Fermín Rivera corta oreja en la tercera corrida por aniversario de GDL

Rivera, quien relevó a El Payo, fue el victorioso en la tercera corrida grande de aniversario por los 474 años de la fundación de Guadalajara. 


Fermín Rivera fue el triunfador al cortar la única oreja de la tarde.
Fermín Rivera fue el triunfador al cortar la única oreja de la tarde. (Carlos Zepeda)

Guadalajara

Por un trasteo con oficio y reciedumbre, Fermín Rivera, cortó oreja en la tercera corrida de aniversario de la fundación de Guadalajara, al igual que de la Nuevo Progreso. Diego Urdiales y Joselito Adame se toparon con infumables toros de las dehesas de Mimiahuapam y Begoña de Alberto Baillères.

A los astados de impecable presencia les faltó transmisión, y así, toro a toro, se desvanecían las posibilidades de triunfo en una tarde soleada que invitaba asistir a la plaza Nuevo Progreso, que registró un tercio de entrada.

Fermín Rivera, que entró al cartel en sustitución de Octavio García El Payo, fue el triunfador al cortar la única oreja de la tarde y confirmar que está puesto para mayores retos. Con su primero, Inseparable, instrumentó un trasteo derechista con sobrios pases templados y ajustados, una faena de más a menos que no coronó con el acero. En el tercio agradeció la ovación montera en mano.

Con el quinto de la tarde, ahora de la ganadería de Begoña, un toro con mayor son y recorrido que sus hermanos, conectó con la exigente afición que se le entregó. Su propuesta fue por ambos lados sin necesidad de pases de filigrana para llamar la atención. Oreja, tras estocada entera hasta mojarse los dedos. Al final del festejo fue despedido con fuerte ovación del respetable, que espera repita en la Perla Tapatía.

El hispano, Diego Urdiales, que se presentaba por primera vez en Guadalajara, se topó primero con Timonel, un descastado y soso burel que embestía sin humillar, con el que poco pudo hacer.

Con el cuarto, que complementó su lote, un toro infumable que se ponía por delante, abrevió. En resumen, no se vio a Diego Urdiales, el triunfador de Madrid.

A Joselito Adame también le tocaron toros que no se prestaban para el lucimiento, su primero manseo y terminó buscando las tablas. Y con el sexto, de Mimiahupam, de mal estilo, fue infructuoso el esfuerzo que hizo. Un sector del público, sin razón, terminó metiéndose con el torero hidrocálido.