Los reyes del rating

La PGA necesita estrellas para volver a atraer multitudes, por eso se dice que el triunvirato formado por Jordan Spieth, Rory McIlroy y Jason Day augura incluso un mejor 2016 para el renacido Tour

Jordan Spieth en una práctica previo al Abierto Británico
Jordan Spieth en una práctica previo al Abierto Británico (AP)

Ciudad de México

Según números dados a conocer el 22 de junio por la cadena Fox, la ronda final del US Open, en que se coronó Jordan Spieth con su segundo 'Major' de la campaña y en su carrera, tuvo 11.2 millones de televidentes, un incremento de 46% con respecto a la misma justa de 2014.

Es el poder del estrellato, donde la PGA se había apoyado en el extraordinario ciclo de Rory McIlroy en 2014 para hablar de un resurgimiento del golf, antes de que las expectativas en su dominio fracasaran en el presente ciclo. Luego, el seguir manteniendo a la súper estrella Tiger Woods, desde hace años alguien que no representa reto para los profesionales, pero sin duda es un infalible imán para el rating.

El ejemplo claro se dio en agosto pasado, cuando Tiger participó en el Wyndham Championship y su actuación llevó la audiencia de la cadena estadunidense CBS a 3.9 millones de televidentes, un incremento de 220 por ciento con respecto a 2014.

Woods colapsó en el evento cuando dio triple bogey en el undécimo hoyo y eso finalizó su oportunidad para rescatar su primer triunfo desde 2013. El morbo por ver cómo fracasa o sorprende Woods es un fenómeno muy bien estudiado por las cadenas televisivas.

Por ello, cuando Woods se despidió de los siguientes torneos, incluyendo el Open, el panorama se ofrecía desolador, de no ser por las figuras que están inyectando sangre fresca a ese viejo desdentado que parecía el golf profesional masculino, que terminaron convirtiendo el deporte en buena televisión.

El mismo canal especializado, The Golf Channel, reportó el 22 de julio que su transmisión de The Open Championship (el Abierto Británico), desde San Andrews, Inglaterra, llevó a un total de 8 millones de aficionados a presenciar el evento durante la semana, incluso en un torneo donde el clima retrasó la actividad varias veces, en el que Spieth buscaba su tercer 'Major' del año.

En total un promedio de 105,000 televidentes por cada día de torneo, un incremento de 24 mil con respecto a 2014. Es donde la PGA debe aprovechar ese resurgimiento de su popularidad entre fans, saber adaptarse al presente de las redes sociales para que su disciplina no luzca anquilosada y polvosa ante un público joven que comienza a encontrar identificación con los tres veinteañeros del triunvirato.

En ese sentido, el reto de mantener los ojos del público en el deporte de los greens no solo recae en Spieth, (que en 2016 intentará no tener la recaída que sufrió McIlroy en este 2015), el nuevo prohombre de la disciplina y que en distintas entrevistas ha saludado el reto mayúsculo por delante, con alegría; sino en que la PGA continúe produciendo jóvenes talentos que tomen la estafeta y le muestren este deporte a las nuevas generaciones de fans.