Yug do: de lo humano a la plenitud del ser

Síntesis entre artes marciales internas, yoga y los 22 arcanos mayores del tarot, la práctica del Yug Do o Arte de la caña de Bambú busca promover la salud y la conciencia, y el equilibrio entre fuerza y sutileza para transitar hacia la plenitud del Ser

El terapeuta Antonio Iborra
El terapeuta Antonio Iborra (Especial )

Ciudad de México

Yug significa unidad y Do, senda, así que Yug Do es el camino que une, como explica en entrevista su creador, el terapeuta Antonio Iborra: “la esencia del universo es la unidad, mientras que su presencia evidente y perceptible para nuestros sentidos es la diversidad. Ambas cosas ocurren simultá neamente. Así nosotros, cuando unimos nuestro ser, lo que fuimos, somos y seremos, alcanzamos la plenitud del Universo”.

Inspirado en 13 años de estudio y práctica alrededor del tai chi, yoga, acupuntura y otras actividades de sanación holística, Iborra explica cómo fue que incorporó el tarot a la práctica del Yug Do: “Los arcanos mayores del tarot son arquetipos universales que representan la esencia de todas las mitologías humanas, de cualquier cultura; sus dioses se basan en estos arquetipos, es la configuración del propio inconsciente humano. Entre la unidad y la diversidad hay 22 frecuencias vibratorias que se conectan, de alguna manera es el lenguaje del Universo, la unidad con respecto a la diversidad, es como Dios ha pintado al mundo con una paleta de colores. 21 variables más un misterio, el cero o la carta de El Loco, que es la esencia de Dios o del Ser.

“Los kabalistas antiguos utilizaban el símbolo del Árbol de la vida con sus 22 caminos que se conectan y representan esos arquetipos del tarot. Ellos tenían una serie de movimientos corporales y energéticos para activar esas energías en el microcosmos que es el cuerpo humano y eso estaba en conexión con la idea los nadis, los canales de energía e incluso con los meridianos de acupuntura porque al final hablan de una anatomía de lo etérico, de los energético; ese conocimiento estaba perdido.

“Años después me encuentro con alguien que me transmitió desde la tradición china, con un bambú, 22 movimientos. Pero fue después de practicarlos y profundizarlos cuando me di cuenta de que me había transmitido exactamente 22 movimientos y empecé a relacionar el material de los 22 arquetipos del tarot, con esos 22 movimientos bioenergéticos y fue fácil encontrar un enlace”.

Iborra recuerda cómo empezó a vivir un tarot del movimiento del cuerpo humano y cómo cada movimiento activaba una de estas figuras arquetípicas y añade que son tres sistemas nerviosos y no dos, los que posee el ser humano: El cerebro espinal, que se encarga del movimiento voluntario, el neurovegetativo que es el que se encarga de los órganos y de la vida interior y el tercero que es el sistema de los meridianos chinos, de los nadis o canales energéticos y el trabajo que se hace a través del Yug Do enlaza los tres sistemas.

“La esencia del Yug Do es actualizar el sentido profundo de las artes marciales y el yoga, como instrumentos y medios valiosos para la experiencia iniciática. De este modo podemos trascender los estilos, las técnicas y los métodos para centrarnos en el fi n, usando libremente los medios adecuados a cada momento histórico, social, cultural. Todo ello aplicado a la psicología del aspirante a discípulo, para ayudarle a transitar de la persona al ego y del ego al Ser”.