ENTREVISTA | POR CARLOS HERNÁNDEZ

Alina Garza Herrera Titular del Instituto municipal de Deporte

Como seleccionada, Garza Herrera fue parte de una generación muy destacada, de la que también formaron parte atletas como Alejandro Cárdenas, la clavadista María José Alcalá y Paco Pérez.


Alina Garza, con el taekwondo en las venas

Alina Garza Herrera.
Alina Garza Herrera. (Miguel González)

Torreón, Coahuila

Alina Garza Herrera ha sido una de las practicantes de taekwondo más sobresalientes que ha dado La Laguna, que además de representar a México en competencias internacionales, también ha contribuido en la preparación de atletas y a la formación de buenos ciudadanos.

A los 5 años se sintió atraída por la mercadotecnia de los años ochentas, cuando el tema de las artes marciales era muy común.

"Al estar catalogado como el deporte amateur más practicado en el país, la esencia como arte marcial ha ido marcando a generaciones de niños que crecen bajo estos principios de respeto, responsabilidad, orden, autocontrol, confianza".

Tenía un ídolo, el legendario Bruce Lee, cuyas películas estaban en pleno apogeo y del lado americano, con el full contact y karate que generaron en ella una expectativa de programas televisivos, películas donde además de las habilidades y destrezas para brincar, patear, el tema de la marcialidad, el respeto, era marcado y lo que detonó su gusto hacia todo esto fue la película Karate Kid, la cual despertó su interés por las artes marciales, las enseñanzas de sus protagonistas.

Comenzó a practicar el taekwondo a los 7 años en la rama original de Moo Duk Kwan, en un local de 4x4 sobre Diagonal de las Fuentes, a donde acudía a pie desde la colonia Fuentes del Sur.

Después de recorrer varias instalaciones, asistiendo a escuelas de karate, kung fu y cursos de verano, tuvo de su madre apoyo total para entrenar con el profesor Ángel Orta, que fue su primer maestro, ahí se formó y llegó hasta cinta roja, no pudo avanzar más debido a que la escuela tuvo que cerrar.

Alina tuvo que emigrar a la escuela del profesor Juan Vivanco, donde continuó en la calle 21, ahí obtuvo su cinta negra e inició su carrera competitiva siendo Centro Mexicano.

En 1990 que el profesor Vivanco se cambió a la ciudad de Irapuato, Alina pasó a formar parte de la Asociación Ji Do Kwan de México, a la cual representó dentro de sus primeros años de competencia.

Tuvo participaciones en selecciones nacionales de adultos siendo juvenil, cuando no existían categorías juveniles.

En 1994 ganó su primer selectivo nacional, por lo que se mantuvo concentrada en el Comité Olímpico por mucho tiempo, siendo parte del proceso de 1994 a 2000, rumbo a los Juegos Olímpicos de Sydney, Australia

Nunca dejó de estudiar, por cuestiones administrativas tuvo que cambiar de carrera y universidad.

A los 15 años ingresó a estudiar a la Universidad Autónoma de La Laguna, donde cursó durante tres años la carrera de Contador Público, pero al quedar seleccionada tuvo que ausentarse para concentrarse en la Ciudad de México y viajar.

Hubo un cambio en el plan de estudios que demandaba su permanencia en Torreón, fue entonces que recibió la invitación de la Universidad Iberoamericana, donde obtuvo una beca deportiva y para estudiar la carrera de Comercio Exterior y Aduanas, la cual concluyó en cuatro años y medio gracias a las facilidades que le brindó la institución.

Siendo seleccionada, Garza Herrera fue parte de una generación muy destacada, de la que también fueron parte atletas como Alejandro Cárdenas, la clavadista María José Alcalá y Paco Pérez.

Ocho horas diarias de entrenamiento contribuyeron a su desarrollo como atleta. Tomó parte en campeonatos centroamericanos, panamericanos, copas del mundo, mundiales.

Sus mejores logros fueron medalla de bronce en Panamericanos de La Habana, Cuba, en 1996, en 1997 fue quinto lugar mundial en Edmonton, Canadá, que fue su evento más gratificante por lo complicado que fue, donde eliminó a la favorita de casa y perdió por un punto con la coreana, que a la postre fue la campeona.

Continuó asistiendo a eventos para ser parte del equipo olímpico para Sydney, eran tres categorías en la que se podía clasificar y seis los aspirantes.

Al final la decisión fue unilateral la que tomaron los directivos y no eligieron a la lagunera.

Como entrenadora ha trabajado con varias generaciones. Formó parte del equipo técnico de la Federación Mexicana de Taekwondo con los equipos juveniles y actualmente tiene sus escuelas, además de dirigir el Instituto Municipal del Deporte.

Los beneficios del taekwondo

Para Alina Garza el tema de que no es nada más un deporte, sino más bien el deporte nace después de su consolidación dentro de un proceso deportivo.

"Si bien la esencia del taekwondo son las artes marciales, esta disciplina nace en Seúl, Corea, es milenaria que en una época se utilizó meramente como defensa personal donde no había armas y las guerras entre los países, las comunidades y regiones de eran cuerpo a cuerpo".

Ocho horas diarias de entrenamiento contribuyeron a su desarrollo como atleta. Tomó parte en campeonatos centroamericanos, panamericanos, copas del mundo, mundiales.

"Después, el taekwondo en base a su filosofía oriental de valores, de respeto, de perseverancia, de autocontrol, se forma este sistema de entrenamiento que es convertido en deporte nacional para Corea y a partir de ahí, a través de su Federación Mundial emana a más de 80 países en el mundo".

Considera que la aceptación que tuvo en México se debe a la característica de la personal del mexicano, que es de ciudadanos de lucha, de combate y por otra parte que buscamos una esencia, un lado espiritual y este conjunto de la destreza física con los principios de la filosofía oriental de las artes marciales, lograron una gran penetración en los mexicanos. Al volverse el taekwondo un deporte olímpico, empieza la masificación de este arte marcial.

"Al estar catalogado como el deporte amateur más practicado en el país, la esencia como arte marcial ha ido marcando a generaciones de niños que crecen bajo estos principios de respeto, responsabilidad, orden, autocontrol, confianza en sí mismos, espíritu indomable, todo eso viene a derramar un trabajo en la vida diaria de los ciudadanos, donde los niños se vuelven más sociables, más comprensibles a su entorno, porque esto no es un medio de pelea sino de autodefensa y se debe canalizar positivamente".

"Esto provoca que haya niños más centrados, más responsables, todo eso contribuye a la formación de la persona, por eso el taekwondo es muy apreciado por las familias, que tienen por esta parte más beneficios que obtener una medalla", expuso.

JFR