Lu Jong: desarrollo espiritual a través del cuerpo

A partir del conocimiento de las enseñanzas del cuerpo humano del propio Buda Sakyamuni, sus observaciones del entorno natural, la interrelación con él y su propia experiencia, los yogis budistas en Tíbet desarrollaron la práctica de Lu Jong para la salud física, mental y espiritual

Yoga
Yoga (Marién Estrada / @caminoamarillo7)

Ciudad de México

Basado también en el Yoga Tibetano, Lu Jong es un antiguo sistema de ejercicios en la tradición Bön y Vajrayana o Budismo Tántrico, que fue practicado por los monjes que se retiraban a las montañas y se dedicaban a la meditación para mantener su cuerpo en las mejores condiciones, sus sistemas inmunológicos fuertes y sus habilidades de curación bien afinadas. Además de que su objetivo principal era el desarrollo del Ser y una conciencia elevada de la naturaleza de la realidad.

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Lu significa cuerpo en tibetano, Jong transformación, es decir que a través de esta práctica corporal es posible transformarse, de acuerdo con la página web de esta disciplina. Se basa en la activación de los chakras o centros de conciencia esparcidos a los largo de la columna vertebral y los 72,000 nadis o canales energéticos, para así lograr la salud física.

Cuando estos canales se bloquean, el viento o energía no fluye. Y cuando el viento no fl uye, la mente tampoco: “Permanecemos atrapados en patrones de pensamiento habituales, estrechez mental y falta de concentración. Por lo tanto, practicar Lu Jong no solo mejora la salud física, sino que también cultiva la calma, la concentración y la alegría”.

Así, los movimientos del cuerpo se realizan en conjunto con la respiración rítmica, y esto tiene profundos efectos en la salud de cuerpo, mente y espíritu: “Al trabajar con el cuerpo de esta manera específica, es posible desarrollar resistencia a las enfermedades, claridad mental, emociones equilibradas y energía vibrante”.

Según la Medicina Tibetana practicando los movimientos adecuados se armonizan las energías de los tres humores y los cinco elementos, se abren y cierran los canales apropiados y de esta forma se recobra la salud dañada por el desequilibrio de éstos.

Los movimientos relativos a los cinco elementos son la base de la práctica y se relacionan con las cinco partes del cuerpo o extremidades y con los cinco órganos vitales y tienen origen en las ancestrales enseñanzas tibetanas que el maestro y médico Tulku Lobsang recopiló a lo largo de muchos años de investigación y estudio, mismo que modificó para hacerlos más accesibles a los cuerpos occidentales.

“Esta práctica combina la forma y el movimiento para poner en repetidas ocasiones una suave presión sobre puntos particulares del cuerpo. El efecto de esto es dar a los canales la oportunidad de liberar los bloqueos y permitir que las energías obstruidas fluyan de nuevo”.

La teoría de Lu Jong reconoce que estamos hechos de los mismos componentes básicos que el medio ambiente natural y que estar en sintonía con los ritmos naturales tiene un profundo efecto positivo en nosotros. Los cinco elementos del éter, tierra, viento, fuego y agua integran todos los fenómenos naturales, incluyendo nuestros cuerpos, mentes, energías, la tierra, el mar y el espacio exterior.

“El estado de los elementos se refleja en el estado de los fenómenos naturales. Por lo tanto, haciendo una práctica como Lu Jong, que equilibra y purifica los elementos mediante el trabajo con cada energía en particular, también se equilibran y purifican todos los aspectos del Ser”.