Halasana: arando la mente

Así como es una de las posiciones de yoga más conocidas, Halasana o La Postura del Arado, también es una de las más benéficas. Se le considera una pose de dificultad intermedia y su simbolismo y conciencia habla de la esencia de la práctica de esta disciplina ancestral


Postura del Arado
Postura del Arado (Especial)

Ciudad de México

La postura recuerda la forma del arado que los campesinos en India utilizan para labrar la tierra, preparándola para la siembra; labrar la tierra significa romperla y remover piedras y obstáculos para que las semillas, junto con el agua, tengan un espacio propicio donde germinar.

Pero como muchas asanas, la Postura del Arado también tiene una historia de la mitología hinduista detrás:

Como registra yoganandamagazine. wordpress.com, esta historia en cuestión se desarrolla en la población ganadera y agrícola de Vrindavan, en la zona norte central de India. En ese poblado vivía Krishna —la representación de las manifestaciones de Dios supremo en el mundo—, y su hermano mayor, Balarama; quien era conocido como Halãdhara, porque portaba (dharã) un arado (halã).

 “Como buenos hermanos, se ayudaban entre sí, a pesar de las diferencias naturales entre ellos. Halãdhara era el más robusto y fuerte, por esa razón en muchas ocasiones ayudó a su hermano Krishna a enfrentar y derrotar a los diferentes demonios que acechaban en los bosques de Vrindavan, durante su niñez y adolescencia, manteniendo la calma y la paz en la región.

“Una calurosa tarde de verano, Halãdhara decidió que quería bañarse en las aguas del gran río Yamuna. Intoxicado como estaba por haber consumido su bebida favorita de miel de abejas, le ordeno al río que viniese hasta donde él se encontraba. Acostumbrado como estaba a conseguir todo lo que desease, Halãdhara se sorprendió de la negativa del río a presentarse ante él, de manera que pudiese disfrutar de su deseado baño. En vez de caminar hasta la rivera del río, él tomo su gran arado y lo dragó, llevándolo hasta donde él se encontraba”.

TIERRA FÉRTIL

De acuerdo con la ciencia del yoga, pensamientos y acciones dejan impresiones en la conciencia pero éstas pueden ser transformadas. Como Halãdhara dragó el río y lo dirigió hasta él, “así el yogui busca dirigir su mente desde el ámbito de lo negativo hasta absorber lo positivo que existe en su naturaleza y en la creación que lo rodea”.

En el cuarto capítulo de los Yoga Sutras, se hace referencia a esta clase de “arado de la mente”: “Así como un granjero labra los campos de cultivo preparándolos para la siembra y la irrigación; hemos de remover los obstáculos y todos aquellos hábitos que de una forma u otra nos desvían del sendero de la práctica del yoga. Solo así, se podrá guiar a la mente en la dirección correcta.

 “Así, la práctica regular se convierte en el arado que acondiciona el terreno de la mente, de manera que la siembra de hábitos sanos y edifi cantes, junto a la irrigación adecuada por parte del conocimiento fi dedigno, nos brinde los maravillosos frutos que nos guiarán a la liberación de la dualidad (bueno-malo; alegría-aflicción; bienestar-miseria), a través de la calidad de nuestros pensamientos, hasta alcanzar la total independencia”.