefan Medina y Aquivaldo Mosquera (Especial )

Ciudad de México

Sus desempeños son discreto, casi no se notan, a menos que hagan falta dentro del once del equipo. Se trata de los centrales colombianos que integran la habitual oncena del Pachuca. Este Clausura 2016, Diego Alonso echó mano de Stéfan Medina y Óscar Murillo, mayoritariamente, para fortalecer la línea defensiva de los Tuzos, como un relevo de amplia experiencia, Aquivaldo Mosquera, antiguo capitán blanquiazul, que estoicamente ha aguantado su nuevo rol.

Acompañados por Omar González, de origen mexicano, pero pasaporte estadunidense, estos zagueros concluyeron la fase regular del torneo como la defensiva que menos ocasiones fue perpetuada (16) y a lo largo de la Liguilla, se han encargado de detener a distintas ofensivas, aunque en la ida de la Final, tuvieron su mayor prueba, ante la ofensiva más potente, como la de Monterrey, en la que en noventa minutos secaron por completo.

En el Hidalgo, Murillo se perdió el segundo tiempo debido a una hiperextensión , pero Mosquera tomó su lugar y el veterano exhibió cualidades de antaño para mantener inerte a Rogelio Funes Mori; entre colombianos, han hecho de la zaga de la Bella Airosa, un muro infranqueable. “Todos se brindaron al máximo, dieron un gran partido. Qué puedo decir de Aquivaldo, ha aguantado de todo en esta temporada (lesiones y estar relegado), pero en la Final dio su máxima versión”, apuntó Diego Alonso, entrenador de Pachuca.

Murillo, quizás ausente para la vuelta de la Final, jugó un total de 17 encuentros en el Clausura 2016, su primer semestre en México, y dejó en claro su calidad internacional, al ser seleccionado por su país, un inamovible para José Néstor Pékerman, que espera recuperarlo para la Copa América. Se desempeña como central por izquierda y su complexión física, así como su importante juego aéreo, le permite tener presencia incluso cuando su equipo le solicita que se sume al ataque.

“Gracias a Dios se me dio la oportunidad de estar en una Final, de vivirla en mi primer torneo aquí, todo muy rápido; no me queda más que disfrutar del momento y mentalizarme en conseguir el título; esto es algo que me pone muy feliz porque recién llegué a este país y pude acoplarme muy pronto a todo, me he sentido como en mi casa”, relató la semana pasada el defensor de 28 años.

Como lateral por derecha aparece Stefan Medina, que completó 16 encuentros del CL16, además de un gol y un pase para anotación. Este también es su primer semestre en Pachuca, luego de no contar para Antonio Mohamed, y que Monterrey prescindiera de sus servicios; en la línea de cinco que plantea Diego Alonso, el oriundo de Antioquia, Colombia, ha recobrado sus mejores cualidades. No es un eslabón que llegué hasta línea de fondo, ni que desequilibre, pero le da seguridad al equipo y cuando la situación se lo permite, asume el riesgo de ir al frente.

“Hubo circunstancias que no me permitieron continuar allá (en la Sultana del Norte), pero la vida y el futbol premian el esfuerzo, la humildad y el trabajo. Ahora estoy aquí dispuesto a dar lo mejor de mí. En una Final puede pasar cualquier cosa. Nos vamos a enfrentar a un gran rival pero nosotros igual hicimos los méritos para estar en esta instancia. Ahora, solo queda mostrar buen futbol y que gane el mejor”, relató Stefan hace unos días. 

Víctima de las lesiones musculares, de la polémica extra-cancha, por situaciones de una paternidad no reconocida, Aquivaldo Mosquera perdió protagonismo con los Tuzos. El gafete de capitán se lo cedió a Érick Gutiérrez, pero cada vez que ha sido exigido, en la cancha, como el duelo de ida de la Final, ha dado muestra de que la ubicación y la categoría siguen siendo su mayor fortaleza. Hasta ahora, se ha mostrado hermético con los medios y apenas acumula 135 minutos en el campo.

Sin embargo, en Monterrey, tendrá que dar muestra del por qué se convirtió en uno de los antiguos símbolos del Pachuca, que conquistaron su último título en el Clausura 2007. En ese entonces, cuando los Tuzos se impusieron al América en la Final (3-2 global), Mosquera lucía en la central de los blanquiazules. Nueve años después, el futbol vuelve encontrarle en un escenario similar.