Michael Phelps es una máquina
Beijing, China.- Van tres, faltan cinco: el estadounidense Michael Phelps mostró hoy la seguridad del hombre que se sabe en el camino correcto, tras un día con un nuevo oro y otro récord mundial que lo situó a las puertas de convertirse en el deportista olímpico con más éxitos de la historia.
"Ni siquiera estoy a mitad de camino con mis carreras, pero estoy muy feliz con lo hecho hasta ahora, por mi carrera de esta mañana", dijo Phelps tras ganar los 200 metros libre para sumar su tercer oro en la natación de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008.
El estadunidense arrasó con récord mundial en la final, que ganó con una marca de 1:42,96 minutos por delante del surcoreano Park Tae- hwan (1:44,85) y de su compatriota Peter Vanderkaay (1:45,14).
El resultado le permitió unirse a un "club" integrado por cuatro grandes de la historia olímpica.
Phelps suma ya nueve medallas de oro en Juegos Olímpicos -seis en Atenas 2004, tres en Pekín-, algo que sólo lograron la gimnasta soviética Larissa Latynina, el atleta estadounidense Carl Lewis, el atleta finlandés Paavo Nurmi y el nadador estadunidense Mark Spitz.
Si mañana gana otro oro, será el deportista con más triunfos en la historia olímpica.
No extraña entonces que, insaciable, Phelps apunte ya al siguiente objetivo.
"Mañana es un día grande, con dos finales", dijo de cara a las finales de los 200 mariposa y los relevos 4x200 libre, para los que Estados Unidos aún tiene que clasificarse esta noche, cosa que se da por descontada.
Relajado tras estudiar en el televisor sus movimientos bajo el agua -"realmente buenos, y la entrada fue perfecta"-, a Phelps se lo ve tan imbatible que las preguntas que se le hacen comienzan a ser entre originales y absurdas.
Tiene un cuerpo perfecto para la natación, ¿su cabeza es también privilegiada para sacar cuentas?
Phelps rió con ganas. "¡No, no! Matemáticas era mi peor materia en la escuela".
Aliviado por no tener que disputar la clasificación de los relevos hoy, los planes del estadunidense de 23 años pasan por "comer mucha pasta y pizza y dormir todo lo que pueda".
"Me cuesta bastante despertarme en las mañanas, y mis amigos en Estados Unidos me mandan mensajes de texto contándome que no pueden dormir tras mis finales".
El rendimiento de Phelps en Pekín asombra incluso a sus compañeros de equipo. Aaron Peirsol, oro hoy en los 100 espalda, hizo una tan cruda como precisa descripción de lo que está sucediendo en el "Cubo de Agua".
"Hay que tener una fuerza especial para hacer lo que está haciendo Michael en este nivel. La manera en que está atacando las pruebas... No es que las gane, ¡es que está destruyendo todo!".
Pero hubo un momento en los últimos días de "gloria phelpiana" en el que el desafiante de los siete oros de Mark Spitz tembló, y fue el lunes en los 4x100 libre que Estados Unidos ganó en el último suspiro ante Francia.
"Si corremos otras vez esa prueba, no sé si la ganamos", admitió la "bala de Baltimore".
"Ayer, tras los primeros 50 metros de mi relevo me dije '¡uauh!'. Estaba un cuerpo atrás, mi rival estaba corriendo perfecto".
Pero el veterano Jason Lezak cumplió a sus 32 años la actuación de su vida y salvó la meta de ocho oros de Phelps, emocionado por haber igualado a Lewis, Latynina, Lewis y Spitz.
"Empatar en la máxima cantidad de oros con esos nombres es realmente increíble. Yo no sabía hasta principios de año que tenía esa posibilidad. Me lo dijo Bob, mi entrenador. 'Si sumas tres oros, los igualarás'. Vaya... Muy 'cool', dije yo".



