Yoga para el invierno

Se acerca el invierno y con él, el periodo de oscuridad y frío en el hemisferio norte del planeta. Y si como dice la máxima hermética, lo que es afuera es adentro, habría que fluir con la energía de las estaciones que no solo nos afectan, sino que también suceden en nuestro interior


Yoga para el invierno
Yoga para el invierno (Especial)

Ciudad de México

En el nivel más físico y evidente, durante el invierno la luz solar desciende y la naturaleza se deshace de todo lo externo, hojas y flores, para entrar en una fase aparentemente de muerte. Lo cierto es que aunque en el exterior hay aridez, al interior de la tierra la energía sigue fluyendo, en preparación potencial de semillas y raíces para su desarrollo en primavera.

Rendir culto a los cambios de ciclo ha sido práctica común en todas las culturas, siendo el sol con su mayor o menor presencia en el espacio terrestre y su influencia en los cultivos, el protagonista central de estas celebraciones.

Para los celtas, en el periodo invernal la naturaleza duerme esperando el momento de renacer. Traducido a la vida cotidiana, el invierno es un momento de pausa, de silencio, de quietud y reflexión para sentar las bases de lo nuevo que vendrá.

El invierno entonces se asocia con la oscuridad, con lo profundo e interno, como explica Adharayoga.com, es una época lunar en tanto que la luz solar disminuye su potencia.

De acuerdo con el sistema medicinal chino, por ejemplo, el poder del invierno es profundo y es yin, femenino, su elemento es el agua, y sus órganos son los riñones y la vejiga.

Y siendo el agua su elemento, el invierno está relacionado con las emociones en general, aunque es el miedo el veneno específi co con el que se asocia y que puede dañar estos órganos.

“Es un tiempo de conservar la energía, y las cualidades de la compasión, el entendimiento y la respuesta a las necesidades y sentimientos de los demás consideradas como cualidades femeninas y maternales, que son también características del elemento agua”.

YOGA INVERNAL

De acuerdo con el sistema de Yin-Yang Yoga, durante las sesiones de invierno se realizan asanas que benefician específicamente los canales energéticos de Riñón y Vejiga, manteniendo sin esfuerzo y fluyendo con la gravedad, las posturas durante 30 respiraciones, o de 3 a 5 minutos.

Este tiempo de inactividad y reposo en la respiración, explica la maestra Ana Fernández, nos permite experimentar las cualidades yin de apertura, receptividad, rendición, quietud, silencio y vacío.

“Las asanas de invierno son posturas que promueven la activación del Chi o energía vital, en estos canales, abriendo las articulaciones y estirando suave y pasivamente los grandes grupos musculares asociados a ellos, con una respiración profunda y lenta.

“Son posturas que se realizan generalmente sentados, doblando hacia adelante el tronco sobre las piernas, o acostados elevando las piernas sobre el torso, aunque también hay algunas posturas hacia atrás.

Después de cada postura se descansa en Savasana , la postura del Muerto. Las posturas hacia delante son más Yin porque colocan la cabeza a nivel del corazón haciendo más fácil bombear sangre al cerebro. El músculo del corazón está relajado y la presión arterial se reduce. Las posturas hacia delante armonizan el fluir del Chi en los meridianos de la espalda y tiene un efecto calmante, de sedación”.