La solidaridad del Dakar

Octavio Valle y Carlos Gracida han conocido el espíritu de hermandad de esta competencia, ya que dos pilotos les han donado sus piezas para que ellos pudieran continuar en su búsqueda de la meta en Valparaíso.


Rally Dakar 2014
Rally Dakar 2014 (Cortesía)

Ciudad de México

Ocho mexicanos viajaron a Argentina para tomar parte en el Rally Dakar 2014, y después de la primera mitad de competencia únicamente restan cinco con posibilidades de alcanzar la meta el próximo 18 de enero en Valparaíso, Chile; Carlos Gracida y Octavio Valle en la categoría de motocicletas, Carlos Olmos en la división de camiones y Luis Ramírez y Nicolás Ambriz en coches.

Si Valle y Gracida siguen en contienda se debe a su preparación, pero también a la hermandad que existe en el Rally Dakar, y es que si bien los dos han afrontado problemas se encontraron con la solidaridad de otros pilotos, quienes al ver como no tenían esperanzas de continuar le cedieron las piezas necesarias a cada uno de los aztecas para mantenerse.

En una entrevista para La Afición, El Chivo Valle reconoció que en el tercer tramo de competencia, disputado el martes entre los territorios argentinos de San Rafael y San Juan, estuvo cerca de quedar eliminado.

“Casi quedé fuera. Quemé la pasta del clutch de mi KTM en una subida a 4 mil 300 metros de altitud. Estuve cuatro horas esperando ayuda hasta que un piloto inglés que se rompió la muñeca me regaló sus pastas. Fui el último en llegar al campamento gracias a ese gesto”, expresó el originario de Baja California.

Por su parte, Carlos Gracida, quien compite con una motocicleta Honda, manifestó que en el cuarto día, en el tramo entre San Juan y Chilecito, estuvo cerca de claudicar.

“El momento más difícil fue ahí porque tuve problemas con mis baleros de la llanta trasera. El eje de la masa quedó destruido y ya no podía rodar más. Mis posibilidades para terminarlo se habían acabado en ese momento, pero un piloto que tenía una misma moto y que ya no podía continuar me cedió su rin”, expresó.

Pero si la primera semana fue difícil, la última parte de la prueba será aun mayor. Los competidores de la división de motocicletas se adentrarán dos días a Bolivia para después unirse a los coches y tomar el desierto de Atacama. Las dunas llegarán en esta parte del recorrido donde también estarán las dos etapas más amplias para las motos, con 600 kilómetros el próximo miércoles y jueves, para un total de 3 mil 36 kilómetros en siete días.

“Esperamos días lluviosos y con frío en Bolivia. Además de ello tendremos lodo”, expresó Valle al tiempo que señaló la estrategia a seguir para buscar llegar a la meta en Valparaíso en Chile. “Manejaré con precaución. En Chile encontraremos dunas altas y caminos mineros. Tendremos que tener la cabeza fría porque no habrá días fáciles”.

En opinión de Gracida, la clave estará en mantener la concentración. “Me siento físicamente muy bien, fuerte y tranquilo; con mucha mente para afrontar lo que viene, con coraje y tomando las cosas con calma. He pasado una primera semana muy bien y esperemos no tener
problemas”.